La Vela Puerca volvió a confirmar por qué es una de las bandas más queridas del rock rioplatense. Los días 10 y 11 de febrero, el grupo uruguayo se presentó con dos funciones sold out en el Ciudad Cultural Konex, reafirmando su vínculo histórico con el público porteño y consolidando al Patio del Konex como uno de los clásicos del verano en Buenos Aires.
Dos noches agotadas en Buenos Aires y un festejo que no se detiene para La Vela Puerca
Luego de su potente paso por el Estadio Ferro, la expectativa por estos shows era alta, y la respuesta fue inmediata: entradas agotadas en ambas fechas. El regreso al Konex se inscribe dentro del extenso recorrido de conciertos que La Vela Puerca viene realizando para celebrar sus 30 años de trayectoria, un aniversario que se vive arriba del escenario y de cara a la gente.
Ambas noches ofrecieron un repertorio amplio y transversal, recorriendo distintas etapas de su discografía. Clásicos infalibles, canciones más recientes y una energía que confirma que la banda no vive de la nostalgia: vive del presente. Dos shows consecutivos que funcionaron como capítulos de un festejo en movimiento, que sigue creciendo fecha tras fecha.
La Vela Puerca en 2026: presente activo y comunión con el público
La celebración no se limita a Buenos Aires. En paralelo a su paso por la ciudad, La Vela Puerca sigue sumando hitos a este aniversario histórico. El 29 de enero, la banda se presentó en el festival Canelones Suena Bien, en Atlántida, frente a más de 60.000 personas, en un escenario natural junto al mar que ya es parte de la memoria colectiva del festival.
El show en el Konex se suma así a una serie de escenarios emblemáticos que acompañan esta celebración, consolidando la continuidad del proyecto y su presencia sostenida dentro del rock latinoamericano.
Más que un aniversario: un sentimiento que se hereda
Las dos noches en el Konex estuvieron atravesadas por la emoción, el pogo compartido y una comunión total con el público. Treinta años después, La Vela Puerca demuestra que no se trata solo de una carrera musical, sino de un sentimiento que pasa de generación en generación. Sin solemnidad, sin poses: rock, fiesta y convicción.
Vuelve la gira barrial: próximas fechas en Buenos Aires y el exterior
El festejo continúa. Durante el mes de marzo, la banda volverá a Buenos Aires para reencontrarse cara a cara con su gente en una gira barrial que promete cercanía, intensidad y celebración pura.
Próximos shows de La Vela Puerca:
14 de febrero: Cosquín Rock – Córdoba, Argentina
5 de marzo: Auditorio Sur – Provincia de Buenos Aires, Argentina
8 de marzo: Auditorio Oeste – Provincia de Buenos Aires, Argentina
12 de marzo: Teatro Flores – Buenos Aires, Argentina
22 de mayo: Festival Argentina V – Malaga Forum, Málaga, España
23 de mayo: Festival Argentina V – Poble Espanyol, Barcelona, España
24 de mayo: Festival Argentina V – Auto Cine, Madrid, España
Treinta años después, La Vela Puerca sigue haciendo lo que mejor sabe: tocar, celebrar y sobrevivir. Y el público, feliz de acompañar. Sin vueltas. Sin fecha de vencimiento.
Juanse volvió a pisar el Teatro Florescomo se hace con los escenarios que importan: sin pedir permiso y con el rock por delante. El histórico frontman de Ratones Paranoicos ofreció un show intenso, filoso y sostenido en un set list demoledor.
Nada de nostalgia edulcorada ni gestos para la tribuna. Juanse salió a tocar rock and roll, con un repertorio pensado para mantener el pulso alto durante toda la noche.
El set list al piso: una hoja de ruta sin maquillaje
La imagen es clara y potente: el set list apoyado en el suelo del escenario, a la vista, sin pantallas ni teleprompter. Canciones anotadas, ordenadas, decididas. Ahí estaban “Sucia Estrella” y “Damas Negras”, marcando desde el arranque que la noche no iba a ser tibia.
El recorrido siguió con “Solo una vez más” y “Energía”, dos temas que funcionan como motor emocional del show, antes de meterse de lleno en terrenos más ásperos con “Rock del Pedazo” y “Nada voy a dar”, ejecutados con nervio y convicción.
FOTOS DE SOFÍA BRAVO
Flores entendió el mensaje
El público del Teatro Flores respondió desde el primer acorde. No hubo que explicar nada: ese público entiende el código. “Pesado Burdel” y “La esquina del sol” encontraron una recepción inmediata, con la sala ya completamente encendida.
El show avanzó sin fisuras con “Rock del Gato”, “Cowboy” y “La Nave”, en una seguidilla que sostuvo la intensidad y confirmó que el repertorio estaba pensado para no aflojar nunca.
