El mundo del rock perdió a uno de sus músicos emblemáticos. Dick Parry, el saxofonista británico que inmortalizó algunos de los solos más reconocibles de Pink Floyd, falleció este viernes 22 de mayo de 2026 a los 83 años. La noticia fue confirmada por su amigo y compañero de toda la vida, David Gilmour, guitarrista y vocalista de la legendaria banda.
David Gilmour rinde homenaje a su «querido amigo»
En un emotivo mensaje publicado en sus redes sociales, Gilmour expresó: «Mi querido amigo Dick Parry falleció esta mañana. Desde que tenía diecisiete años, he tocado en bandas con Dick en el saxofón, incluyendo Pink Floyd».
El músico destacó la calidad única de Parry: «Su sensibilidad y su tono hacen que su forma de tocar el saxofón sea inconfundible, una firma de enorme belleza que es conocida por millones y que forma parte fundamental de canciones como ‘Shine On You Crazy Diamond’, ‘Wish You Were Here’, ‘Us and Them’ y ‘Money'».
Un legado inmortal en la historia del rock
Richard «Dick» Parry, nacido el 22 de diciembre de 1942 en Suffolk, Inglaterra, se convirtió en una pieza clave del sonido característico de Pink Floyd durante su época dorada.
Canciones icónicas con su sello inconfundible:
Tema
Álbum
Año
Money
The Dark Side of the Moon
1973
Us and Them
The Dark Side of the Moon
1973
Shine On You Crazy Diamond
Wish You Were Here
1975
Wearing the Inside Out
The Division Bell
1994
Su estilo distintivo, capaz de alternar entre saxo tenor y barítono —incluso tocando ambos simultáneamente en escena—, se convirtió en una marca registrada que millones de fans reconocen al instante.
Una amistad de más de seis décadas
La relación entre Gilmour y Parry trascendió lo profesional. En su homenaje, el guitarrista compartió fotografías que retratan su larga trayectoria juntos, incluyendo una imagen de 1963 donde ambos tocaban con The ABC Minors en el Victoria Cinema de Cambridge.
«Aquí hay algunas fotos de él, incluyendo una de él y yo tocando para los ABC Minors en el Victoria Cinema de Cambridge en 1963», escribió Gilmour junto a un montaje fotográfico que recorre décadas de amistad y música compartida.
Retorno triunfal en los 90
Tras un período alejado de la música, Parry regresó a los escenarios gracias a una inesperada tarjeta de Navidad que envió a Gilmour en 1994. En una entrevista de aquella época, Gilmour recordó: «Dick había vendido sus saxofones y se había dedicado a herrar caballos. Pero me envió una carta… lo llamé para ver cómo estaba y me dijo que creía que tocaba mejor que nunca».
Tras una breve audición, Parry se reincorporó a la banda para la grabación de The Division Bell y la gira mundial posterior, además de participar en el histórico Live 8 de 2005, la única reunión completa de Pink Floyd en el siglo XXI.
Reacciones del mundo musical
La noticia del fallecimiento de Parry generó una ola de homenajes en redes sociales. Artistas como Graham Nash y productores reconocidos expresaron sus condolencias a Gilmour y a la familia del músico.
Fans de todo el mundo compartieron fragmentos de sus solos más memorables, recordando cómo el saxo de Parry elevó clásicos del rock a otra dimensión emocional.
¿Por qué Dick Parry es inolvidable?
✅ Sonido único: Su tono cálido y expresivo definió la atmósfera de álbumes conceptuales como The Dark Side of the Moon. ✅ Versatilidad: Dominaba tanto el saxo tenor como el barítono, adaptándose a las necesidades de cada composición. ✅ Conexión emocional: Sus solos no eran meros adornos, sino narrativas musicales que profundizaban el mensaje de las canciones. ✅ Lealtad artística: Acompañó a Gilmour en proyectos solistas y reuniones esporádicas de Pink Floyd durante más de 50 años.
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Con la fuerza del Rock N’ Roll, el R&B y el Soul como columna vertebral, «Shine»funciona como una declaración de principios de Fito Páez hacia el mundo que nos rodea. A través de 13 canciones nuevas, el rosarino ataca al entumecimiento social actual, construyendo un universo paralelo con identidades que militan abrazos, amistades y relaciones humanas fraternales.
Pero este material simboliza, sobre todo, el renacer de Fito. A comienzos de septiembre de 2025, el músico sufrió un accidente doméstico que lo llevó a una operación por la fractura de nueve costillas. Luego de largos meses de reposo absoluto y la cancelación de conciertos y grabaciones, la música —y este disco en particular— resignificó el poder de estar vivo, lúcido y aportando arte en esta vida.
Es por eso que en las composiciones de «Shine» conviven texturas sociales profundas con cariños y sensibilidades esperanzadoras, conformando un disco equilibrado que te invita a bailar, ser feliz y, a la vez, reflexionar sobre cómo estamos viviendo hoy.
