
Hay discos que se escuchan. Y hay discos que te miran de frente. Sin Saber a Dónde Voy, lo nuevo de REOT, entra sin pedir permiso en la segunda categoría: un trabajo que funciona como espejo incómodo de época, donde la ansiedad postpandémica, la soledad que se instaló sin hacer ruido y ese cóctel peligroso de depresión con excesos aparecen no como pose estética, sino como materia prima emocional.
El álbum nace en un contexto donde todo parece estar en permanente desequilibrio. Donde las redes sociales construyen vitrinas perfectas mientras, del otro lado de la pantalla, lo que abunda es el desgaste. Esa necesidad de mostrarnos enteros aunque por dentro estemos detonados también tiene su lugar en este disco. Y REOT no lo disfraza: lo pone en primer plano, con guitarras que empujan como si necesitaran oxígeno y una voz que oscila entre la crudeza y la fragilidad.
En cada track, la banda convierte la incertidumbre en una declaración de principios. No hay cinismo ni distancia irónica. Lo que hay es vértigo. El mismo que implica estar vivo en un mundo que cambia a una velocidad que nadie termina de procesar. Sin Saber a Dónde Voy no intenta ordenar ese caos ni ofrecer respuestas rápidas: propone un viaje honesto, catártico y, por momentos, incómodamente liberador.
Desde Buenos Aires hacia el resto del país, REOT entrega un trabajo que desarma tanto como deslumbra. Un disco que abraza lo frágil para transformarlo en arte y que vuelve a poner sobre la mesa algo que muchos daban por amortizado: el rock todavía puede ser el idioma más directo para gritar lo que sentimos.

REOT, Una banda que no mira por el retrovisor
En tiempos donde buena parte de la escena parece debatirse entre la nostalgia o el algoritmo, REOT construye desde otro lugar. No copia el pasado ni se limita a rendir homenaje. Reinterpreta el ADN del rock nacional con una identidad bien plantada en 2026, sin miedo a mezclar intensidad emocional con potencia escénica.
Con 19 canciones propias, la banda viene consolidando una carrera que crece sin atajos. Su recorrido en vivo ya los llevó a compartir escenario como teloneros de artistas de alto impacto en la música actual como Lit Killah, Luck Ra y Las Pastillas del Abuelo. Una combinación que habla tanto de versatilidad como de alcance generacional.
Pero el crecimiento no se limita al escenario. Su música empezó a sonar en algunas de las radios más influyentes del país, como Rock & Pop y Los 40, ampliando el radar de una propuesta que ya cruzó fronteras con presencia en medios televisivos de Argentina, España, México y Guatemala.
En 2025, uno de sus temas —“Dímelo”— fue elegido para musicalizar el reality La Voz Argentina, una vidriera que multiplicó su alcance y les permitió conectar con un público mucho más amplio, que hoy los sigue de cerca.
REOT está integrada por Gonzalo Ansuati (voz), Nicolás Dorelle Morlacchi (guitarra), Esteban Arza (bajo) y Gonzalo Cañete (batería).
































Rock para sentirse menos solo
Quizás el mayor acierto de REOT sea ese: no suenan como nadie, pero logran que muchos se sientan parte. En tiempos donde el consumo musical tiende a la fragmentación, Sin Saber a Dónde Voy apuesta por una experiencia completa. De esas que no se agotan en el single ni en el estribillo viral, sino que invitan a escuchar el disco de punta a punta.
Porque si algo deja claro este lanzamiento es que el rock, lejos de ser una reliquia, sigue siendo una herramienta vigente para procesar lo que nos pasa. Aunque —como el propio título sugiere— todavía no tengamos demasiado claro hacia dónde vamos.