Un repertorio que no negocia identidad
Lejos de armar un show desordenado, Juanse apostó por una estructura sólida, donde cada canción cumple un rol. “Enlace” y “Una noche no hace mal” aportaron aire sin bajar la tensión, mientras que “Ya morí” y “El Centauro” devolvieron el filo justo cuando hacía falta.
El set list dejó claro que Juanse no vive del recuerdo, sino de una identidad que sigue vigente. No hay impostación ni nostalgia vacía: hay canciones tocadas desde el presente.
El tramo final: rock sin anestesia
La recta final del show fue directamente al hueso. “Rock de la calle” y “Destruida Roll” sonaron con crudeza, seguidas por “Sigue girando”, que funcionó como punto de comunión total con el público.
El clima ya estaba arriba cuando apareció “Ruta 66”, uno de esos momentos donde el Teatro Flores se transforma en un bloque compacto de gente cantando, saltando y acompañando sin fisuras.
Libertad, cierre y mensaje
El tramo final incluyó “A dónde está la libertad” y “Para siempre”, elegida para cerrar una noche que no necesitó fuegos artificiales ni discursos grandilocuentes.
Juanse se despidió como llegó: con rock, con actitud y con canciones que siguen funcionando porque no están pensadas para la moda del momento, sino para durar.
A días de iniciar una nueva etapa en vivo con dos presentaciones en el Estadio Vélez Sarsfield, Milo Jdecidió regalarle a su público un gesto tan inesperado como emotivo: un ensayo abierto en Niceto, el mismo escenario donde dio su primer gran show en Buenos Aires. El encuentro fue una celebración íntima y poderosa, un espacio sin filtros en el que artista y fans compartieron música, emoción y un ida y vuelta tan genuino que marcó el clima de la tarde desde el primer acorde.
Fotos de Sofía Bravo
Durante más de una hora, Milo J recorrió canciones nuevas y ya clásicas de su repertorio, dando un adelanto del universo que desplegará el 18 y 19 de diciembre en Vélez. En el setlist sonaron temas de La vida era más corta, su reciente álbum, como “Solifican12”, “Ama de mi sol”, “Lucía”, “MmmM”, “Llora llora”, “Recordé”, “Niño” y “Luciérnagas”, entre otros, además de composiciones que lo acompañaron en su crecimiento artístico.
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la decisión del artista de abrir completamente su proceso creativo. Milo J invitó a sus seguidores a vivir desde adentro algo que casi nunca se muestra: la intimidad del ensayo, los ajustes, las búsquedas y la forma en que cada canción encuentra su lugar. Esa transparencia convirtió el evento en un ritual compartido, donde el público no solo miró un show, sino que participó activamente en la construcción de esta nueva etapa.
Video: Sofía Bravo
La respuesta de la gente fue inmediata. El público cantó cada tema a los gritos, acompañó cada cambio de clima y sostuvo una energía que inundó la sala de principio a fin. Hubo miradas cómplices, sonrisas, emoción y un vínculo que confirmó por qué Milo J se convirtió en una de las voces más representativas de su generación. La conexión fue total y convirtió el ensayo en un momento único, de esos que se guardan para siempre.
Este encuentro íntimo funciona también como anticipo de sus dos recitales en Vélez, donde presentará La vida era más corta, un álbum que combina raíces folklóricas, tango, cantos populares y sonoridades contemporáneas, y recorrerá su camino musical a través de los discos 511, EDSM, 111, 166 y Retirada. Será su espectáculo más grande hasta la fecha y marcará un nuevo capítulo en una carrera que crece a un ritmo vertiginoso.
Video: Sofía Bravo
Las entradas para la función del 19 de diciembre continúan disponibles en www.enigmatickets.com, con todos los medios de pago y la posibilidad de acceder a 6 cuotas sin interés con tarjetas Santander American Express mediante la app de Santander o Modo.
Con un origen que lo vincula a Morón y un presente que lo encuentra llenando estadios en Latinoamérica y Europa, Milo J sigue demostrando que su música es un territorio de identidad, emoción y pertenencia. Su autenticidad —esa mezcla de sensibilidad, raíz y modernidad— es la que lo posiciona como una figura clave del presente de la música argentina.
Video: Sofía Bravo
La historia de Milo J
Camilo Joaquín Villarruel, artísticamente conocido como Milo J, es un artista incomparable que deja insuficiente la palabra meteórica para describir su carrera. Alcanzó éxitos y colaboraciones con referentes que trascendieron generaciones y forman parte de nuestra identidad cultural. Fue tapa de Rolling Stone, un reconocimiento que lo posiciona como una de las voces más influyentes de la nueva escena. Además, se desempeña como director creativo de FA y es el creador de FAlklore, un innovador formato que reunió a artistas del género argentino y logró llenar el Movistar Arena y sacar un disco.
