
La mística ricotera volvió a latir con fuerza. La Kermesse Redonda se presentó en el clásico Teatro Flores con un show cargado de nostalgia, potencia y una conexión intacta con el público, que convirtió la noche en una verdadera ceremonia del rock nacional.
Actualmente la formación incluye como miembros estables a Sergio Dawi (saxo), Tito Fargo (guitarra), “Semilla” Bucciarelli (bajo), Hernán Aramberri (batería), Jorge Cabrera (voz), Oscar Kamienomosky (2da. guitarra) y Mariano Pirato (teclado y voz).
Desde temprano, los alrededores del teatro comenzaron a poblarse de fanáticos con remeras emblemáticas, banderas y ese ritual previo que identifica a los seguidores de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. No se trataba de un recital más: era un reencuentro con canciones que marcaron generaciones y que siguen vigentes en el ADN cultural argentino.
Las fotos de La Kermesse Redonda











































Una misa ricotera en Flores
Con una puesta en escena sólida y un sonido contundente, Kermesse Redonda repasó un repertorio que incluyó clásicos inoxidables como “Ji ji ji”, “Un poco de amor francés”, “La bestia pop” y “Juguetes perdidos”. Cada tema fue coreado de principio a fin por un público que no dejó de saltar, cantar y emocionarse durante toda la noche.
El espíritu de Indio Solari y Skay Beilinson estuvo presente en cada acorde, en cada pogo y en cada mirada cómplice entre los asistentes. La banda logró capturar esa esencia cruda, visceral y poética que convirtió a Los Redondos en un fenómeno irrepetible dentro del rock argentino.
Una experiencia que trasciende generaciones
Uno de los puntos más destacados del show fue la diversidad del público. Desde históricos seguidores que vivieron la época dorada de la banda original hasta jóvenes que descubrieron su música años después, todos compartieron el mismo sentimiento de pertenencia.
La Kermesse Redonda no solo interpreta canciones: recrea una experiencia. El despliegue visual, la energía en el escenario y la fidelidad sonora construyen un puente entre el pasado y el presente, manteniendo viva una obra que sigue creciendo con el paso del tiempo.
El legado que no se apaga
A pesar de los años y de la ausencia de Los Redondos en los escenarios, su legado permanece más vigente que nunca. Shows como el de Kermesse Redonda en el Teatro Flores demuestran que el fenómeno ricotero está lejos de apagarse.
En tiempos donde la música se consume de manera inmediata, la permanencia de este repertorio habla de una profundidad artística que trasciende modas. La noche en Flores fue una prueba más de que el espíritu redondo no entiende de finales, sino de transformaciones.
Con un cierre explosivo y un público rendido a sus pies, la banda dejó en claro que la llama sigue encendida. Porque si algo quedó claro en esta nueva presentación, es que el ritual ricotero sigue más vivo que nunca.