A continuación, el análisis detallado de cada canción, con las letras que revelan el alma del álbum.
1. Hablame I
Duración: 3:50 | Tono: Piano y voz, intimista
Como apertura del lado A del vinilo, esta pieza instrumental con Fito solo al piano funciona como una invocación silenciosa. La ausencia de letra no es vacío: es espacio. El piano dibuja una melodía que pide diálogo en un mundo saturado de ruido. Es una puerta de entrada vulnerable, casi confesional, que prepara el terreno para lo que vendrá. Y al final, apenas un susurro: «Hablame».
Sostenida en un funk que invita a bailar, «Girl T-Rex» narra las peripecias de una muchacha en la ciudad de Buenos Aires, hoy. Pero ya no se cuenta tanto la ciudad, sino el mundo de hoy: con aires al Lennon producido por Phil Spector, trabajada con la crudeza de los años 70. La «Girl T-Rex» es una figura femenina poderosa, indomable, que resiste en un ecosistema hostil. Es el rock & roll como acto de supervivencia urbana.
3. Shine (Single)
Duración: 3:42 | Tono: Manifiesto rockero
El corazón del álbum. «Shine» es un grito de guerra generacional: «Salgan a las calles, desconéctense del feed», «¿Dónde mierda quedaron la alegría, los abrazos y la amistad?», «Tiren los teléfonos». Con un sonido que homenajea a John Lennon y Phil Spector, Fito critica la alienación digital y propone volver a lo esencial. No es nostalgia: es urgencia. La canción funciona como brújula ética para un tiempo desorientado.
Un reggae que invita a la reflexión sobre el lugar donde vivimos y cómo lo vivimos. La letra pinta escenas de ternura cotidiana:
«Mirá esos dos pibes / que se besan lento / entre la arena y la sal. / Hoy el mundo / es una hoguera inmensa / de vacío y soledad. / Estamos olvidándonos / de amar, amar, amar.»
«Nuestro templo» es también una expresión de deseo sobre cómo queremos vivir de acá en adelante. Fito evoca Rosario, el mar, el amor como resistencia: «Este planeta que gira es nuestro templo. / Quiero abrazarme a tu alma y a tu cuerpo». Es una invitación a sacar la careta, el ego, los millones y el disfraz: «La vida es un milagro, baby, / no la dejes escapar».
5. Prueba de amor
Duración: 3:53 | Tono: Balada rock con tensión dramática
Con esta canción, se abre un portal cuántico entre los Capuletos y Montescos, en la Verona del 1500, y se traslada a Rosario de hoy. Un registro ambicioso, en términos de tragedia amorosa. La «prueba» no es romántica en sentido convencional: es examen existencial. ¿Qué estamos dispuestos a arriesgar por el afecto genuino en tiempos de inmediatez? Fito no da respuestas fáciles, pero plantea la pregunta con la intensidad de quien sabe que el amor sigue siendo la única revolución posible.
«Río Místico» atraviesa el proceso de una persona que debe tomar decisiones para no volver atrás y no depender de nadie. De cómo surcar esa fina galería donde, si no te ayudás vos mismo, nadie lo va a hacer. La letra es un manifiesto de autonomía emocional:
«El amor no fue / lo que te esperabas. / Hoy toca morder el polvo, / nadie va a hacerlo por ti. / No aflojes, es ahí.»
Y luego, la liberación:
«Solo hay que arrojarse al vacío / y no esperar nada / de los demás. / Se trata de tu cuerpo divino, / se trata de que vuelvas a amar.»
El río como símbolo de purificación: «Las aguas del río místico / te lavarán, / renacerás, / te harán bien, / te encenderán». Fito dinamita puentes para no volver atrás: «Fue mi decisión, / nadie iba a hacerlo por mí».
7. Hablame II
Duración: 2:48 | Tono: Variación del tema inicial, puente narrativo
Segunda pieza instrumental con piano solo, que funciona como puente entre la introspección y la explosión. El motivo «Hablame» reaparece como insistencia, como recordatorio de que el diálogo sigue siendo el antídoto contra la soledad. La economía de recursos (duración breve, mínima intervención) indica que Fito usa estas piezas como hilos conductores, cosiendo el concepto del álbum.
8. Las Fuerzas Armadas del Amor
Duración: 3:39 | Tono: Épico, con sección de vientos, oda a la amistad
Una oda a la amistad, atravesada por el relato en primera persona del accidente en Madrid que sufrió Fito y del que pudo salir adelante en compañía de sus «fuerzas armadas del amor». El título es puro Fito: ironía militante, romanticismo combativo. ¿Puede el amor ser un ejército? Sí, cuando se trata de resistir, de acompañar, de sostener al otro en la caída. Con arreglos de vientos (Ervin Stutz, Alejo von der Pahlen, Santiago Benítez), esta pieza es uno de los momentos más grandilocuentes y emotivos del disco.
