La DJ y productora argentina Cele Arrabal presentó su show «CELEBRE» ante más de 6.000 personas que colmaron la Avenida Corrientes y el Obelisco en una noche inolvidable.
El evento, gratuito y abierto a todo público, se realizó en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y transformó uno de los espacios más emblemáticos del país en una pista de baile a cielo abierto.
Durante dos horas, Cele Arrabal desplegó una propuesta artística de alto impacto, con un escenario profesional, pantallas de gran formato y una puesta en escena de nivel internacional.
La multitud extendida por cuadras celebró de manera colectiva una noche histórica para la escena electrónica argentina.
Visiblemente emocionada y acompañada por su equipo de VIBE Management, Cele Arrabal atravesó el show como uno de los hitos más importantes de su carrera, expresando el orgullo y la responsabilidad de representar a una nueva generación de artistas argentinas con identidad propia, visión global y proyección internacional.
«CELEBRE» nació con un propósito claro: crear un punto de encuentro para su comunidad, un espacio donde la música electrónica se combina con raíces latinas, identidad y emoción compartida. Su presentación en el Obelisco marcó un antes y un después para la escena nacional, consolidando un mensaje de diversidad, inclusión, innovación y futuro.
Las fotos de Cele Arrabal ante una multitud en el Obelisco
Bad Bunny no dio un recital. Dio un mensaje. Y lo hizo en el escenario más visto del planeta, donde cada gesto se mide en millones de miradas. El halftime show del Super Bowl fue mucho más que música: fue identidad, territorio, idioma, poder cultural y una declaración clara sobre qué significa hoy ser latino en la industria global del entretenimiento.
Estas son las 10 claves fundamentales para entender lo que pasó —y por qué no fue casual.
1. El idioma español dejó de ser invitado: fue protagonista
Por primera vez, el español no apareció como guiño exótico ni como relleno “latino friendly”. Fue el idioma dominante del show. Bad Bunny no tradujo, no pidió permiso y no suavizó nada. Cantó como canta siempre. El mensaje fue directo: el mercado global ya no gira solo alrededor del inglés.
No fue inclusión. Fue ocupación del espacio.
2. Puerto Rico como centro del mundo
La puesta en escena fue un retrato vivo de Puerto Rico: estética caribeña, referencias a la vida cotidiana, símbolos populares, orgullo de barrio. No hubo postal turística para exportar. Hubo identidad cruda, real, reconocible.
En un evento históricamente asociado al patriotismo estadounidense clásico, Bad Bunny puso a su isla en el centro del escenario y dijo: “de acá vengo, y desde acá hablo”.
3. “América” no es solo Estados Unidos
Uno de los conceptos más potentes del show fue la redefinición de “América”. No como país, sino como continente. La idea de unidad latinoamericana, caribeña y migrante atravesó todo el espectáculo.
El mensaje fue claro: la cultura latina no es una minoría dentro de Estados Unidos, es una fuerza que lo atraviesa, lo transforma y lo redefine.
4. Fiesta sí, pero con memoria
El show fue bailable, energético, masivo. Pero debajo del ritmo hubo contenido. Canciones y visuales que remiten a problemas estructurales: apagones, desigualdad, abandono estatal, consecuencias del colonialismo moderno.
Bad Bunny logró algo difícil: meter crítica social en un show de Super Bowl sin bajar la intensidad ni caer en el panfleto.
5. El amor como bandera política
El cierre del espectáculo apostó a una consigna simple y poderosa: el amor como respuesta al odio. No desde el romanticismo vacío, sino como postura política frente a la polarización, el racismo y el discurso excluyente.
En tiempos de grietas profundas, eligió una consigna clara y entendible para cualquiera, sin necesidad de subtítulos.
6. Invitados que no estuvieron “porque sí”
Cada aparición tuvo un sentido simbólico. Artistas y figuras latinas de distintas generaciones y estilos reforzaron la idea de comunidad, diversidad y cruce cultural. No fue una suma de nombres para inflar rating. Fue un mapa del poder latino en el entretenimiento actual.
El mensaje implícito: no es un artista solo. Es un movimiento.
7. La boda en escena: lo personal es político
La inclusión de una boda real durante el show no fue un golpe de efecto gratuito. Representó comunidad, celebración, vida compartida y futuro. En un contexto global de discursos de odio y exclusión, mostrar amor real, cotidiano y público fue una toma de posición.
Sin discursos. Sin consignas explícitas. Con hechos.
8. Coreografía, estética y control absoluto
Nada estuvo librado al azar. Desde el vestuario hasta la iluminación, desde los movimientos hasta los silencios. Bad Bunny mostró algo clave: además de artista, es un director conceptual de su obra.
No se adaptó al Super Bowl. Hizo que el Super Bowl se adaptara a él.
9. El debate posterior era inevitable (y buscado)
Las reacciones divididas no fueron un efecto colateral: fueron parte del plan. El show incomodó a sectores que no están listos para aceptar que el centro cultural ya se movió. Y cuando hay incomodidad, hay cambio.
Si no generaba ruido, no valía la pena.