Su historia comienza el 25 de octubre de 2006 en el barrio San José de Morón, Provincia de Buenos Aires. El tercero de los cuatro hijos de Aldana Ríos comenzó a explorar la música entre sus 8 y 9 años junto a su hermana mayor, Alma. Componiendo y compitiendo en batallas de freestyle desde los 11 años. En su casa se escuchaban temas de folklore argentino, intercalados con el punk y el rock del momento, el rap y el hip hop. Son los géneros que más lo han influenciado y se asoman en su música. Pero también ha explorado corridos tumbados, baladas y ritmos tropicales. Su precisión y lírica que se debate entre la calle y la poesía lo han llevado a cumplir metas ambiciosas durante décadas de carreras por otros artistas.
Milo J entró a su primer estudio de grabación a los 13 años y comenzó a difundir sus canciones en 2021 desde su comunidad Bajo West. La confianza y la admiración de sus amigos lo habían llevado hasta ahí. En agosto de 2022, lanzó “Milagrosa”, una canción que se volvió viral en TikTok y consolidó su nombre dentro de la escena urbana Argentina, pero fue “Rara Vez”, la que demostró en 2023 que no se trataba de suerte. Ese mismo año, estrenó su EP debut “511” (abril 2023), con temas como “FLA” y “Al Borde”. En octubre de ese año lanzó “En Dormir sin Madrid”, un EP colaborativo con Bizarrap que incluía la icónica BZRP Music Sessions, Vol. 57 y exploró otros géneros del trap latino, hip hop y música urbana.
El mismo se posicionó en el top charts de países como España, alcanzando #31 en el Billboard Global 200. Siendo la primera vez que Bizarrap lanzaba un EP junto a un artista. Un mes después estaría lanzando “111”, su primer álbum de estudio, con colaboraciones como Yahritza y Su Esencia, Peso Pluma, Yami Safdie y Nicki Nicole, con quien hoy comparte un vínculo de hermandad artística. De hecho, su anterior colaboración, “Dispara***”, con esta última artista Argentina, lo convirtió a sus 16 años en el artista más joven en ser nominado a los Latin Grammy. Donde, durante la presentación de las tres sesiones más icónicas de Bizarrap, irrumpió en escena con una de sus canciones “Hoy me voy al sol” junto a la clásica murga uruguaya Agarrate Catalina.
En 2024, su ascenso siguió: ganó el primer Premio Gardel a Mejor Nuevo Artista de su carrera, y su colaboración “Fruto” con Bizarrap obtuvo el Gardel a Mejor canción urbana. También fue nominado a los Heat Latin Music Awards (Mejor artista Región Sur), Premios Lo Nuestro (Artista revelación masculino) y Premios Juventud.
El 11 de julio de 2024, Milo J lanzó su segundo álbum de estudio 166, un homenaje a la Línea 166 del transporte público que atraviesa Morón, símbolo íntimo de su recorrido personal. El disco cuenta con 12 canciones, con colaboraciones como Morad, CRTrap y Kelo Ke, el disco fue acompañado por videoclips para cada canción y cuenta su historia de principio a fin.
El deluxe titulado “166 (deluxe) Retirada” vió la luz el 12 de febrero de 2025, con 20 canciones y colaboraciones adicionales como Cerounno, Munic HB, Bhavi y TINI.
El 25 de octubre de 2024, festejó su cumpleaños número 18 ofreciendo un concierto sold-out en el Estadio Nuevo Francisco Urbano de Morón, con más de 30 mil espectadores y la participación de figuras como Nito Mestre, Joaquín Levinton (Turf), Bizarrap, Nicki Nicole, YSY A, Khea, Neo Pistea, Bhavi y Agarrate Catalina. La grabación se publicó en YouTube/Spotify como el álbum en vivo 18 (En Vivo Estadio de Morón) y también recibió nominación a “Mejor videoclip largo”.
En enero de 2025, apenas tres años después de su debut en YouTube, agotó el Palau Sant Jordi (Barcelona), una hazaña pocas veces vista. Poco después, se presentó en el Palacio de los Deportes de Madrid con su álbum 166, junto a su hermano Santino interpretando “Tus Vueltas”; esa misma noche sorprendió a sus fans con un nuevo sencillo junto a TINI (“Lo que me causa”), demostrando su conexión con el público.
