
A casi 32 años de su muerte, el enigma sobre el deceso de Kurt Cobain presenta un nuevo capítulo. Un nuevo informe forense independiente, publicado en 2025 tras revisión por pares en el International Journal of Forensic Sciences, descarta con contundencia la hipótesis de suicidio y concluye que el líder de Nirvana fue víctima de un homicidio cuidadosamente escenificado.
Esta revelación cobró fuerza en las últimas horas tras el reporte exclusivo del Daily Mail (publicado el 10 de febrero de 2026), que detalló las conclusiones del equipo y generó un revuelo global inmediato en redes y portales como The Sun, Parade, Economic Times y otros medios que replicaron la noticia en cuestión de horas.
El 5 de abril de 1994, el cuerpo del cantante fue encontrado en el invernadero de su casa en Seattle: una herida de escopeta en la cabeza, una Remington calibre 20 a su lado y niveles de morfina (metabolito de la heroína) que superaban ampliamente cualquier dosis letal conocida. La policía y el forense del condado de King cerraron el caso como suicidio.

Pero un equipo privado multidisciplinario, liderado por el forense Bryan Burnett (especialista con experiencia en casos de sobredosis seguidas de heridas de bala) y la investigadora Michelle Wilkins (coordinadora del grupo y experta en la vida de Cobain), junto a patólogos, toxicólogos y expertos en balística, reexaminó todo el material disponible, incluida la autopsia completa desclasificada en diciembre de 2023, el informe balístico de enero de 2025, fotos originales de la policía de Seattle y reportes previos.
Tras apenas tres días de análisis, Burnett llegó a una conclusión irrevocable: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”, le transmitió a Wilkins, según ella reveló en exclusiva al Daily Mail. El estudio, de más de 50 páginas y aceptado en la revista especializada, presenta diez evidencias técnicas que, según los autores, hacen insostenible la versión oficial.
Las 10 puntos que cuestionan la hipótesis del suicidio de Kurt Cobain
Necrosis cerebral y hepática, edema pulmonar y hemorragias en los ojos: signos clásicos de hipoxia prolongada por sobredosis de heroína, no de un disparo instantáneo que pulveriza la cabeza.
Concentración de morfina diez veces superior a la dosis letal: Cobain habría quedado en coma profundo casi de inmediato, físicamente incapaz de levantar una escopeta de casi 3 kilos, apuntarla y accionar el gatillo.
Escena del crimen “excesivamente ordenada”: jeringas tapadas, kit de inyección recogido, recibos del arma y cartuchos en el bolsillo, casquillos alineados a los pies. “Da la impresión de que alguien preparó la escena para una película”, describió Wilkins.
Mano izquierda completamente limpia (la que supuestamente sostenía el cañón): sin sangre, tejido ni residuos. Un detalle que el informe califica como “científicamente imposible” en suicidios por escopeta en la cabeza.
Patrones de sangre en la camiseta y el cuerpo que solo se explican si el cadáver fue movido post mortem, incluyendo indicios de que fue transportado o reposicionado con la cabeza hacia abajo.
Nota hallada junto al cuerpo: el texto principal habla de retirarse de la música y de Nirvana, sin alusión directa al suicidio; las últimas líneas —las únicas que lo mencionan— presentan diferencias notorias en caligrafía, tamaño del trazo y presión del lápiz.

Ausencia de sangre en las vías respiratorias: algo habitual en disparos en la cabeza si el corazón late unos instantes tras el impacto, pero no presente aquí, lo que sugiere que el sistema circulatorio ya había colapsado por la droga.
Posición anómala del casquillo expulsado: no coincide con la mecánica del arma ni con la ubicación del cuerpo, según reconstrucciones del equipo.
Huella de transferencia en la mano: indicaría contacto pasivo con el arma después de la muerte, no una sujeción activa al momento del disparo.
Staging evidente: elementos como recibos en bolsillos y cartuchos alineados que, según el informe, parecen colocados deliberadamente para reforzar la narrativa del suicidio.
A pesar de que el equipo presentó formalmente el informe a la policía de Seattle (incluida una reunión con el jefe Shon Barnes en noviembre de 2025) y a la oficina forense del condado de King, la respuesta oficial no cambió: el caso permanece cerrado como suicidio. Fuentes policiales insistieron en que la investigación de 1994 fue exhaustiva y que solo evidencia “nueva, sustancial y concluyente” justificaría reabrirlo. El Médico Forense agregó que están dispuestos a revisar el caso si surge material irrefutable, pero hasta ahora no lo consideran presente.
Wilkins subrayó que su intención no es acusar a personas específicas, sino exigir claridad: “Si nos equivocamos, que nos lo demuestren con hechos. Eso es todo lo que pedimos”.