10. No fue un show: fue un punto de inflexión
Este halftime show marcó un antes y un después. No solo para Bad Bunny, sino para la industria. Demostró que un artista latino puede liderar el evento más mainstream del mundo sin diluir su identidad.
No pidió permiso. No explicó demasiado. No tradujo su cultura. La puso en pantalla gigante.
Cierre
Bad Bunny no fue al Super Bowl a entretener solamente. Fue a marcar territorio. A decir quién es, de dónde viene y hacia dónde va la cultura global. Y lo hizo bailando, cantando y sonriendo, que suele ser la forma más elegante —y más efectiva— de incomodar al poder.
El rock fue el gran protagonista de la tercera noche de la Fiesta Nacional de la Confluencia 2026. En su 13.ª edición, la Isla 132 volvió a consolidarse como punto de encuentro de miles de personas que, entre guitarras encendidas, clásicos inolvidables y una emoción compartida, celebraron la vigencia de un género que atraviesa generaciones y sigue marcando la identidad musical argentina.
La jornada comenzó por la tarde con las bandas de la Pre Confluencia, Klown y Ñuke Mapu, encargadas de abrir el escenario y calentar motores ante un público que, desde temprano, anticipaba una convocatoria multitudinaria.
En el escenario principal, Comodines dio el puntapié inicial del line up oficial con un show sólido y eléctrico, marcando el pulso de una noche atravesada por la potencia sonora.
Luego llegó el turno de Bersuit Vergarabat, emblema indiscutido del rock nacional, que ratificó su vigencia con un repertorio cargado de clásicos y una impronta festiva que conectó de inmediato con el público.
La energía siguió en ascenso con Kapanga, que hizo estallar la Isla 132 con su inconfundible fusión de rock, ska y actitud popular. Dueños de una mística construida a lo largo de más de dos décadas, transformaron el predio en una verdadera celebración colectiva.
El clima se mantuvo alto con La Beriso, que aportó un tramo cargado de emoción y rock directo. Con una convocatoria sólida y una relación cercana con su público, la banda reafirmó su lugar dentro del rock nacional actual.
NTVG y un show arrollador en Confluencia 2026
El gran cierre quedó en manos de No Te Va Gustar, una de las bandas más convocantes de Latinoamérica, que desplegó un show arrollador y de alto vuelo artístico. Con una puesta contundente y miles de voces acompañando cada canción, sellaron una noche memorable, destinada a quedar entre los grandes momentos de esta edición.
La noche del sábado convocó a una multitud, dejando una postal que resume el espíritu de la Fiesta Nacional de la Confluencia: familias, jóvenes y adultos de distintas generaciones reunidos alrededor de bandas que forman parte de la historia musical del país.
Así, la Fiesta Nacional de la Confluencia 2026 continúa afianzándose como un espacio de encuentro cultural y musical, donde conviven estilos, públicos y generaciones, reafirmando su lugar como uno de los festivales más importantes y federales de la Argentina.
Con más de 300 videoclips nominados en 37 categorías, un récord absoluto en la historia del premio, los Video Prisma Awardsanunciaron oficialmente su séptima edición, reafirmándose como la ceremonia de premiación de música y audiovisual más importante de Latinoamérica.
La entrega se realizará el 3 de marzo en la Usina del Arte, en la Ciudad de Buenos Aires, y contará con actuaciones en vivo y actividades especiales que volverán a reunir a los principales referentes de la industria musical y audiovisual de la región.
Un año récord para los Video Prisma Awards
Organizados por BAMV, los premios Video Prisma Awards alcanzan este año una dimensión inédita: las nominaciones provienen de 24 países, reflejando el crecimiento sostenido del certamen y su consolidación como plataforma regional. Además, se incorporaron nuevas categorías, ampliando las oportunidades de participación para artistas, directores y productoras.
El récord de más de 300 videoclips nominados confirma el momento de expansión del videoclip como formato creativo central dentro de la música contemporánea.
Cazzu lidera las nominaciones del Video Prisma Awards
El videoclip “Ódiame”, de Cazzu, encabeza la competencia con siete nominaciones. Dirigido por la propia artista junto a Alan Olmedo, el video se destaca por su impronta tanguera y una épica rioplatense que dialoga directamente con el clima sonoro de la canción.
Milo J, nuevamente entre los más nominados del Video Prisma Awards
Por segundo año consecutivo, Milo J se posiciona como uno de los artistas más destacados de la premiación, con seis videos nominados. El universo audiovisual de su tercer álbum de estudio, La vida era más corta, fue desarrollado íntegramente por The Movement, que también recibió una nominación en la nueva categoría Casa Productora.
Detrás aparecen Benito Cerati y MHTRESUNO, con cinco nominaciones cada uno.
Los directores más nominados del año del Video Prisma Awards
En el rubro dirección, el nombre que lidera es Juan Manuel Pinzón, con nueve videoclips nominados, gracias a trabajos realizados para artistas como Ángela Torres y El Zar.
Le sigue Lucas Rosas, con ocho nominaciones, entre ellas la destacada “// THROW UP SESSION // Vol. 5” de Acru, una live session que marca la expansión del premio hacia formatos audiovisuales alternativos.