9. Planeta Azul
Duración: 4:34 | Tono: Epopeya cósmica, reflexión ecológica y humana
Uno de los momentos más climáticos del disco. «Planeta Azul» tiene característica de epopeya: la de los «bravos amantes, que piensan llegar hasta el fin». La Tierra vista desde lejos: frágil, única, amenazada. Fito aborda la crisis climática, la responsabilidad colectiva, la belleza vulnerable de nuestro hogar común. Pero no desde el pesimismo: desde la certeza de que el amor y la fraternidad son la única respuesta posible. Es la canción más política del álbum, pero también la más esperanzadora.
La redención o evaluación del pasado, presente y futuro se avecina con un deseo esperanzador: cruzarse en la esquina del sol y ser felices. Fito recupera su rol de cronista urbano, pintando escenas de barrio con ternura y melancolía. La «esquina de sol» es ese lugar donde la luz transforma lo cotidiano en epifanía. Es una invitación a creer que, pese a todo, la felicidad sigue siendo posible en los intersticios de la rutina.
La retrospectiva de vida ordena, pone las cosas en su lugar, le imprime el carácter de quien atravesó muchas experiencias sin dañar la esencia que se trae desde niño: resistir, pelear por vivir, como el honor de los lobos. La letra es un manifiesto de dignidad:
«La lealtad, la dignidad, / resistir, pelear por vivir: / así es el honor de los lobos. / Sucederá, sentirás poder, / brillarás, tendrás tu jardín.»
Y luego, la liberación tras el dolor:
«Ya se terminó, fue un largo adiós. / Hoy seré feliz, / ¿para qué fingir? / Mi espíritu abrió en San Valentín.»
Fito canta la resiliencia con crudeza y esperanza: «El mundo no me pudo vencer. / Yo puedo sentir / el honor de los lobos / que siguen de pie: / más bellos, más altivos, más solos».
Dedicada a Pablo Milanés, «Universo» tiene una melodía inspirada en su obra y piensa su figura en la cosmogonía universal. La letra es un viaje astral:
«Ah, la luz de Dios, / un resplandor, / la vida entera. / Ah, la muerte es / un renacer / a nuevas eras.»
Fito evoca constelaciones —«la Cruz del Sur, / Canis Mayor / y Casiopea / te saludarán / y abrigarán / en su belleza»— para hablar de la libertad de ser parte de todo: «Ser parte de todo / es la libertad, / es un mar de brillos, / es piedad atea». Y el cierre, conmovedor: «Eternamente, / Yolanda…». Una canción que trasciende lo terrenal para abrazar lo infinito.
13. Hablame III
Duración: 3:42 | Tono: Cierre circular, resolución, piano y voz
Como cierre total del lado B del vinilo, esta tercera pieza instrumental con Fito solo al piano cierra el ciclo. Al final, apenas una palabra: «Hablame». En algún punto, estos «Hablame», y esa maravillosa música que paradójicamente se siente en silencio, reflejan ese período de recuperación física y espiritual que tuvo que atravesar Fito, y que concluyó en «Shine». Ya no es súplica: es invitación madura. Es el cierre de un ciclo que comenzó con la vulnerabilidad y termina con la certeza de que la palabra compartida sigue siendo el antídoto contra la soledad.
Conclusión: Un Fito esencial
«Shine» no es un álbum de transición: es un punto de inflexión. Tras la complejidad conceptual de «Novela», Fito elige la claridad; tras el accidente, elige la vida; tras la era digital, elige el contacto humano.
Musicalmente, el disco recupera la potencia del rock clásico sin caer en la nostalgia: las guitarras de Juani Agüero, la base rítmica de Olivero y Baremberg, y los arreglos de vientos crean un sonido que es a la vez familiar y fresco.
Líricamente, Fito se muestra más directo que nunca: sin metáforas herméticas, con frases que funcionan como consignas. Pero esa claridad no es simplificación: es la sabiduría de quien sabe que, en tiempos de ruido, lo esencial debe decirse fuerte.
«Shine» es, en definitiva, el álbum de un artista que sobrevivió —física y creativamente— y decide usar su voz para iluminar, no para deslumbrar. Como dice el título: brillar, sí, pero para que otros también puedan ver.
Luego del impacto de “Paradiso” y una extensa gira internacional, El Zar vuelve a sorprender con el lanzamiento de “Rojo Rubí”, una nueva canción que reafirma el gran presente creativo de una de las bandas más importantes de la nueva escena del rock pop latinoamericano.
El single está disponible en todas las plataformas digitales.
