
La noche del martes 24 de febrero quedará marcada en la memoria del público porteño. Living Colour regresó a Buenos Aires en el marco de su gira “Best Of 40 Years Tour” y ofreció un concierto magistral en el C Art Media, con entradas agotadas y una demostración contundente de talento, potencia y virtuosismo.
Con producción impecable y una sala colmada, la banda neoyorquina reafirmó por qué sigue siendo una referencia indiscutida dentro del rock mundial a cuatro décadas de su formación.
Una previa intensa y diversa
La velada comenzó con las presentaciones de Renzo Leali, artista emergente del rock local que, en menos de un año desde el lanzamiento de sus primeras canciones, logró posicionarse en escenarios de peso dentro de la escena nacional. Luego fue el turno de Madzilla, banda proveniente de Las Vegas, que desplegó una propuesta que combina la agresividad del thrash metal clásico con pasajes melódicos más refinados.
Ambos sets prepararon el terreno para lo que sería una descarga de energía y precisión musical por parte del plato fuerte de la noche.


























Un arranque explosivo y una clase de virtuosismo de Living Colour
A las 21:20 en punto, con el C Art Media repleto, sonaron los primeros acordes de “Leave It Alone”, uno de los temas más reconocidos de Living Colour y corte de su explosivo álbum Stain. La reacción fue inmediata: euforia total desde el primer riff.
Con una puesta de luces impactante y un sonido impecable, el cuarteto integrado por Corey Glover (voz), Vernon Reid (guitarra), Doug Wimbish (bajo) y Will Calhoun (batería) dio una verdadera cátedra de musicalidad. Cada uno en lo suyo mostró una precisión quirúrgica, pero siempre al servicio de la canción.
El repertorio fue un recorrido demoledor por su historia: “Middle Man”, “Bi”, “Open Letter (To A Landlord)”, “Pride”, “Love Rears Its Ugly Face”, “Type”, “Time’s Up”, “Cult Of Personality” y “Solace Of You”. Canciones a las que no parece pasarles el tiempo y que, lejos de sonar nostálgicas, mantienen una vigencia y una fuerza sorprendentes.
Vernon Reid deslumbró con su versatilidad y creatividad infinita en la guitarra, mientras que la base rítmica de Wimbish y Calhoun sostuvo con solidez y groove cada pasaje. Corey Glover, por su parte, demostró que su voz conserva potencia, matices y presencia escénica intactas.
Un cierre inolvidable de Living Colour
El tramo final fue simplemente demoledor. Como broche de oro, la banda sorprendió con una versión incendiaria de “Should I Stay Or Should I Go”, clásico de The Clash, que terminó de encender a un público ya rendido ante semejante despliegue.
Living Colour no solo celebró 40 años de carrera: ratificó su vigencia, su calidad artística y su capacidad para ofrecer shows arrolladores. En Buenos Aires volvió a demostrar que es una banda imperdible, que desborda talento y que en vivo alcanza una dimensión superior.
Una noche inolvidable, a sala llena, con el rock en su máxima expresión.




