
El cantautor hispano-uruguayo Leo Rizzi lanzó Choque, su segundo sencillo de 2026, una canción que profundiza en las distintas formas que puede tomar el amor y en la intensidad emocional del enamoramiento. El tema ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales junto a su videoclip oficial en el canal de YouTube del artista.
Con este nuevo lanzamiento, Rizzi continúa expandiendo el universo sonoro que comenzó a desarrollar en su etapa más reciente, donde el brillo melódico y la nostalgia del soft rock funcionan como marco para una mirada íntima sobre los vínculos y las emociones.
Una mirada poética sobre el enamoramiento
La canción fue compuesta por Leo Rizzi junto a Jesús José Ortega Bermúdez y Juan González Sánchez, y propone un recorrido por el carácter transformador del amor. A través de imágenes contrastantes, el artista retrata la intensidad de los vínculos cuando se viven con total entrega.
En la letra, Rizzi utiliza metáforas que combinan actos de destrucción con la fragilidad de las emociones, construyendo una narrativa que describe la volatilidad sentimental de las relaciones profundas. Esa dualidad entre ruptura y renacimiento atraviesa todo el tema y se convierte en uno de sus ejes conceptuales.
Con estas imágenes poéticas, el cantante logra traducir en palabras las sensaciones físicas del enamoramiento: ese instante previo en el que conviven la incertidumbre, la pasión y la posibilidad de empezar de nuevo.

Un sonido que mira a los años 80 y 90
La producción de “Choque” estuvo a cargo del propio Leo Rizzi junto a RYO, con quien ya había trabajado en Puro, el primer lanzamiento del artista en lo que va del año.
El resultado es una canción atravesada por una fuerte impronta nostálgica. El soft rock que define esta nueva etapa del músico se potencia con una instrumentación que remite directamente al sonido del sophistipop de las décadas del 80 y 90.
En la grabación se destacan una sección de metales compuesta por trombón, saxofón y trompeta, además de un piano que aporta una atmósfera elegante y melancólica. Estos elementos le dan a la canción un carácter cinematográfico que acompaña la carga emocional de la letra.
Un videoclip con estética retro
El lanzamiento llega acompañado por un videoclip oficial que refuerza el concepto narrativo de la canción. El video fue filmado en película Kodak, una decisión estética que acentúa el carácter retro de la propuesta.
La idea original del clip fue desarrollada por Leo Rizzi junto a Ana Roda, quienes también estuvieron a cargo de la dirección creativa. La realización estuvo en manos de Sofía Boriosi, mientras que la dirección de fotografía fue realizada por Sofía Colodrón y la producción por Sandra Paola Fierro.
El videoclip funciona como un complemento visual perfecto para la narrativa de la canción, ya que busca representar el concepto central del tema: la idea de que todo nuevo comienzo implica, de alguna manera, una destrucción previa.
Una historia de despedida y renacimiento
La historia del video comienza con Leo conduciendo un automóvil antiguo a través de un paisaje rural hasta llegar a un descampado. Allí, junto a un maletín que contiene un objeto ligado al pasado, se desarrolla una escena clave que materializa una de las frases más significativas de la canción.
“Quemaré puentes hacia atrás / para no volver / es mi última apuesta”, canta el artista, mientras la acción simboliza el acto de dejar atrás aquello que ya no pertenece al presente.
La escena representa el momento en el que la destrucción se convierte en liberación: una metáfora visual de la necesidad de soltar para poder avanzar.
Una nueva etapa artística
“Choque” llega después de “Puro”, el sencillo que marcó el inicio de un nuevo capítulo en la carrera de Leo Rizzi. En esta etapa, el artista profundiza en una identidad musical donde conviven el pop alternativo, el soft rock y una estética sonora influenciada por la nostalgia.
Con cada lanzamiento, el cantautor continúa ampliando su universo creativo y consolidando un estilo que combina sensibilidad lírica con una producción elegante y contemporánea.
En “Choque”, esa búsqueda alcanza uno de sus puntos más claros: una canción que habla de amor, ruptura y transformación, pero que también propone una mirada sobre el valor de los finales como punto de partida para algo nuevo.