“Rojo Rubí” combina la sensibilidad compositiva argentina con el sonido nostálgico y vintage característico de El Zar. La canción fue producida en Buenos Aires por la propia banda junto a Nicolás Btesh y compuesta durante el verano de 2026 en la Patagonia argentina.
Con un ritmo energético y una impronta pop bailable, el tema mezcla elementos modernos con letras y climas clásicos del rock argentino. Su historia aborda un amor incipiente, intenso y frágil, capaz de durar o desaparecer rápidamente.
Tras la enorme repercusión de “Paradiso”, El Zar vuelve a presentar material fresco y renovado, consolidando una identidad sonora cada vez más definida.
El Zar, una de las bandas más fuertes de la nueva generación
Liderado por Facundo Castaño Montoya y Pablo Giménez, El Zar se consolidó en los últimos años como una de las bandas referentes del pop rock argentino y latinoamericano.
Actualmente cuentan con más de 1.2 millones de oyentes mensuales en Spotify y una carrera en constante crecimiento.
La banda ya editó seis discos:
Círculos (2016)
A los Amigos (2018)
Pura Casualidad (2020)
Río Hotel (2022)
En Vivo en el Gran Rex (2023)
Paradiso (2025)
Además, el single “La Declaración” se convirtió en uno de los mayores éxitos del grupo, alcanzando cifras récord en plataformas digitales y transformándose en una de las canciones insignia de la banda.
El cantautor argentino Adrián Berra presentó oficialmente en vivo su nuevo disco Antes de saltar con un show completamente agotado en La Trastienda. Durante más de dos horas, el músico recorrió las canciones de su último trabajo —editado a fines de febrero de 2026— y repasó gran parte de su repertorio, incluyendo clásicos y composiciones de sus primeros años.
Adrián Berra debutó en vivo con “Antes de saltar”
Antes de subir al escenario, con las luces apagadas y todavía fuera de escena, Berra le habló al público en un momento cargado de emoción que marcó el tono íntimo del recital:
“Este es el debut oficial, la primera vez que vamos a tocar el disco en vivo. Estamos muy ansiosos, nerviosos, alegres, todo junto. Y hoy pensaba que solo una vez hacemos algo por primera vez: y ese momento es ahora”.
El concierto abrió con “Rotonda”, “Domingo” e “Impulso”, tres canciones que marcaron desde el inicio el clima emocional y expansivo de la noche. Más adelante llegó uno de los momentos más celebrados con “Beso en la nariz”, uno de los temas más emblemáticos de su carrera.
Un show íntimo y emotivo en Buenos Aires
La conexión entre Adrián Berra y su público atravesó todo el recital. Entre pasajes eléctricos y segmentos acústicos, el show construyó distintos climas sin perder intensidad ni cercanía.
El ya clásico “fogón” —como el propio Berra denomina al tramo acústico de sus conciertos— dejó algunos de los momentos más íntimos de la noche con interpretaciones de “Instante”, “Natural” y “Nota”.
Uno de los pasajes más conmovedores ocurrió durante “Patria”, cuando su hija subió al escenario para bailar junto a él. Visiblemente emocionado, el músico recordó que la última vez que habían compartido escenario había sido también en La Trastienda, cuando ella tenía apenas siete años.
Sobre el cierre sonaron “Nunca se termina” y “A orillas de la ciudad”, antes de los bises finales con “Mundo” y “Colibrí”.
La banda de Adrián Berra
La banda que acompañó a Adrián Berra estuvo integrada por Tomás Sanguinetti en guitarra y coros, Clara Presta en teclados, coros y acordeón, Lucas Garbarino en bajo, Tomás Boque en batería y Alejandro “Pollo” Ferrero en saxo.
Gira 2026 de Adrián Berra: fechas confirmadas
La gira presentación de Antes de saltar continuará por distintas ciudades de Argentina y Uruguay durante 2026:
Mendoza — 24 de mayo — Festival VIVO
Mendoza — 30 de mayo — Nido
Mar del Plata — 5 de junio — Teatro Vorterix
La Plata — 6 de junio — Teatro Ópera
Córdoba — 12 de junio — Legrand
Rosario — 13 de junio — C.C. Güemes
Montevideo — 6 de agosto — Sala del Museo
Buenos Aires — 14 de noviembre — La Trastienda
Nueva fecha en Buenos Aires
Tras agotar rápidamente la presentación oficial de Antes de saltar, Adrián Berra anunció una nueva función en Buenos Aires para el próximo 14 de noviembre en La Trastienda. Las entradas ya se encuentran a la venta a través de Passline.
El músico rosarino Fito Páez lanzó “Todos los Fitos”, un cortometraje dirigido por José Fogwill que funciona como anticipo conceptual de su próximo álbum Shine, disponible desde el 21 de mayo.