María Becerra, Louta y Bizarrap también pisan fuerte en el Video Prisma Awards
El videoclip “7 vidas”, de María Becerra, dirigido por Lucas Fossati, aparece como uno de los favoritos al competir en cinco categorías. El mismo número de nominaciones obtuvo “No sé quién sos”, de Louta y Bizarrap, dirigido por Jaime James, reafirmando el peso del cruce entre música y concepto visual.
Nuevas categorías y competencia Billboard Music
En esta edición se incorporan oficialmente las categorías:
Visualizer
Dirección Creativa
Casa Productora
Además, se suma la Competencia Billboard Music, con premios específicos para:
Video Pop
Video Rock
Video Urbano
Video World Music
Video Cumbia
Video Electrónica
Video Hip Hop
Una ampliación que refleja la diversidad de géneros y estéticas que atraviesan hoy la escena musical latinoamericana.
BAMV y el lugar del videoclip en la industria
BAMV es una plataforma que impulsa el poder del videoclip y de todas las imágenes que expanden el universo visual de la música. Diseña experiencias innovadoras, genera cruces entre disciplinas y promueve conexiones dentro de la industria.
Los Video Prisma Awards se consolidaron como su evento insignia y como el principal punto de encuentro entre la música y el audiovisual en Argentina y Latinoamérica. En su última edición, el evento reunió a más de 5.000 asistentes y contó con la participación de artistas como Dillom, Yami Safdie, Acru, Benito Cerati y Clara Cava, entre otros.
Lista completa de nominados: Video Prisma Awards | 7ma edición
COMPETENCIA GENERAL
Todos los videos de estas secciones participan automáticamente por el máximo galardón: Video del Año.
◆ SECCIÓN ARGENTINA
Selección oficial.
Premios a otorgar: “Mejor Video (Argentina)” y “Mejor Dirección”.
«#TETAS» — Ca7riel, Paco Amoroso (dir. Martin Piroyansky)
«7 vidas» — Maria Becerra, XROSS (dir. Lucas Fossati)
«Advertencia» — Babasonicos (dir. Juan Cabral)
«Bajo de la piel» — Milo J (dir. Teresa Carril)
«Ciudad del Sol» — Dandára (dir. Juan Ignacio Maria)
«Todo es diferente» — Chai Torres (dir. Agustín Sozzi / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Todo el tiempo» — Felipe Chantada (dir. Catalina Tolchinsky / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Cápsula Espacial» — Ana y La Otra (dir. María Velásquez / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Quemándose Lento» — Lujo (dir. Victoria Chamorro / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Kalesita» — Ela Iglesias (dir. Candela Boragno / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Quiera» — Avi (dir. Avril Bandoni / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Feroz» — El germinal (dir. Julieta Cerimedo / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Reina del Barro» — Natasha Doe (dir. Guadalupe Serrano / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Estás Mejor sin mi» — Míster (dir. Emily Hsiao / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Hadas» — Megan (dir. Matías Sisaric / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«SOLTANDO EL DOLOR» — Junior Baby (dir. Santiago Fernandez / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«OLVIDANDO EL OLVIDO» — Doble Par (dir. Trinidad Degenhardt / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«Noche interminable» — Lukest (dir. Luciana Wlasiuk / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«BUCHE» — TOYOTA (dir. Valentina D’Alessandro / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«El Sueño de Fiorito» — Los Garciarena, Cóndor Sbarbati, Daniel Suárez, Nano Campoliete (dir. Martina Cicero Palo / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
«SLOW IT DOWN» — Enez 4r, Bize 4r (dir. Martina Palma / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
«Redtube» — Hopeless (dir. Paula Valentina Scardulla / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
Cada 6 de febrero no se celebra solo un nacimiento: se celebra una idea. Bob Marley cumpliría años y el mundo vuelve a girar al ritmo del reggae, pero sobre todo a la cadencia de un mensaje que no envejece. Paz, justicia, identidad, resistencia. Nada mal para alguien que, guitarra en mano, decidió decir las cosas como son.
Robert Nesta Marley nació en 1945 en Nine Mile, Jamaica, y terminó convirtiéndose en el artista que llevó la música de su isla a todos los rincones del planeta. No fue marketing. Fue convicción. Marley no cantaba para agradar: cantaba para despertar. Y lo hizo con melodías simples, letras directas y una espiritualidad que incomodaba tanto como abrazaba.
El reggae, antes de Marley, era un género local. Después de Marley, fue un idioma universal. Con The Wailers grabó discos que hoy son manuales de conciencia social: Catch a Fire, Burnin’, Natty Dread, Exodus. En cada canción hay una toma de posición. Contra el racismo, contra la opresión, contra la resignación. “Get up, stand up”, decía. No era metáfora.
Bob Marley también fue un puente. Entre África y el Caribe. Entre la religión rastafari y la cultura pop. Entre la denuncia política y el hit radial. Logró que canciones con contenido profundo sonaran en fiestas, estadios y radios comerciales sin perder un gramo de sentido. Eso no es casualidad: es talento y coherencia.