Las Pelotas volvió a dejar su marca en la historia del rock nacional con un recital vibrante en el estadio Obras Sanitarias el sábado 18 de octubre. En el marco de su gira nacional, el grupo liderado por Germán Daffunchio ofreció un espectáculo extenso y emotivo que recorrió distintas etapas de su trayectoria, con una puesta al aire libre, invitados especiales y un público que agotó las entradas semanas antes.
El concierto, inicialmente programado para Tecnópolis, se trasladó a Obras, donde Las Pelotas encontró el escenario perfecto para revivir su esencia: la comunión con sus seguidores y la potencia en vivo que caracteriza sus presentaciones. Con más de tres décadas sobre los escenarios, Las Pelotas sigue siendo una de las formaciones más representativas del rock argentino, manteniendo intacta su energía y conexión con la gente.
Un recorrido por su historia y su presente
Desde los primeros acordes de “Corderos en la noche” quedó claro que la banda no planeaba dejar nada en el tintero. El repertorio del show combinó clásicos indiscutidos con canciones menos habituales en vivo, como “Ya se”, que tuvo su debut en el escenario. Daffunchio, siempre carismático y reflexivo, agradeció la presencia del público y recordó los comienzos del grupo, surgido tras la disolución de Sumo y con más de 36 años de historia a cuestas.
Durante más de dos horas y media, la lista de temas fue un viaje por el universo sonoro de Las Pelotas: desde himnos generacionales como “Personalmente”, “Capitán América” y “Será”, hasta canciones recientes que confirman su vigencia y capacidad de reinvención. El sonido, potente y preciso, estuvo acompañado por una puesta visual sobria pero efectiva, con proyecciones y luces que reforzaron la atmósfera de cada tema.
Invitados especiales y momentos destacados
Una de las características más celebradas del show fue la gran cantidad de invitados que subieron al escenario. Gabriel Dahbar fue uno de los primeros en sumarse, participando en “Día feliz” y regresando luego para “Veoyover” y “Nunca me des la espalda”, donde también se destacó Mariana Pellegrino en guitarra.
Sebastián Andersen acompañó en “Ya lo sabés”, Sonia Álvarez aportó una versión acústica con arpa de “Víctimas del cielo” que sorprendió por su delicadeza, y Mariano di Césare se unió en “Hola qué tal?”, aportando su impronta vocal. Gillespi se hizo presente en “Si supieras”, mientras que Ismael Sokol —hijo del recordado Alejandro “Bocha” Sokol, fundador de la banda— participó en dos momentos clave del show: “¿Para qué?” y “El cazador”, en una conexión emocional que hizo vibrar al público.
El cierre fue una verdadera celebración colectiva cuando Piti Fernández (Las Pastillas del Abuelo) subió para “Senderos” y, más tarde, volvió en el encore final con “No tan distintos (1989)” y “El ojo blindado”, en homenaje a Sumo, junto a todos los invitados en el escenario.
El poder del vivo y la vigencia de Las Pelotas, una banda esencial
A lo largo de su carrera, Las Pelotas ha demostrado una constancia admirable. Su identidad se sostiene en letras que combinan crítica social, introspección y esperanza, y en una propuesta musical que transita entre el rock, el reggae y el pop sin perder autenticidad. En Obras, esa versatilidad se reflejó en cada bloque del setlist: momentos de introspección como “Esperando el milagro” convivieron con la energía contagiosa de “Saltando” y “Hasta el fondo del río”.
La comunión con el público fue total. Miles de voces corearon los estribillos de “Bombachitas rosas”, “Sin hilo” y “Será”, canciones que ya forman parte del ADN del rock argentino. Daffunchio, con su habitual mezcla de humor y profundidad, resumió el espíritu de la noche antes del último tema: “Este lugar tiene historia, y nosotros seguimos escribiéndola con ustedes”.
Un cierre épico en el templo del rock
El tramo final del concierto fue una sucesión de emociones. Luego de “Cómo se curan las heridas” y “El cazador”, Las Pelotas regresó al escenario para ofrecer “Brilla (Shine)”, seguida por un homenaje doble a Sumo con “No tan distintos (1989)” y “El ojo blindado”, himnos que unieron generaciones bajo un mismo grito colectivo.
Con todos los invitados sobre el escenario y un público entregado de principio a fin, Las Pelotas volvió a reafirmar su lugar como una de las bandas más queridas y trascendentes del rock nacional. A 36 años de su formación, su música sigue encendiendo la misma chispa que los vio nacer: la del encuentro, la emoción y el poder del vivo.
El Estadio de Ferro Carril Oeste fue testigo de una noche única: El Cuarteto de Nos regresó a Buenos Aires con un recital demoledor que repasó buena parte de su historia y reafirmó por qué se convirtieron en una de las bandas más queridas y convocantes del rock uruguayo en la Argentina. Con un estadio repleto por 25 mil fans, los montevideanos desplegaron un show intenso, cargado de energía y con una lista de canciones que no dejó respiro.