El film presenta cuatro versiones de Fito Páez conviviendo en un mismo espacio: el del ‘63, el de Circo Beat, el de 2014 y el actual. A través de diálogos cruzados y una puesta visual cargada de simbolismo, el artista reflexiona sobre el paso del tiempo, la música y el renacimiento personal.
“Todos los Fitos”: el multiverso emocional de Fito Páez
El corto propone una conversación circular entre distintas etapas de la vida y carrera de Fito Páez. En un living nocturno y minimalista, las distintas versiones del músico interactúan mientras la cámara refuerza la idea de circularidad y encierro emocional.
La narrativa combina dos planos centrales: lo audiovisual y lo musical. Mientras los personajes dialogan entre sí, aparece el concepto detrás de Shine, el nuevo disco atravesado por una experiencia límite que marcó su vida reciente.
El significado de “Shine”
El álbum Shine representa el renacer artístico y personal después del accidente doméstico que sufrió en septiembre de 2024, que derivó en la fractura de nueve costillas, una intervención quirúrgica y la suspensión de sus conciertos y grabaciones.
Ese contexto aparece directamente en el cortometraje. El Fito actual les habla a sus versiones pasadas sobre el dolor, el tiempo y la reconstrucción personal. “Shine” deja de ser solamente el título de un disco para transformarse en una idea narrativa y existencial.
“Cuando estás a punto de morir, y los tres estuvieron a punto de morir conmigo, el único lugar que te queda es renacer”, expresa el Fito actual en uno de los momentos más intensos del corto.
Música, memoria y renacimiento
Otro de los ejes musicales destacados es “Háblame”, canción que atraviesa todo el álbum y que en el corto aparece como símbolo de comunicación y encuentro entre las distintas versiones del artista.
Con referencias cinematográficas, climas oníricos y una estética introspectiva, Todos los Fitos funciona como una bisagra dentro de la obra reciente: una invitación a revisitar el pasado para entender el presente y volver a empezar.
El próximo 19 de junio a las 20 hs, Sebastián Arpesella se presentará en vivo en La Tangente con un formato banda y acompañado por destacados referentes de la escena indie argentina: Mariano “Manza” Esain, Pablo De Caro, Pablo Font, Fer Lee y Agustín Castalia. Una reunión de músicos con amplia trayectoria que promete una noche intensa y emotiva.
Las entradas ya se encuentran a la venta a través de La Tangente.
El repertorio incluirá canciones de DERIVA y 2+, además de adelantar material exclusivo de su próximo álbum, actualmente en pleno proceso de grabación.
Sobre Sebastián Arpesella
Sebastián Arpesella es guitarrista y fotógrafo, y forma parte de la escena musical argentina desde hace más de dos décadas. Paralelamente a su carrera musical, se consolidó como uno de los fotógrafos más reconocidos del país, responsable de la imagen de cientos de artistas de la música, el cine, la televisión y el teatro.
Fue integrante original de Grand Prix, grupo emblemático del power pop nacional que editó dos discos y varios EPs.
DERIVA es su primer álbum solista: un trabajo esperado que funciona como síntesis de un recorrido artístico marcado por la sensibilidad y el amor por la canción. El primer corte, Malentendido, combina potencia y melancolía desde sus primeros compases, anticipando un disco introspectivo, honesto y atravesado por la idea de la despedida y la impermanencia.
Por su parte, 2+ reúne dos canciones que adelantan el nuevo rumbo sonoro que tomará su segundo trabajo discográfico.
Dos de las bandas más explosivas, populares y queridas de Latinoamérica se unen para protagonizar uno de los eventos musicales más esperados del año. Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris presentaron oficialmente “La fiesta más increíble del mundo, ahora es gira”, una experiencia única e irrepetible que promete llevar la celebración, la alegría y el descontrol a otro nivel.
Después de años compartiendo escenarios, cruzando caminos y conectando con una misma esencia festiva, ambas bandas harán realidad un proyecto histórico: por primera y única vez compartirán una gira conjunta con shows especialmente diseñados para cantar, saltar, emocionarse y vivir una verdadera fiesta colectiva.
Con una puesta en escena impactante, espíritu carnavalero y un repertorio cargado de hits que marcaron generaciones, esta gira de Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris se perfila como uno de los grandes acontecimientos musicales de Latinoamérica. El espectáculo combinará clásicos infaltables, momentos emotivos y toda la energía característica de dos grupos que transforman cada recital en una celebración inolvidable.
Primeras fechas confirmadas de la gira de Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris
La gira ya confirmó sus primeras ciudades y continuará sumando nuevas fechas en distintos países:
22 de agosto: Quality Center, Córdoba, Argentina.
1 de noviembre: Parque Tangamanga II, San Luis Potosí, México.
14 de noviembre: Movistar Arena, Bogotá, Colombia.
20 de noviembre: Auditorio Banamex, Monterrey, México.
27 de noviembre: Estadio GNP Seguros, Ciudad de México, México.
