
El regreso de Jorge Drexler a Buenos Aires confirmó lo que ya se anticipaba: su nueva etapa artística tiene un impacto inmediato y profundo en el público. Con dos funciones completamente agotadas en el Movistar Arena (17 y 18 de abril), el artista uruguayo consolidó uno de los hitos más fuertes de su gira.
La primera noche, el viernes 17, estuvo atravesada por una combinación de emoción, precisión musical y una propuesta escénica que amplía el universo de su último trabajo, TARACÁ, llevado íntegramente al vivo con sus once canciones.
El inicio tuvo un componente especial: la apertura a cargo de Joaquín Martínez, protagonista tiempo atrás de un momento viral cuando pidió cantar “La Aparecida” tras viajar más de 1400 kilómetros. Esta vez, la invitación fue del propio Drexler, en un gesto que refuerza su vínculo directo con el público. Incluso, durante ese set inicial, el músico apareció brevemente en escena, desatando una ovación inmediata.
El show arrancó con “Toco Madera” y desde ahí desplegó un recorrido que combinó el nuevo material con clásicos y cruces inesperados, como un mashup entre “Bienvenida”, “Tamborero” y “Quimera”. Durante más de dos horas y media, alternó momentos de gran potencia con la banda completa y otros de marcada intimidad.

Drexler y Sujatovich, a dúo en “Desastres Fabulosos”
Uno de los pasajes más logrados fue el segmento en un escenario alternativo ubicado al fondo del campo. Drexler caminó entre el público para llegar hasta allí, generando una experiencia inmersiva. En ese espacio interpretó canciones a capella y compartió escena con Mateo Sujatovich, con quien cantó “Desastres Fabulosos”. Mientras tanto, la banda continuaba tocando desde el escenario principal, logrando una coordinación que sorprendió por su precisión.
El repertorio integró lo nuevo con canciones emblemáticas, acompañadas con intensidad por un público completamente involucrado. Entre tema y tema, Drexler también dejó reflexiones que marcaron el tono emocional de la noche: destacó la incertidumbre de crear un disco y no saber si hay alguien del otro lado, y agradeció el gesto de haber agotado entradas incluso antes del lanzamiento del material.

En el tramo final, se sumó el músico uruguayo Piki Aguirre, aportando fuerza en “Sea” y en “Todo se transforma”. También hubo espacio para la improvisación con “Me haces bien”, incorporada sobre la marcha y convertida en uno de los momentos de mayor conexión colectiva.
La banda —integrada por Miryam Latrece, Ale López, Florencia Gamba, Eva Catalá, Vicente “Huma”, Marc Pinyol y Julio Sanrizz— sostuvo una propuesta sonora rica y dinámica, acompañando cada matiz del espectáculo.
Con ambas fechas agotadas, el paso de Drexler por Buenos Aires se posiciona como uno de los puntos más altos de la gira, que continuará por distintas ciudades del país y el exterior, con Argentina como epicentro de esta nueva etapa.