Una apertura explosiva
El concierto comenzó con “Cara de Nada”, un arranque potente que encendió al público desde el primer minuto. Sin dar tiempo a tomar aire, sonaron “Hernández” y “Ya no sé”, confirmando que la banda había diseñado un setlist pensado para sostener la intensidad de principio a fin.
El Estadio Ferro, con miles de fanáticos coreando cada palabra, se transformó en un espacio donde la complicidad entre banda y público fue total.
El repaso por los himnos del Cuarteto
La noche avanzó con clásicos como “Lo Malo” y “Algo Mejor”, que mostraron la faceta más introspectiva de Roberto Musso, siempre acompañado por un sonido contundente y preciso. También hubo lugar para la teatralidad característica del grupo en “El cuarto de Nico” y “Hermes”, canciones que ya son infaltables en sus recitales.
Uno de los momentos más emotivos llegó con “Como pasa el tiempo”, coreada como un himno generacional por las nuevas camadas de fans que encontraron en la banda un espejo de sus propias contradicciones y búsquedas.
Ferro, convertido en un coro gigante
“Ganaron los malos”, “Marioneta” y “El perro” marcaron un tramo central de la noche en el que el estadio entero fue un coro ensordecedor. El Cuarteto de Nos sabe manejar los climas: alterna la ironía, el humor negro y la crítica social con la potencia de un show de rock en estado puro.
“Maldito Show” y “Contrapunto” profundizaron esa idea, con la gente saltando y cantando sin descanso. La conexión entre los uruguayos y el público argentino volvió a quedar en evidencia: cada recital se vive como una celebración compartida, donde no existen fronteras.
El tramo final: emoción y catarsis
El cierre del setlist tuvo una intensidad particular con “Esplín”, “No llora” y “Rorschach”, canciones que ya forman parte del cancionero popular del Río de la Plata. La euforia alcanzó su punto más alto con “Me amo” y “Cinturón”, que hicieron vibrar a Ferro entero.
El tramo final incluyó “Gaucho”, “Invierno”, “Miguel” y “Damián”, un bloque arrollador que dejó a la multitud en un estado de catarsis colectiva. Cada canción fue un desahogo, un grito compartido entre la banda y el público que confirmó el magnetismo inalterable del Cuarteto.
Un show que reafirma el presente del Cuarteto de Nos
El recital en Ferro no fue solo un repaso de clásicos, sino también una muestra del presente creativo de una banda que sigue renovándose. Con más de tres décadas de trayectoria, el Cuarteto de Nos mantiene su vigencia gracias a letras que interpelan, ironías que invitan a la reflexión y un sonido que combina lo alternativo, lo pop y lo experimental con frescura.
Balance de una noche histórica en Ferro
El Cuarteto de Nos en Ferro fue mucho más que un recital: fue una demostración de que la banda uruguaya se ganó un lugar central en la escena musical argentina. El público los adoptó hace años, y ellos corresponden con shows a la altura, donde la energía, la emoción y el humor se combinan para crear experiencias irrepetibles.
Con un setlist de 22 canciones que recorrió todas sus etapas, la banda se despidió con la promesa tácita de volver pronto. Y si algo quedó claro, es que cada vez que El Cuarteto de Nos pisa suelo argentino, se convierte en una fiesta que nadie quiere perderse.
Nonpalidece volvió a encender el Patio del Konex en Buenos Aires con un concierto inolvidable que marcó una nueva escala de su Gira Celebración, en la previa de su aniversario número 29, que se cumple este 21 de septiembre. Con entradas agotadas, un público eufórico y un setlist cargado de clásicos, la banda reafirmó su lugar como referente del reggae argentino y como un verdadero clásico del espacio cultural porteño.
Una noche vibrante en el Konex
El jueves por la noche, Nonpalidece brindó un show que combinó potencia musical, compromiso social y el calor humano que caracteriza a sus recitales. El público colmó el Patio del Konex, acompañando cada canción y transformando la velada en una fiesta colectiva. La banda desplegó todo su repertorio, con canciones históricas que hicieron cantar a todos, y temas de su último trabajo discográfico, Hecho en Jamaica, grabado en los estudios Tuff Gong en Kingston, lo que aportó una energía especial a la presentación.
En sintonía con la inminente llegada de la primavera, la música de Nonpalidece se convirtió en un canal de conexión, alegría y buena vibra. Los asistentes bailaron, corearon y vivieron una experiencia que va más allá del concierto: un encuentro comunitario que reafirma la vigencia y relevancia de la banda en la escena musical argentina.