Además, la gira pasará por ciudades como Puebla, Guadalajara y Tijuana, consolidando un recorrido internacional pensado para celebrar junto a miles de fanáticos.
Una gira histórica para celebrar la música y la fiesta
La unión entre Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris representa mucho más que una serie de conciertos: es el encuentro de dos bandas que hicieron de la fiesta, el humor, la emoción y la conexión con el público una marca registrada.
Con décadas de trayectoria, himnos generacionales y una energía única sobre el escenario, ambos grupos prometen un espectáculo sin precedentes que quedará marcado como uno de los grandes hitos musicales de la región.
Turf volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los nombres más vigentes y convocantes del rock nacional. En una noche cargada de emoción, energía y celebración, el grupo liderado por Joaquín Levinton ofreció en el C Art Media un show de casi dos horas donde repasó toda su trayectoria, presentó canciones inéditas y convirtió el escenario en una verdadera fiesta.
Con un repertorio pensado para atravesar distintas etapas de su carrera, TURF evitó apoyarse únicamente en la nostalgia y apostó por un recorrido integral de su historia musical. Además de interpretar sus clásicos más celebrados, la banda presentó dos temas nuevos que formarán parte de su próximo álbum, dejando en claro que su esencia sigue intacta y con mirada hacia adelante.
Joaquín Levinton, figura central de una noche especial
Al frente de la banda, Joaquín Levinton volvió a destacarse por su carisma arrollador y una conexión permanente con el público. Dueño de una presencia magnética, el cantante manejó los tiempos del show con naturalidad y reafirmó por qué es considerado uno de los frontman más importantes y carismáticos de Latinoamérica.
La banda sonó sólida de principio a fin gracias al trabajo conjunto de Leandro Lopatín en guitarra, Fernando Caloia en batería, Carlos Tapia en bajo, Nicolás Ottavianelli en teclados y Santiago Tato en guitarra. Todos sostuvieron una performance impecable que confirmó la potencia colectiva que distingue a TURF desde sus inicios.
Una celebración sin artificios y con el público como protagonista
Sin invitados sorpresa ni grandes recursos escénicos, el grupo apostó a lo más importante: las canciones, la actitud y una identidad artística que atraviesa generaciones. La respuesta del público fue inmediata. Desde el primer tema hasta el cierre, los fanáticos acompañaron cada momento con entusiasmo, conscientes de estar viviendo una noche especial.
Uno de los puntos más altos llegó durante “Loco un Poco”, cuando enormes globos comenzaron a recorrer el campo y el escenario, generando una postal de fiesta total que terminó de explotar con la complicidad entre músicos y espectadores.
El cierre terminó de coronar el concepto de celebración cuando apareció una enorme torta sobre el escenario y la banda sopló las velitas junto al público, en una escena tan emotiva como simbólica.
Con este recital, TURF no solo reafirmó su vigencia dentro de la escena musical argentina, sino también su lugar como parte fundamental del legado cultural del rock nacional.
La música, el cine, el dibujo, la actuación y la composición conviven en el universo de Lola Parda como si fueran parte de un mismo lenguaje. Con “Dolores”, su proyecto más íntimo y ambicioso, la exintegrante de Perotá Chingó construye una obra donde cada canción se transforma en una escena y cada escena en una extensión emocional del disco. El primer capítulo, América, funciona como puerta de entrada a una película musical atravesada por el jazz, el bolero, el rock, el tango contemporáneo y una sensibilidad profundamente cinematográfica.
En esta entrevista, Lola habla del proceso creativo detrás de “Dolores”, de cómo el dolor puede convertirse en arte, de su faceta como compositora y directora, de la experiencia de trabajar junto a Leonardo Sbaraglia y otros artistas, de la búsqueda estética del proyecto y de un show que propone mucho más que un recital: una experiencia sensorial completa.
—Venís de una jornada larguísima de entrevistas. ¿Cómo te llevás Lola con eso de contar y difundir tu obra?
—Antes me costaba más. Creo que ahora le estoy encontrando el gusto a compartir lo que hago y a disfrutar también de contarlo. Me parece que tiene que ver con vencer ciertos miedos personales. La música siempre fue mi forma más natural de expresión, entonces pasar todo eso a la palabra es otro ejercicio. Pero está bueno, porque también te obliga a entender más profundamente lo que hiciste.
—¿Por qué elegiste “América” como punto de partida para presentar este universo de “Dolores”?
—Porque me parecía un mensaje muy fuerte para empezar. Dentro de todas las canciones del disco, “América” es quizás la que más termina de explicarse visualmente. Cuando terminé el álbum apareció la idea de hacer una película alrededor de esas canciones, y este capítulo fue el primero que imaginé. Ahí entendí que cada canción tenía una historia propia, una imagen, una emoción distinta. “América” fue la chispa inicial de todo.
