La banda de Mataderos cerró sus dos noches en el sur porteño con La Mississippi como telonero, más de 80.000 personas y un set list que recorrió toda su historia.
Hubo un tiempo en que ver a La Renga en la ciudad era casi una utopía. La banda de Chizzo, Tete y Tanque había desarrollado una relación complicada con los espacios porteños: sin estadios que pudieran contener a su gente de manera segura y ordenada, el peregrinaje a La Plata, Rosario o el interior del país se convirtió en parte del ritual. Hasta que Huracán abrió sus puertas en 2017, y todo cambió.
Este 2026, sin embargo, un imprevisto volvió a poner a prueba esa relación. El derrumbe de un edificio en el complejo «Estación Buenos Aires» de Parque Patricios, a cuatro cuadras del estadio Tomás Adolfo Ducó, obligó a la banda a buscar un nuevo predio. La respuesta fue el Parque de la Ciudad, en Villa Lugano —prácticamente la esquina del barrio donde Chizzo creció—, y el show del sábado 4 de abril fue la segunda y última fecha de un ciclo que ya pasará a los libros del rock argentino.

La Mississippi abre el banquete
Antes de que Chizzo pisara el escenario, fue turno de La Mississippi. Los referentes indiscutidos del blues local pusieron el cuerpo durante casi una hora, con su mezcla inconfundible de groove, garra y sentimiento. Para una audiencia que mayoritariamente llegó horas antes para conseguir lugar, la Mississippi no fue un trámite: fue el encendido lento que cualquier buen show necesita. Cuando terminaron, el predio ya tenía temperatura.






















































La apertura: «Buena Ruta Hermano» y punto de no retorno
Minutos después de las 21:30, las luces se apagaron. El murmullo de más de 40.000 personas se convirtió en un rugido cuando los cuatro integrantes de La Renga —Gustavo «Chizzo» Nápoli, Gabriel «Tete» Iglesias, Jorge «Tanque» Iglesias y Manu Varela— tomaron sus posiciones.
«Buena Ruta Hermano» fue el primer tema, y con ese acorde inicial quedó claro que la noche no iba a tener pausa. El tema, parte del material más reciente de la banda, funciona ya como un himno de apertura: convoca, une y dispara el pogo antes de que pase un minuto. La multitud, que incluyó familias enteras, grupos de amigos de todas las edades y fieles que viajaron desde el interior del país, respondió desde el primer segundo.
El set list: un recorrido de más de 30 temas
La Renga desplegó un repertorio extenso y cuidadosamente construido. Más de treinta canciones que abarcaron desde los primeros discos hasta el material más reciente, con apenas dos temas nuevos integrados —algo que, lejos de decepcionar, confirmó que el núcleo duro del catálogo sigue siendo imbatible en vivo.
Entre los temas que sonaron:
- Buena Ruta Hermano
- Buena Pipa
- Tripa y Corazón
- Detonador de Sueños
- A la Carga Mi Rocanrol
- Al Que He Sangrado
- Hay un Tirano que es para Vos
- Motoralmaisangre
- Ese Lugar de Ninguna Parte
- Corazón Fugitivo
- Parece un Caso Perdido
- Poder
- Algún Rayo
- La Vida, las Mismas Calles
- Vende Patria Clon
- El Twist del Pibe
- Miralos
- Ser Yo
- Triste Canción de Amor
- El Viento que Todo Empuja
- El Revelde
- Panic Show
- El Final es en Donde Partí
- Hablando de la Libertad
La seguidilla de «Poder», «Algún Rayo» y «La Vida, las Mismas Calles» fue uno de los momentos de mayor intensidad de la noche: tres temas que se encadenan como vagones de un tren que no tiene intención de frenar, con el pogo creciendo en cada compás.
Los momentos que definieron la noche
La pausa de Chizzo
En el show del jueves, Chizzo había hecho una pausa en el 2 de abril para hablar sobre Malvinas y la soberanía. El sábado, la fecha cargaba con el peso de cerrar una semana que había resultado histórica por razones que iban más allá de la música. La banda lo sabe, y sabe usarlo: esa capacidad de detener la máquina, decir algo que importa y volver a encenderla con más fuerza es parte del ADN de La Renga.
El cierre
El final llegó con una secuencia que la banda maneja como pocos: «El Revelde», «Panic Show» y «El Final es en Donde Partí» funcionaron como los últimos escalones antes del desenlace. Y el desenlace, siempre, es colectivo: «Hablando de la Libertad» sonó con 80.000 gargantas como si el predio pudiera escucharse desde Mataderos.
Por qué estas dos noches importan
El ciclo que La Renga cerró este fin de semana en el Parque de la Ciudad no es solo la suma de dos shows masivos. Es la confirmación de varias cosas a la vez.
Primero, que la banda sigue siendo la más convocante del rock argentino sin radio, sin Spotify como motor y sin el circuito mainstream de por medio. Más de 80.000 personas entre los dos shows lo dicen sin necesidad de más argumentos.
Segundo, que el sur de la ciudad —Villa Lugano, Soldati, Mataderos— puede ser escenario de los shows más grandes del año. El Parque de la Ciudad demostró que tiene la capacidad y la identidad para recibir a La Renga de una manera que, paradójicamente, casi les queda más cómoda que Huracán.
Tercero, y quizás lo más importante: que la relación entre La Renga y su público es de las pocas que resiste el paso del tiempo, los cambios de sede, los imprevistos y los años. Esa lealtad que se transmite de generación en generación —papás con hijos, amigos de toda la vida, adolescentes que llegaron por primera vez al Banquete— es lo que ningún algoritmo puede fabricar.
Lo que viene
Estas dos fechas en Buenos Aires son, según informó la banda, la antesala de una nueva gira internacional. En mayo, La Renga recorrerá Barcelona, Berlín, Copenhague y Tenerife, una continuación de la proyección global que la banda viene consolidando desde las presentaciones en Mallorca, Nápoles y Madrid en 2024, material que quedó registrado en el álbum en vivo «Solo hace falta un mundo para dar una vuelta» (2025).
Para los que estuvieron: gracias por el Banquete. Para los que no pudieron: ya saben dónde buscarlos.
¿Estuviste en los shows? Contanos cómo lo viviste en los comentarios.



