Un compromiso que trasciende lo musical
Nonpalidece no solo ofrece música, también construye comunidad. Al igual que en otros shows de la gira, la banda organizó una colecta de alimentos en el marco de la campaña “Ningún Pibe Con Hambre”, demostrando una vez más su compromiso con causas sociales. La respuesta del público fue contundente, acompañando la iniciativa solidaria y reforzando el vínculo entre la música y la acción colectiva.
29 años de historia de Nonpalidece
El 21 de septiembre Nonpalidece cumplirá 29 años de trayectoria, un recorrido que los consolidó como una de las bandas más importantes del reggae latinoamericano. Desde sus inicios en Tigre en 1996, el grupo supo crecer paso a paso, llevando su música a los principales escenarios del país y del exterior, compartiendo cartel con referentes internacionales del género.
Su sonido, que fusiona reggae roots con letras comprometidas y mensajes positivos, le permitió traspasar generaciones y convertirse en un puente cultural dentro y fuera de Argentina. La Gira Celebración es la manera de agradecer y compartir este camino junto a su público, con conciertos que se transforman en fiestas de identidad y resistencia musical.
La gira continúa: Argentina y México en la agenda
Tras el éxito en Buenos Aires, Nonpalidece seguirá girando por distintas ciudades del país antes de dar el salto internacional. En octubre recorrerán el norte y el sur de Argentina con shows en Jujuy, Cipolletti, La Plata, Zárate y Temperley, llevando su reggae a nuevos públicos y reforzando la conexión con las provincias.
Pero el gran hito de la gira llegará a fin de mes, cuando la banda desembarque en México para una serie de conciertos que prometen ser históricos. El 28 de octubre, Nonpalidece se presentará por primera vez en el Lunario del Auditorio Nacional de Ciudad de México, uno de los espacios más emblemáticos de la capital mexicana. Dos días después, el 30 de octubre, será el turno de Monterrey, en Nandas 78. Finalmente, el 31 de octubre marcará el regreso de la banda a Guadalajara, donde tocarán en el C4 Concert House, después de siete años sin presentarse en esa ciudad.
Este desembarco en México es una oportunidad única para que el público de ese país disfrute en vivo de Hecho en Jamaica, su más reciente álbum, que refleja la esencia de Nonpalidece grabada en el corazón del reggae mundial.
Un disco con sello internacional: Hecho en Jamaica
Lanzado en 2021, Hecho en Jamaica fue grabado en los míticos estudios Tuff Gong de Kingston, fundados por Bob Marley. Este trabajo marcó un antes y un después en la carrera de Nonpalidece, no solo por la calidad sonora y la producción, sino también por la legitimidad de haber registrado su música en el lugar donde nació el reggae.
El disco incluye nuevas versiones de clásicos de la banda y reafirma su identidad con un sonido renovado, a la vez que conecta con la tradición jamaiquina. Canciones como “La Flor” y “Tu Presencia” se resignificaron en este trabajo, que se convirtió en un emblema de la madurez artística de Nonpalidece.
Nonpalidece, un clásico del Konex
El vínculo entre Nonpalidece y el Konex es histórico. Cada presentación en este espacio cultural se transforma en un ritual, un encuentro donde la banda y el público se retroalimentan en un clima de celebración. La noche de ayer no fue la excepción: con localidades agotadas, un público que acompañó de principio a fin y una banda en estado de gracia, se vivió una de las fechas más intensas de la Gira Celebración.
Próximos shows de Nonpalidece
4 de octubre – Club Sportivo Alberdi, Jujuy, Argentina
11 de octubre – Círculo Italiano, Cipolletti, Argentina
17 de octubre – Teatro Ópera, La Plata, Argentina
18 de octubre – Garage Club, Zárate, Argentina
25 de octubre – Auditorio Sur, Temperley, Argentina
28 de octubre – Lunario Auditorio Nacional, CDMX, México
30 de octubre – Nandas 78, Monterrey, México
31 de octubre – C4 Concert House, Guadalajara, México
El sábado por la noche, el Teatro Vorterix se transformó en un motor encendido: allí rodó Tracción a Sangre XVII, la nueva parada de Camionero, el dúo integrado por Joan Manuel Pardo y Santiago Luis, que con cada concierto reafirma que su lenguaje musical ya es inconfundible.
Lejos de las etiquetas, Camionero volvió a demostrar que lo suyo es un viaje en constante reinvención. Con entradas agotadas, la multitud acompañó un setlist generoso —25 canciones— que abrió con Un poco más de consideración y enseguida desplegó un arsenal sonoro que alternó potencia y sutileza: Latas vacías, Esta noche y Confianza en ti solo marcaron el pulso de un comienzo sin concesiones.