Su figura excede largamente lo musical. Marley se transformó en un símbolo cultural, político y espiritual. Un artista que habló de libertad cuando no estaba de moda, que pidió unidad cuando el mundo se partía en bloques, que defendió la identidad negra sin bajar el tono ni pedir permiso. Y que, aun enfermo, siguió de gira porque entendía la música como misión, no como negocio.
Murió en 1981, con apenas 36 años. Poco tiempo para una vida, muchísimo para un legado. Sus canciones siguen sonando en contextos muy distintos a los que las vieron nacer, pero funcionan igual. Porque el conflicto sigue ahí. Porque la desigualdad no se fue. Porque la búsqueda de paz interior y colectiva sigue siendo urgente.
El Día de Bob Marley no es nostalgia
Es vigencia. Es recordar que la música puede ser algo más que entretenimiento. Que puede incomodar, unir, empujar. Que una canción puede ser un acto político sin perder belleza. Y que un tipo con rulos, sonrisa calma y voz firme puede cambiar la forma en que el mundo escucha.
Como decía él, con la sencillez de los que no necesitan vueltas: “One good thing about music, when it hits you, you feel no pain”. Mentira piadosa, Bob. A veces duele. Pero vale la pena.
Las inolvidables creaciones que dejó Bob Marley
Jammin’ (1977)
Sin duda es una de las canciones más icónicas del artista jamaicano. Sólo basta escuchar los primeros 10 segundos para sentir la energía del reggae característico de Bob Marley. Perteneciente al ya mencionado álbum Exodus, esta canción que nos invita a bailar de forma relajada, se queda con el primer lugar de esta lista.
Could you be Loved (1980)
Un clásico inconfundible que formó parte de su último disco Uprising. Tanto fue el grado de popularidad que alcanzó, que el grupo norteamericano Toto hizo su propia versión en el álbum Through the Looking Glass (2002). Con una legra positiva y esperanzadora, el sello de Bob Marley, diciéndonos «love would never leave us alone» (el amor nunca nos dejaría solos).
Is This Love (1978)
«Quiero amarte y tratarte bien, quiero amarte cada día y cada noche», así parte esta hermana canción escrita por Bob Marley en 1977 y publicada al año siguiente en el álbum Kaya. Su videoclip tiene una particularidad notable, ya que aparece la modelo Naomi Campbell cuando tenía sólo 7 años.
No Woman No Cry (1975)
La historia oficial dice que fue escrita por Vincent Ford en una noche junto a Bob Marley, mientras ambos rememoraban con nostalgia los años en que vivieron en el barrio jamaiquino de Trenchtown. Pero todo indicaría que el real autor fue Marley, pero que decidió entregarle los créditos a su amigo de infancia por problemas con un sello y como un afectuoso regalo, al igual que un par de temas más.
Get Up, Stand Up (1973)
En su época como miembro de The Wairles, Bob Marley escribió y compuso este tema junto a Peter Tosh. Un clásico del reggae perteneciente al disco Burnin’ (1973), logró tanta fama que en 1988 fue interpretado durante el Amnesty International Concert for Human Rights por Bruce Springsteen, Sting, Peter Gabriel, Tracy Chapman y Youssou N’Dour.
One Love (1977)
Parte del gran disco Exodus (1977), este tema es un hermoso himno que llama a la unidad del mundo en tiempos difíciles, algo que hasta el día de hoy nos causa sentido. «Un amor, un corazón, juntémonos todos y nos sentiremos bien», esa es la invitación que nos hace Bob Marley en este tema, que cuenta con un video en el que tiene la participación especial del ex Beatles Paul McCartney.
Redemption Song (1980)
Quizás no es el tema más popular pero si es el que llama más la atención de los diversos músicos, por lo mismo se ha transformado en uno de los temas de la discografía de Bob Marley más versionados. Chris Cornell, Peer Jam, Annie Lennox, Attaque 77, Rihanna y Cultura Profética son algunos de los artistas que han interpretado este tema, por lo general en sus shows.
Buffalo Soldier (1983)
Es uno de los temas publicados tras la muerte de Bob Marley. Parte del disco Confrontation (1983), Bob Marley se inspiró en los regimientos de caballería negros que eran regularmente conocidos como «Buffalo Soldiers», hombres que lucharon en las guerras anticoloniales indígenas en Estados Unidos en el periodo posterior a 1866.
Three Little Birds (1977)
En cuando a la inspiración de esta canción hay una disputa, ya que el amigo de Bob Marley, Tony Gilbert, afirma que se inspiró en la naturaleza y en tres pajaritos que vio al rededor de su casa, mientras que el grupo I Threes, integrado por Rita Marley, Judy Mowatt y Marcia Griffiths y creado en 1974 para apoyar a Bob, asegura que ellas fueron la inspiración. Three Little Birds fue parte del álbum Exodus (1977).
