
Por Daniel Accornero
Con una identidad que cruza la comunicación y la música, Lore Toso presentó su versión de «Los cosos de al lao», un tango clásico compuesto por Canet y Larrosa en los años 40 y popularizado por Aníbal Troilo. Pero detrás del lanzamiento —primer adelanto de su EP debut— hay mucho más que una reinterpretación: hay memoria, historia familiar, decisiones personales y una búsqueda artística que sigue en expansión.
Grabado en septiembre de 2025, el tema no solo recupera un tango atravesado por el lunfardo y las tensiones sociales de otra época, sino que también lo resignifica desde el presente, en diálogo con problemáticas actuales como la salud mental, los prejuicios y lo que aún permanece oculto en la vida cotidiana.
A partir de ahí, la historia se abre en múltiples capas.
¿Por qué “Los cosos de al lao” como punto de partida?
—Porque tiene algo que me atraviesa mucho: esa idea de lo que no se dice. Me gusta mucho el tango de los años 20 y 30, esa época de crisis donde había mucho lunfardo y mucha metáfora. Este tema habla de la mirada del otro, del prejuicio, de cómo uno a veces se transforma para no ser juzgado.
¿Qué te resonó de esa historia en particular?
—Que no es tan distinta a hoy. Antes se ocultaban cosas como un embarazo adolescente, por ejemplo. Hoy pasa con la salud mental, con las adicciones… seguimos teniendo zonas donde no somos del todo honestos. Eso me parece muy potente.
¿Creés que el tango sigue siendo actual?
—Totalmente. Si uno escucha las letras, es casi como leer una crónica de época. Y lo interesante es ver cuánto de eso sigue vigente. A veces creemos que evolucionamos más de lo que realmente evolucionamos.

¿Cómo fue tu acercamiento al tango?
—Siempre estuvo. En mi casa había mucha música: mi mamá daba clases de folclore, tocaba el piano. Pero el tango venía más del lado de mi papá. Había bandoneones en la familia, era como un punto de unión.
¿Hay algún recuerdo que te haya marcado especialmente?
—Sí, mi abuela. Ella escuchaba tango hasta la madrugada en la radio. Era muy fanática. Y llegó a verme cantar, lo cual para mí fue muy importante. Me decía que si hubiera sido cantante, habría sido muy arrabalera (risas).
¿Cuándo decidiste pasar de cantar “en privado” a hacerlo profesionalmente?
—Siempre canté, pero el clic fue en 2018. Empecé a estudiar canto para trabajar la voz hablada y apareció algo más. Me invitaron a hacer un show… y no paré más. Fue muy natural.
¿Fue difícil romper con el rol de periodista?
—Más que difícil, fue raro para los demás. Aparece esa pregunta de “¿y ahora qué le pasó?”. Pero para mí siempre fue un sí. Me hacía bien, me conectaba con algo muy genuino.
¿Te guiaste más por intuición que por planificación?
—Sí, totalmente. Aprendí a escuchar más la intuición. Y también a decir que no. Eso es clave. Hay cosas que uno ya sabe que no son por ahí.
¿Influyó en eso tu historia personal?
—Mucho. Haber atravesado una enfermedad me cambió la cabeza. Te ordena prioridades, te hace valorar el tiempo y animarte más a lo que te hace bien.
¿Cómo ves el tango hoy, en términos de renovación?
—Hay una camada nueva de compositores muy interesante. Durante mucho tiempo el tango fue muy cerrado, pero hubo una apertura importante. Hoy conviven la tradición y lo nuevo.
¿Y a nivel internacional?
—El tango sigue creciendo. En España, por ejemplo, primero entró el baile y ahora está creciendo mucho el tango cantado. Hay milongas todo el tiempo y cada vez más público.
¿Qué buscás en tus shows?
—Contar. No solo cantar. Me gusta explicar qué está pasando en cada canción, en qué contexto fue escrita. Eso tiene que ver con mi lado de comunicadora.
¿Qué se viene con el EP?
—Son cinco temas, con tangos de distintas épocas. Va a salir entre julio y agosto. Y además hay un material especial que grabamos en Madrid, una versión de “Las cuarenta” que quedó hermosa.
¿Cómo es sostener un proyecto así desde lo independiente?
—Con mucha gente que acompaña. Músicos, amigos, colegas. Hay mucho amor ahí. Cuando ves que otros creen en lo que hacés, te das cuenta de que vas por buen camino.
Si tuvieras que definirte en una palabra, ¿cuál sería?
—Soñadora. Y pegado a eso, cantora de tangos y periodista. En ese orden.
Con una propuesta que mezcla interpretación, relato y sensibilidad, Lore Toso no solo recupera un clásico: lo resignifica y lo vuelve parte de una conversación actual. Porque, como ella misma plantea, el tango todavía tiene mucho por decir.