El aire se volvió más denso con Preñado por el diablo y Cuero negro, hasta que la primera ovación explosiva llegó con Lo hago mal, me siento bien, donde apareció Gonzalo Varas, de Motochorros, para unirse en un cruce feroz que agitó al Vorterix entero.
En la mitad del show, el clima viró hacia lo introspectivo con Películas anónimas, Influjo y No hablaremos de mañana, para luego recuperar la velocidad con Agua asesina y Loop dorado. Canciones como Asesino del autocine y 999 calorías confirmaron que el dúo puede moverse en distintos registros sin perder su identidad rockera.
La recta final fue un torbellino: Trabajando para el capital (2040), Genio del Abasto, Guerrero atípico y Súbete a mi cama prepararon el terreno para el estallido definitivo con Mañana suburbana. El cierre dejó la sensación de haber asistido a un ritual más que a un simple concierto.
Camionero no viaja solo
Sobre y alrededor del escenario estuvieron El Acoplado —esa tropa de artistas, tatuadores, recicladoras textiles y creadores que amplían la experiencia— y la Rueda de auxilio, un conjunto solidario que vuelve cada show una fiesta comunitaria. En Vorterix, esa unión se sintió como un latido compartido, un recordatorio de que el rock también puede ser red, familia y celebración.
Tracción a Sangre XVII no fue solo una fecha más: fue la confirmación de que Camionero sigue escribiendo su propia ruta, a puro pulso, con canciones que se viven, se gritan y se festejan.
A 11 años de la salida de Pappo x Juanse, el líder de Los Ratones Paranoicos volvió a rendir tributo en vivo a quien fuera su amigo y referente eterno: Norberto “Pappo” Napolitano. Y lo hizo con todo el peso de su historia, su carisma inagotable y una banda de lujo que sonó afilada de principio a fin.
Este viernes, XLR de San Miguel se transformó en el escenario ideal para la gran celebración. Un viaje sonoro que recorrió buena parte de la obra del Carpo, entre blues, hard rock y esos riffs que marcaron a fuego el rock argentino.
El repertorio fue un banquete para los fieles: sonaron “El hombre suburbano”, “Adónde está la libertad”, “Blues local”, “Sucio y desprolijo”, “Fiesta cervezal” y “Tren de las 16”, entre muchos otros himnos que hicieron vibrar a varias generaciones de fanáticos. Cada canción fue un puente directo con la memoria de Pappo y, a la vez, una reafirmación de la potencia escénica de Juanse, que a sus 63 años sigue girando y tocando con la energía de siempre.
El homenaje, además, tuvo la marca de la amistad: entre anécdotas, guiños y sonrisas, Juanse dejó claro que su vínculo con Pappo trasciende la música y vive en cada acorde.
Después de agotar Vélez junto a Ratones Paranoicos, Juanse reafirma que su camino solista está más vivo que nunca, y que los clásicos no solo sobreviven: suenan renovados y llenos de vitalidad. En San Miguel, el blues y el rock suburbano encontraron una vez más su lugar en el mundo.
El reloj marcaba las 21:17 cuando las luces del Teatro Vorterix se apagaron y el murmullo expectante se transformó en un rugido. Isla de Caras apareció en escena como lo hace una banda en plena madurez: con confianza, con soltura, con magnetismo.
La cita tenía una razón poderosa. El quinteto presentó en Buenos Aires su nuevo disco, “Líneas Generales”, lanzado el pasado 29 de abril y ya recorrido en un intenso tour por México. Para Isla de Caras, este show no era uno más: fue el concierto más importante de su año, un regreso a casa con canciones frescas, energía intacta y un público dispuesto a dejarse llevar.
El grupo —Lautaro Cura (voz), Francisco Villa (guitarra), Manuel Schupak (bajo), Nicolás Fernández de la Puente (batería) y Santiago Martínez (teclados y sintes)— desplegó un setlist extenso, casi ceremonial: 26 temas en casi dos horas de show. De “Veneno” a “Tiempo”, pasando por “Amigos”, “Tormenta” o “Mi droga favorita”, cada canción fue un eslabón de un viaje sonoro en el que conviven la delicadeza pop, la cadencia indie y la potencia de un vivo trabajado al detalle. Incluso hubo lugar para relecturas inesperadas, como la sensible versión de “Mi historia entre tus dedos”, que desató un coro colectivo poderoso.
Uno de los momentos más intensos llegó con “Cerca lejos”. Lautaro Cura bajó del escenario, saltó la valla y se metió entre la multitud para cantar y saltar codo a codo con el público. La energía se transformó en pogo masivo y Vorterix se convirtió en un solo cuerpo, vibrando al ritmo de la canción. Fue la postal perfecta de una noche en la que la distancia entre artista y público se borró por completo.