Iron Lion Zion (1973)
Este tema fue grabado en 1973, pero vio la luz de forma oficial en 1992, once años después de la muerte de Bob Marley, en el pack especial Song of Freedom que incluyó temas inéditos y reversiones en vivo. Un himno rastafarai que hace referencia a la tierra sagrada de Zion, en una especie de oraci
Bajo una lluvia torrencial que no espantó a nadie y terminó de convertir la noche en leyenda, Soledad Pastorutti y Cazzuprotagonizaron uno de los momentos más intensos y emotivos de Cosquín. Fue en la Plaza Próspero Molina, y no en cualquier contexto: el show aniversario por los 30 años de carrera de La Sole.
La lluvia caía sin tregua sobre la ciudad de Cosquín, pero nadie se movía. Algo estaba por pasar. El folklore abrió la puerta y dejó entrar al presente.
Antes de cantar, La Sole tomó el micrófono y puso contexto, sin vueltas: “Se habla mucho de nuevas generaciones que están amando el folklore. Yo creo que esto siempre pasó, pero sí se agradece mucho cuando alguien que tiene mucha visibilidad empieza a mirar para adentro el país”. Y entonces anunció el momento: “Por eso quiero que reciban cariñosamente a una mujer que lo da siempre todo y que esta noche eligió esta canción para cantar conmigo. Cazzu está en este escenario”.
La ovación fue inmediata. Mojada, cerrada, genuina.
El intercambio fue tan humano como el clima. —Bienvenida. —Qué honor. —¿Estás bien vos? ¿Ya estás perdiendo todo? —Ya volamos todos, listo. Risas. Nervios compartidos. “Rompí todo porque me puse nerviosa”, confesó Cazzu. Y Soledad, sin solemnidad impostada: “¿Cómo te vas a poner nerviosa vos si yo estoy más nerviosa que mucha gente que hay acá, bicho?”.
Soledad y Cazzu: dos mujeres, dos generaciones, un mismo escenario
“Qué lindo dos mujeres en este escenario”, dijo Soledad. “Wow”, respondió Cazzu, todavía emocionada.
Hubo agradecimientos sinceros, sin pose. “Gracias por estar acá, acompañándome”, dijo La Sole. “Estoy inmensamente agradecida con vos, muy feliz”, respondió Cazzu. Incluso hubo una dedicatoria íntima: la canción sería para la hermana de Cazzu, fan de Soledad desde chica. “Nos ha matado con tus canciones en casa”, contó. Beso al aire, sonrisa, complicidad.
Y entonces sí. “Cómo será” empezó a sonar bajo una lluvia que ya era parte del espectáculo. La interpretación fue contenida, respetuosa, profunda. No hubo cruces forzados ni búsqueda de impacto fácil: hubo escucha, emoción y verdad. El folklore no se defendió; se expresó. La música urbana no invadió; dialogó.
El público primero guardó silencio. Después explotó en aplausos.
En una noche pasada por agua y atravesada por la historia, Cosquín fue testigo de un momento que no se fabrica. Treinta años de carrera, una canción compartida y una plaza empapada que entendió todo: cuando el talento se encuentra sin prejuicios, la lluvia no molesta. Hace épica.
La cantautora Sol Bassase presentará en vivo enLa Fábrica de Palermo el sábado 21 de febrero a las 21 horas, en un show especial donde recorrerá sus canciones más destacadas y adelantará material de su próximo disco, “Madera rosa”. La noche está pensada como un encuentro cercano con el público, en uno de los espacios más reconocidos de la escena musical porteña.
Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Passline Argentina.
Un show íntimo, potente y con banda completa
El concierto en La Fábrica será una oportunidad única para vivir la música de Sol Bassa en formato vivo, con banda completa, arreglos cuidados y sorpresas en escena. El venue, ubicado en el corazón de Palermo, es reconocido por su excelente acústica y su atmósfera cálida, ideal para una propuesta que combina sensibilidad, potencia interpretativa y cercanía.
Durante la noche, la artista recorrerá canciones clave de su discografía y presentará adelantos de Madera rosa, su próximo trabajo discográfico, en un show que promete intensidad emocional y conexión directa con el público.
Una voz singular de la escena actual
Con una propuesta que cruza rock, blues, folk y pop, Sol Bassa se consolida como una de las voces más personales de la música argentina actual. Sus composiciones se destacan por la poesía urbana en las letras, la improvisación con la guitarra, una estética sonora fresca y una voz que se mueve con naturalidad entre lo íntimo y lo visceral.
Su música no busca fórmulas: construye identidad. Y eso, hoy, es un valor escaso.
Quién es Sol Bassa
Sol Bassa es guitarrista, cantante y compositora argentina. Nació en Coghlan, Buenos Aires, en 1988, y comenzó a tocar la guitarra a los 14 años de manera autodidacta. Desde 2013 desarrolla su proyecto solista, con seis discos editados de forma independiente, lo que da cuenta de una trayectoria sólida y coherente.
Es considerada una de las nuevas exponentes del rock y el blues en Argentina, destacándose no solo por su talento musical, sino también por su forma de habitar el escenario y construir discurso artístico.
Premios, reconocimientos y recorrido federal
A lo largo de su carrera, Sol Bassa recibió cuatro nominaciones a los Premios Gardel, fue premiada por el Fondo Nacional de las Artes y su proyecto fue seleccionado para las Becas Creación 2020, 2022 y 2023.