Dolores, lo nuevo de Lola Parda
—“Dolores” no es solamente un disco. Hay cine, animación, actuación, dibujo. ¿Cómo nació esa estructura audiovisual por capítulos?
—Fue un proceso que trabajé mucho con Madretierra Evans Kurchan, que además hizo la fotografía de tapa del disco y me acompañó durante toda la etapa visual. Empezamos a pensar qué había detrás de cada canción y apareció la idea de una película donde cada capítulo fuese un tema del disco. Fue la primera vez que escribí, dirigí y actué algo cinematográfico. Y en el medio descubrí otra capa expresiva: el dibujo y la animación. Ahí sentí que el universo terminaba de completarse.
—Además hay una identidad muy porteña en todo el proyecto...
—Sí, totalmente. Yo quería que se sintiera Buenos Aires. Que tuviera algo tanguero, cinematográfico, nocturno. Todo el proyecto está hecho en Argentina: los músicos, los estudios, la filmación, la edición, la mezcla. Me parecía importante que eso también estuviera presente en la imagen y en el sonido.
—¿La música aparece antes que la imagen o sucede al revés?
—Generalmente primero aparece la música. Pero en “América” las dos cosas vinieron juntas. Era tan clara la historia y tan concreto el mensaje que automáticamente veía imágenes mientras componía.
—Dentro de la película, el personaje de Dolores muestra distintas facetas emocionales...
—Claro. La idea era mostrar un día en la vida de una persona y todas las emociones que la atraviesan. En algunos capítulos se la ve poderosa, casi como una vengadora; en otros está rota o completamente sola. Creo que eso también pasa en la música: no somos una sola cosa, somos muchas versiones de nosotros mismos conviviendo todo el tiempo.
—¿Lola, cómo fue trabajar con artistas como Leonardo Sbaraglia, Alejandro Fain o Valentina Cabado?
—Una locura hermosa. Yo vengo de las artes plásticas, pero entrar en el mundo audiovisual con actores tan talentosos fue como hacer una maestría acelerada. Aprendí muchísimo. Lo de Leo Sbaraglia fue muy increíble porque yo le escribí con muchísima vergüenza. No sabía si estaba filmando con Almodóvar o qué. Pero le conté la idea, le gustó, y además propuso sumar a otros actores amigos. Muchas escenas terminaron creciendo a partir de la improvisación y del talento de ellos.
—Musicalmente el disco mezcla jazz, bolero, rock y otros climas muy distintos. ¿Cómo apareció ese cruce?
—Las canciones ya venían con un carácter muy marcado desde el comienzo. La historia definía el sonido. Después obviamente se trabajó desde la producción y ahí apareció mucho Lowrenz (Matías Lourenço)que es productor, arreglador y músico de jazz. Él aportó muchísimo desde ese lugar. También tiene que ver con todo lo que escucho. Soy muy curiosa musicalmente y eso termina apareciendo en las composiciones.
—¿Sentiste que era un proyecto arriesgado?
—Sí, pero también sentía que era necesario hacerlo así. Nunca dudé de la obra. No sé si está pensado para explotar inmediatamente o volverse viral. Lo que me interesaba era hacer algo con profundidad, con tiempo, con trabajo real detrás. Convocar músicos increíbles, construir una narrativa completa, hacer algo que permanezca. Y las devoluciones que estoy teniendo son muy lindas. Mucha gente me dice “qué valiente”.
—¿Creés que hoy cuesta apostar a proyectos conceptuales?
—Sí, porque todo parece apuntar a lo inmediato. Pero tampoco hay garantías en nada. Yo vengo de Perotá Chingó, que tuvo un recorrido enorme y muy genuino, y con este proyecto estoy buscando otra cosa. Estoy pensando más en la obra que en el resultado.
—¿Tu proceso creativo nace desde la intuición o desde una idea conceptual?
—Depende. Este disco apareció en un momento muy fuerte de mi vida, un momento de mucho dolor personal. Entonces fue muy claro lo que necesitaba decir. A veces el arte aparece justamente cuando una está rota. Y me fascina esa posibilidad de transformar algo oscuro en algo bello. Que una canción nacida desde el dolor después pueda darle felicidad o compañía a otra persona me parece una de las magias más increíbles del arte.
—Y después cada oyente resignifica eso a su manera.
—Totalmente. A veces alguien escucha una canción y entiende otra cosa completamente distinta a la que yo estaba diciendo. Y está perfecto. Ahí es donde la obra deja de ser tuya.
—¿Cómo se traduce todo ese universo al vivo?
—Con músicos increíbles y con una puesta muy teatral. El show mezcla música, proyecciones, escenas de la película, dibujos, animaciones. Me interesa que sea una experiencia y no solamente un recital. Además el formato cambia según el lugar: no es lo mismo tocar con piano, con proyecciones o en un espacio más íntimo. Cada escenario modifica la experiencia.