Isla de Caras y sus líneas generales
“Líneas Generales” es, de algún modo, la consagración de un camino iniciado hace casi una década por Cura y que, con los años, se consolidó en formato banda. El álbum irradia la frescura de un debut, pero con la solidez de quienes saben hacia dónde van. Es música que recuerda que la experiencia de la banda de rock —esa manada que se mueve junta, que se protege y se expone a la vez— sigue siendo insustituible.
En Vorterix, Isla de Caras no solo presentó un disco. Confirmó que su identidad está más fuerte que nunca, que su búsqueda se expande y que sus canciones ya forman parte de un repertorio que la gente canta como propio. Entre luces, coros y aplausos, quedó claro que la isla no es refugio, sino territorio conquistado.
Las Pastillas del Abuelo volvieron a demostrar por qué son una de las bandas más queridas de la escena nacional con dos noches inolvidables en el Movistar Arena, donde tocaron sábado y domingo con entradas agotadas.
Con un repertorio de 25 canciones cada noche y un setlist con variantes, los shows se vivieron como una auténtica fiesta pastillera, con invitados especiales, momentos de emoción y la potencia de siempre.
La cita comenzó a las 21:20, cuando se apagaron las luces del Movistar y el público explotó en una ovación que acompañó a la banda desde el arranque con clásicos como Hasta acá nos ayudó Dios (Crisis, 2008), Enano (Las Pastillas del Abuelo, 2006) y Ama a quien llora por ti, tema incluido en el último EP ¿Quién Sabe? (2023) pero compuesto hace más de 20 años, como aclaró Piti Fernández antes de cantarla. Desde ese momento quedó claro que cada noche sería un recorrido por todas las etapas de la banda.
Uno de los momentos más sentidos llegó cuando la banda recordó a Diego Maradona con el clásico ¿Qué es Dios? Con Gianinna Maradona presente entre el público, todo el estadio coreó al unísono “el que no salta es un inglés”. Minutos después, Piti sorprendió mostrando una camiseta de Franco Mastantuono, a quien señaló como el heredero de la 10 de Maradona y Messi, generando una ovación ensordecedora. El joven futbolista de la Selección Argentina y el Real Madrid estuvo invitado el sábado y fue parte de una velada que mezcló música, emoción y pasión argentina.
El bloque acústico tuvo un punto alto con Viejo, una de las canciones más queridas de la banda, cuando subió al escenario el padre de Piti Fernández, a quien el cantante le dedicó ese tema hace más de dos décadas. El público respondió con una de las ovaciones más fuertes de la noche, en un momento de intimidad y ternura que contrastó con la energía rockera del resto del show. “Lo juro por mi pellejo, para mí, Dios es mi viejo”, volvió a resonar como uno de los versos más conmovedores de la banda.
La familia estuvo presente en distintos momentos del fin de semana: Nehuén Bozzalla, hijo de Bochi, se hizo cargo de la batería en Inercia y recibió una ovación por su potencia y soltura. Esa mística de “familia unida”, como dice Piti cada vez que presenta Otra vuelta de tuerca, se trasladó tanto arriba como abajo del escenario.
Entre los temas menos habituales se destacaron Maldito y cortamambo (2008) con el teclado del gran Alejandro Mondelo como protagonista, La Casada (el primer reguetón hecho en Argentina, ironizó Piti) Viejo Karma y Loco por volverla a ver. El domingo, se sumó la banda El Plan de la Mariposa como invitada especial para interpretar Rompecabezas, generando un cruce artístico celebrado por todos los presentes.
Antes de Ojos de Dragón, una de las canciones más coreadas, Piti dejó una frase que quedará como marca de la jornada: “A menudo nos equivocamos, pero la música no se mancha”.
Cierre con todo de Las Pastillas en Villa Crespo
Ambas noches tuvieron también un cierre explosivo con el guitarrista Maikel, de Kapanga, que se sumó a Fer y a Bochi en Tantas Escaleras y que fue presentado como “el más copado del rock”.
Con más de dos horas de show, un despliegue técnico impecable y un repertorio que combinó clásicos, rarezas e invitados de lujo, Las Pastillas del Abuelo dejaron en claro que cada encuentro con su público es un ritual generacional donde la música, la familia y la emoción se entrelazan.
El final llegó con el habitual saludo de Piti y la banda: “Gracias pastilleros”, que sintetiza la comunión de la banda con su gente. Y la fiesta continuará, porque Las Pastillas se presentarán en el Estadio Ferro el próximo 18 de abril de 2026, una cita que promete ser histórica.
Las mejores fotos de Las Pastillas del Abuelo en el Movistar Arena