Ha realizado conciertos en distintos puntos del país, incluyendo Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Salta, Jujuy y Río Negro, consolidando un recorrido federal que se refleja en la solidez de sus presentaciones en vivo.
Ese camino también se expresa en su posicionamiento artístico: Sol propone otras posibilidades dentro de la música popular, en géneros que históricamente la industria reservó para varones, y donde hoy las mujeres realizan un aporte fundamental.
El reconocimiento de la prensa especializada
La prensa especializada viene señalando de manera sostenida la calidad y singularidad de su trabajo. En 2020, Alfredo Rosso la eligió como Artista del Año para el portal Rock.com.ar. También periodistas como Martín Pérez y Sebastián Ramos, entre otros, han destacado la originalidad y belleza de sus canciones.
No es marketing: es recorrido.
Colaboraciones y proyectos destacados
A lo largo de su carrera, Sol Bassa compartió escenario y colaboró con artistas como Ciro Fogliatta, Daniel Melingo, Los Auténticos Decadentes, Carca, Andrea Álvarez, Axel Krygier y Cristina Dall.
Formó parte de Ciro Fogliatta & Las Bluesettes, banda con la que fue soporte de John Fogerty en su show en el Estadio Luna Park en 2011, compartiendo escenario con Brian Ray, guitarrista de Paul McCartney.
También participó como guitarrista y compositora en distintos proyectos audiovisuales: – Coautoría junto a Murci Bouscayrol en “The Kiss” para la serie de Netflix El Marginal (2022) – Feat. con Los Auténticos Decadentes en “De Nada Sirve”, de Moris – Composición de la canción de apertura del programa radial “Maldita Suerte”, en El Destape Radio
Una artista, dos formatos, un mismo ADN
Sol Bassa presenta sus conciertos en dos formatos:
Set con banda
Set guitarra, voz y canciones
En ambos casos, logra un show original, propio y emocional, que conecta con públicos de todas las edades a partir de un repertorio íntegramente autoral.
El show del sábado 21 de febrero en La Fábrica de Palermo promete ser una de esas fechas donde la música no solo se escucha: se siente.
Juanse volvió a pisar el Teatro Florescomo se hace con los escenarios que importan: sin pedir permiso y con el rock por delante. El histórico frontman de Ratones Paranoicos ofreció un show intenso, filoso y sostenido en un set list demoledor.
Nada de nostalgia edulcorada ni gestos para la tribuna. Juanse salió a tocar rock and roll, con un repertorio pensado para mantener el pulso alto durante toda la noche.
El set list al piso: una hoja de ruta sin maquillaje
La imagen es clara y potente: el set list apoyado en el suelo del escenario, a la vista, sin pantallas ni teleprompter. Canciones anotadas, ordenadas, decididas. Ahí estaban “Sucia Estrella” y “Damas Negras”, marcando desde el arranque que la noche no iba a ser tibia.
El recorrido siguió con “Solo una vez más” y “Energía”, dos temas que funcionan como motor emocional del show, antes de meterse de lleno en terrenos más ásperos con “Rock del Pedazo” y “Nada voy a dar”, ejecutados con nervio y convicción.
FOTOS DE SOFÍA BRAVO
Flores entendió el mensaje
El público del Teatro Flores respondió desde el primer acorde. No hubo que explicar nada: ese público entiende el código. “Pesado Burdel” y “La esquina del sol” encontraron una recepción inmediata, con la sala ya completamente encendida.
El show avanzó sin fisuras con “Rock del Gato”, “Cowboy” y “La Nave”, en una seguidilla que sostuvo la intensidad y confirmó que el repertorio estaba pensado para no aflojar nunca.
Un repertorio que no negocia identidad
Lejos de armar un show desordenado, Juanse apostó por una estructura sólida, donde cada canción cumple un rol. “Enlace” y “Una noche no hace mal” aportaron aire sin bajar la tensión, mientras que “Ya morí” y “El Centauro” devolvieron el filo justo cuando hacía falta.
El set list dejó claro que Juanse no vive del recuerdo, sino de una identidad que sigue vigente. No hay impostación ni nostalgia vacía: hay canciones tocadas desde el presente.
El tramo final: rock sin anestesia
La recta final del show fue directamente al hueso. “Rock de la calle” y “Destruida Roll” sonaron con crudeza, seguidas por “Sigue girando”, que funcionó como punto de comunión total con el público.
El clima ya estaba arriba cuando apareció “Ruta 66”, uno de esos momentos donde el Teatro Flores se transforma en un bloque compacto de gente cantando, saltando y acompañando sin fisuras.
Libertad, cierre y mensaje
El tramo final incluyó “A dónde está la libertad” y “Para siempre”, elegida para cerrar una noche que no necesitó fuegos artificiales ni discursos grandilocuentes.
Juanse se despidió como llegó: con rock, con actitud y con canciones que siguen funcionando porque no están pensadas para la moda del momento, sino para durar.