Lola Parda se presenta en La Tangente
—El cierre de la gira (14 de mayo en La Tangente) parece especialmente importante.
—Sí, porque es el cierre del “Dolores Tour” y siento que ahí está el universo completo del proyecto. Hay siete músicos en escena, se sumaron coristas, viene un guitarrista desde Brasil, está Sergio Verdinelli en batería, Ramiro Flores en saxo, Mariano Sarra en piano, Lowrenz dirigiendo y tocando el bajo. Musicalmente es una locura hermosa. Y además van a aparecer partes de la película, animaciones y artistas invitados. Es una gran fiesta en casa.
—¿Qué parte del proceso disfrutaste más?
—La composición y tocar en vivo. Son los dos extremos que más amo. Pero también disfruté muchísimo todo el armado del disco porque fue un proceso sin apuro. Nos dimos tiempo para aprender, probar, experimentar y trabajar con gente que admiramos.
—¿Cómo componés? ¿Primero aparece la letra o la melodía?
—Casi siempre aparece primero la melodía. A veces nace desde una frase, otras desde una progresión en guitarra o piano. La letra después se va acomodando. Me gusta mucho trabajar desde la intuición melódica.
—Hoy, si tuvieras que definir quién es Lola Parda, ¿qué dirías?
—Creo que me definiría como compositora y artista multidisciplinaria. La composición ocupa un lugar enorme en mi vida. Incluso escribo para otros proyectos y tengo un trabajo muy de taller, más silencioso, que me encanta. Durante la pandemia entendí realmente que también era compositora y empecé a explorar mucho más ese mundo.
—Incluso están trabajando en un songbook de cien canciones...
—Sí. Con Nicolás Anda y mi hermana Juana Aguirre empezamos un proyecto de cien composiciones. Ya tenemos sesenta y ocho. La idea es construir una obra colectiva de canciones que quizás grabemos nosotros o quizás no. Algunas son personales, otras ficticias, algunas infantiles. Me encanta escribir para niños porque es uno de los ejercicios más difíciles y más libres al mismo tiempo.
Lola y su universo
Lola Parda y su universo
“Dolores” no parece pensado para consumirse rápido. Es una obra que pide tiempo, atención y sensibilidad. Un proyecto donde Lola Parda se anima a romper formatos, mezclar disciplinas y transformar emociones íntimas en una experiencia artística total. Entre canciones, imágenes, dibujos y escenas, construye algo cada vez menos frecuente: un universo propio.
Caballeros de la Quema volvió a encender Buenos Aires con un show arrollador en Complejo C Art Media, con entradas agotadas, en lo que fue su primer reencuentro con el público porteño tras la presentación de Fiesta de Zombies en el Movistar Arena el pasado 10 de octubre.
Clásicos indiscutidos del rock argentino, Caballeros de la Quema reafirma en cada show su lugar en la historia y en el presente: verlos en vivo es, desde hace años, un ritual. Un encuentro que hoy se vive como una pasión heredada, donde conviven seguidores históricos con nuevas generaciones —padres e hijos— que comparten canciones, códigos y una misma forma de sentir la música.
Un show intenso con clásicos del rock argentino
Durante más de dos horas, la banda liderada por Iván Noble desplegó un recorrido potente y emotivo por toda su discografía, combinando material reciente con los clásicos que marcaron a varias generaciones.
Sonaron himnos como “Avanti Morocha”, “Fulanos de Nadie”, “Raja Rata”, “Huelga de princesas”, “Qué pasa en el barrio”, “Otro jueves cobarde”, “Oxidado” y “Todos atrás y Dios de 9”, coreados de principio a fin por un público completamente entregado.
Momentos destacados: acústico y homenaje al rock nacional
Uno de los puntos más altos de la noche fue el segmento acústico, promediando el show, donde la conexión con el público alcanzó un clima de intimidad poco habitual para una sala de estas características.
Más adelante, la banda sorprendió con una versión de “Costumbres argentinas”, el clásico de Los Abuelos de la Nada, incluido en su último trabajo.
Caballeros de la Quema en vivo: una conexión intacta con el público
Con pocas —pero sentidas— palabras y mucha música, Caballeros sostuvo su identidad: crudeza, sensibilidad y rock sin artificios. La química con el público fue total, en una ceremonia donde lo importante no es solo lo que suena, sino lo que se comparte.
Antes de despedirse, Iván Noble dejó una frase que resumió el espíritu del show: “Siempre es un placer, nunca sabemos si va a ser la última… y si ha sido la última, fue un placer tocar para ustedes”.
Una vez más, Caballeros de la Quema demostró que su vínculo con el público sigue intacto, con la misma intensidad de siempre, consolidándose como una de las bandas más representativas del rock argentino en vivo.