¿Te sabés de memoria una canción que escuchabas en la adolescencia, pero no recordás el estribillo del último hit que suena en todos lados? No sos un caso perdido ni te está fallando la memoria. Lo que te pasa tiene explicación científica, psicológica y emocional. Y es bastante más interesante de lo que parece, especialmente cuando se trata de una canción.
La razón por la que recuerdas canciones antiguas mejor que las nuevas está directamente relacionada con cómo funciona el cerebro, cómo se forman los recuerdos y qué papel juegan las emociones en todo ese proceso. Spoiler: no es nostalgia barata, es neurociencia.
El cerebro ama lo que aprende en etapas clave
Uno de los factores más importantes es la edad en la que escuchamos esa música. Numerosos estudios coinciden en que el cerebro humano es especialmente receptivo entre los 12 y los 25 años, una etapa conocida como el bump de reminiscencia. En ese período se consolidan recuerdos con una intensidad mucho mayor que en otras etapas de la vida.
Las canciones que nos marcan en la vida, como esa canción especial, tienen un impacto emocional único.
Algunos de nuestros momentos más felices están acompañados de una canción que evoca esos recuerdos.
Las canciones que escuchamos en esos años quedan asociadas a:
Primeros amores
Amistades intensas
Momentos de libertad
Descubrimiento de la identidad personal
El cerebro no solo guarda la melodía y la letra: archiva la emoción completa. Por eso, cuando suena una canción vieja, no recordás solo la música; volvés mentalmente al lugar, a la persona y a la sensación.
La conexión emocional que sentimos con una canción puede influir en nuestro estado de ánimo de forma significativa.
El cerebro recuerda mejor aquello que tiene carga emocional. Las canciones antiguas suelen estar vinculadas a momentos importantes, mientras que muchas canciones actuales se consumen de manera rápida, casi descartable.
Ese sentimiento se intensifica cuando escuchamos una canción que asociamos a un momento especial en nuestras vidas.
Escuchar una canción que nos gusta puede generar una sensación de felicidad instantánea.
Antes:
Esperabas un tema en la radio
Comprabas un disco
Grababas un cassette
Repetías una canción hasta gastarla
Hoy:
Escuchás playlists interminables
Saltás canciones a los 10 segundos
Todo suena, pero poco se queda
El problema no es la música nueva, sino la forma en que la consumimos. Sin repetición emocional ni atención plena, el cerebro no encuentra razones para archivar ese recuerdo como importante.
La repetición: el secreto que ya no usamos
Otro punto clave es la exposición repetida. Las canciones antiguas se escuchaban cientos de veces, muchas veces sin darnos cuenta. El cerebro ama la repetición: cada escucha refuerza conexiones neuronales.
Hoy, el algoritmo decide por vos. Te muestra algo nuevo todo el tiempo. Resultado:
Menos repetición
Menos fijación
Menos recuerdo
No es que antes la música fuera mágicamente mejor. Es que la escuchábamos más y con más atención.
La música como máquina del tiempo
La música tiene una ventaja brutal sobre otros estímulos: activa varias áreas del cerebro al mismo tiempo. Sonido, lenguaje, emoción y memoria trabajan juntos. Por eso una canción puede devolverte, en segundos, a un momento que creías olvidado.
Las listas de reproducción que creamos pueden incluir una canción que nos defina en diferentes etapas de nuestra vida.
Este fenómeno es tan potente que se utiliza incluso en terapias para personas con Alzheimer. Aunque pierdan recuerdos recientes, muchas veces recuerdan canciones de su juventud palabra por palabra.
La repetición de una canción en nuestras vidas facilita que recordemos momentos significativos.
La música antigua está literalmente mejor cableada en el cerebro.
Una canción que escuchamos repetidamente puede convertirse en parte de nuestra identidad.
¿La música nueva es peor? No necesariamente
Acá conviene ser justos. No, la música actual no es inferior por definición. El problema no es generacional, es contextual.
La industria musical cambió:
Canciones más cortas
Estribillos rápidos
Producción pensada para el algoritmo
Menos tiempo para que una canción “madure”
Muchas canciones están diseñadas para impactar rápido, no para durar. Eso hace que sean pegadizas, sí, pero también fácilmente olvidables.
El factor identidad: “esa música soy yo”
Las canciones antiguas suelen estar ligadas a quién eras cuando las escuchabas. Forman parte de tu identidad. Por eso, cuando alguien critica esa música, no sentís que atacan una canción: sentís que te atacan a vos.
La música nueva todavía no tuvo tiempo de convertirse en parte de tu historia personal. Sin historia, no hay recuerdo fuerte.
Nostalgia: el bonus emocional
La nostalgia no es solo melancolía. Está demostrado que genera bienestar emocional, reduce el estrés y aumenta la sensación de conexión social. Cuando escuchás canciones antiguas, tu cerebro libera dopamina y oxitocina.
Traducido: te sentís mejor. Y el cerebro recuerda mejor aquello que lo hace sentir bien. Negocio redondo.
En conclusión
La razón por la que recuerdas canciones antiguas mejor que las nuevas no tiene que ver con la edad, ni con que “todo tiempo pasado fue mejor”. Tiene que ver con cómo funciona el cerebro, cómo se forman los recuerdos y cómo cambió nuestra forma de escuchar música.
Las canciones viejas no viven solo en tu playlist: viven en tu historia. Y contra eso, ningún algoritmo puede competir.
Algunas canciones se convierten en símbolos de una época, reflejando nuestras experiencias.
Así, cada canción se vuelve un pequeño archivo de nuestra historia personal.
En conclusión, cada canción que atesoramos representa una parte de nosotros mismos.
Una canción que escuchabas en la adolescencia puede evocar un torrente de recuerdos.
Las canciones no solo son melodías: son la banda sonora de nuestras vidas.
Cada canción que atesoramos cuenta una historia única que nos conecta con nuestro pasado.
El Spotify Wrapped 2025volvió a confirmar algo que ya no es novedad, pero sí un dato contundente: la música argentina domina el consumo local y cada vez pesa más en el escenario regional. El ranking de los artistas argentinos más escuchados del año funciona como una radiografía bastante precisa de gustos, hábitos y cambios culturales. Spoiler: manda lo urbano, pero no gobierna solo.
Lejos de ser una lista fría de números, el ranking 2025 muestra qué suena, por qué suena y cómo se consume música hoy en la Argentina. Playlists, colaboraciones, hits virales y géneros populares conviven en un ecosistema donde la diversidad dejó de ser discurso y pasó a ser práctica.
El podio ampliado: quiénes lideraron Spotify en 2025
Sin entrar en discusiones milimétricas de posiciones —que cambian semana a semana— hay un grupo claro de artistas que encabezaron el ranking argentino de Spotify en 2025.
Duki volvió a ser uno de los nombres más reproducidos del país. El trapero mantiene una base sólida, discos que funcionan como unidad y una lógica internacional que no pierde anclaje local. No depende de un hit: depende de volumen, constancia y fandom.
Emilia consolidó definitivamente su lugar entre las artistas más escuchadas. Pop actual, estética cuidada y canciones diseñadas para playlistear sin perder identidad. Spotify y Emilia se entienden perfecto.
María Becerra, ya instalada como figura transversal, siguió sumando reproducciones con colaboraciones estratégicas y un alcance que cruza generaciones. No es solo urbana: es mainstream real.
Milo J fue una de las confirmaciones del año. Con un perfil más introspectivo, líricas personales y una relación muy directa con su público, se metió en el top sin necesidad de sobreactuar presencia mediática.
El fenómeno popular: cuando la cumbia y el cuarteto pisan fuerte
Uno de los datos más interesantes del ranking 2025 es el peso de la música popular bailable en Spotify, una plataforma históricamente dominada por el pop y lo urbano.
Luck Ra y Q’ Lokura lograron cifras altísimas de reproducciones, demostrando que el cuarteto dejó de ser “regional” para convertirse en consumo masivo digital. El streaming ya no distingue geografías.
En esa misma línea, proyectos como Un Poco de Ruido reflejan una tendencia clara: la cumbia, en sus múltiples variantes, es uno de los géneros más escuchados del país, especialmente en playlists colaborativas y contextos sociales.
Mujeres argentinas: presencia fuerte y sostenida
El ranking 2025 también confirma algo clave: las artistas mujeres no son excepción, son regla.
Además de Emilia y María Becerra, nombres como Nicki Nicole, Tini, La Joaqui, Lali y Cazzu volvieron a aparecer entre las más escuchadas. Cada una con estilos distintos, públicos propios y estrategias diferentes, pero con un denominador común: altísimo nivel de reproducciones.
Spotify refleja un cambio de época: ya no hay una sola voz femenina dominante, sino un abanico amplio de propuestas que conviven sin pisarse.
¿Qué nos dice este ranking sobre el consumo musical?
El Spotify Wrapped 2025 deja varias conclusiones claras:
El público argentino escucha música local como prioridad, incluso por encima de grandes figuras internacionales.
El urbano sigue liderando, pero convive con cumbia, cuarteto y pop sin conflictos.
Los artistas que mejor funcionan son los que construyen comunidad, no solo hits sueltos.
Las playlists y las colaboraciones son tan importantes como los discos.
La identidad argentina está cada vez más presente en el consumo digital.
Spotify como termómetro cultural
Más allá del ranking, Spotify se consolidó como un termómetro cultural. No solo mide qué se escucha, sino cómo se vive la música: en el celular, en el auto, en la previa, en soledad o en grupo.
El ranking 2025 no muestra artistas “de moda”, muestra procesos consolidados. Muchos de los nombres que lideran hoy llevan años construyendo carrera. Otros son nuevos, pero entienden el lenguaje de la época.
Conclusión: una escena viva, diversa y sin complejos
El ranking 2025 de Spotify de artistas argentinos más escuchados confirma que la escena local está en uno de sus mejores momentos. Hay volumen, hay diversidad, hay identidad y hay público.
No es una moda pasajera. No es un fenómeno aislado.
Es una industria que aprendió a jugar en digital sin perder calle. Y Spotify, guste o no, es el espejo donde todo eso se ve reflejado.