Sam Rivers, bajista y cofundador de la banda estadounidense de nu metal Limp Bizkit, murió a los 48 años, según anunció el grupo el sábado por la noche. “Hoy perdimos a nuestro hermano. Nuestro compañero de banda. Nuestro latido”, escribieron en un comunicado en redes sociales el cantante Fred Durst, el guitarrista Wes Borland, el baterista John Otto y DJ Lethal. La publicación no especificó la causa de la muerte.
En su mensaje, los integrantes del grupo destacaron el legado y la sensibilidad musical de su compañero. “No era solo nuestro bajista, era pura magia. Desde la primera nota que tocamos juntos, Sam aportó una luz y un ritmo insuperables. Su talento era natural, su presencia inolvidable, su corazón enorme”, expresaron. “Tu música nunca se detiene”, agregaron, despidiéndose de quien definieron como una “verdadera leyenda de leyendas”.
Rivers fundó Limp Bizkit junto a Fred Durst en 1994, en Jacksonville, Florida, combinando influencias del metal con rap y una actitud provocadora que los convertiría en una de las bandas más representativas del nu metal. Su primer álbum, Three Dollar Bill, Y’all (1997), marcó el inicio de una carrera que alcanzó su punto más alto a comienzos de los 2000 con discos como Significant Other (1999) y Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water (2000), que vendió millones de copias en todo el mundo y obtuvo un disco de oro en Francia por superar las 100.000 unidades vendidas.
Rivers en Limp Bizkit
Rivers dejó la banda en 2015, pero regresó en 2018 para participar en el álbum Still Sucks (2021), el último lanzamiento del grupo hasta la fecha. Su regreso fue celebrado por los fans, que siempre lo consideraron una pieza fundamental del sonido distintivo de Limp Bizkit: una mezcla explosiva de riffs pesados, bases funk y actitud rebelde.
Con la muerte de Sam Rivers, Limp Bizkit pierde una parte esencial de su identidad sonora, pero su legado quedará grabado en los bajos potentes y los himnos que marcaron a toda una generación.
John Lodge, bajista de The Moody Blues, falleció este viernes 10 de octubre de 2025 a los 82 años, según informó su familia en un comunicado oficial. La muerte fue descrita como “repentina e inesperada”, y aconteció rodeado de sus seres queridos, en un ambiente de intimidad y respeto.
Este anuncio ha sacudido al mundo de la música rock y al universo de los fanáticos de The Moody Blues. John Lodge fue una figura clave no solo por su papel como bajista, sino también como vocalista, compositor y miembro esencial del icónico sonido progresivo que supo conquistar generaciones.
John Charles Lodge nació en Birmingham, Inglaterra, el 20 de julio de 1943. Desde joven se apasionó por la música y se integró en la escena local hasta que, en 1966, se unió oficialmente a The Moody Blues junto a Justin Hayward, reemplazando a miembros fundadores como Denny Laine y Clint Warwick.
Durante décadas, Lodge aportó con su estilo vocal distintivo y su sólido trabajo en el bajo. Participó en clásicos que aún hoy se escuchan y rememoran: “Nights in White Satin”, “Question”, “Isn’t Life Strange”, entre otros.
El grupo evolucionó del rock psicodélico hacia el rock progresivo y al rock sinfónico, con álbumes emblemáticos como Days of Future Passed (1967) e In Search of the Lost Chord (1968). Lodge fue parte central de ese proceso creativo.
Después de años de actividad conjunta, The Moody Blues dejó de actuar como banda operativa alrededor de 2018, tras la muerte o retiro de varios miembros. Sin embargo, Lodge siguió activo como solista, llevando el legado del grupo en giras centradas en los grandes clásicos.
Los últimos trabajos de Lodge
En 2025, John Lodge estaba en actividad: había lanzado un EP llamado Love Conquers All y tenía planeada una gira en solitario para interpretar en vivo los clásicos de The Moody Blues, incluyendo el álbum Days of Future Passed en su totalidad.
Las fechas previstas incluían etapas en EE. UU., con paradas en California, Arizona, Texas y Oklahoma.El objetivo de Lodge era mantener viva la música de su banda histórica, con versiones renovadas pero fieles al espíritu original.
También en 2025 había publicado declaraciones en las que expresaba su compromiso por conservar el legado desde su faceta solista, interpretando tanto sus composiciones como clásicos que ya forman parte de la memoria colectiva.
Una de sus últimas presentaciones destacadas fue una gira interpretando Days of Future Passed frente a público, antes de que su salud se convirtiera en un factor limitante.
La familia del músico emitió un comunicado:
“Con profunda tristeza tenemos que anunciar que John Lodge, nuestro querido esposo, padre, abuelo, suegro y hermano, nos ha sido arrebatado de forma repentina e inesperada… rodeado de sus seres queridos y con la música de The Everly Brothers y Buddy Holly.”
También expresaron que extrañarán su “amor, su sonrisa, su amabilidad y su apoyo incondicional e infinito”. Y añadieron que seguirán adelante “con paz, rodeados del amor que él nos tenía a cada uno de nosotros”.
Legado musical e importancia en la historia del rock
John Lodge deja un legado sólido. No solo como bajista, sino como compositor, ocasional vocalista y figura que ayudó a consolidar el sonido distintivo de The Moody Blues. Además:
Fue parte esencial de álbumes conceptuales que fusionaban rock, orquestaciones y poesía sonora.
Contribuyó con composiciones originales que formaron parte del repertorio más recordado del grupo.
Participó en las adaptaciones en vivo con renovaciones constantes del repertorio para nuevas generaciones.
Mantuvo una carrera solista activa, defendiendo el legado del grupo incluso después del final formal de la banda.
Fue reconocido dentro del ámbito musical hasta los últimos años de su vida, con giras y producciones nuevas.
Aunque los miembros originales de The Moody Blues como Mike Pinder (fallecido en 2024) y Denny Laine (fallecido en 2023) ya no están con nosotros, el paso de Lodge cierra otro capítulo en la historia del mítico conjunto británico.
La relevancia de The Moody Blues en la música progresiva, psicodélica y rock sinfónico es indiscutible, y Lodge fue un protagonista activo de esa historia.
Impacto, reacciones y miradas hacia el futuro
Desde el anuncio de su muerte, han surgido homenajes de fans, músicos y medios especializados, reconociendo su talento, su coherencia artística y su modestia como persona.
El cierre de su etapa artística abre interrogantes: ¿quién llevará adelante su legado musical? ¿Habrá reediciones, homenajes oficiales, discos póstumos o conciertos tributo? Probablemente sí, pues su obra y su presencia en el rock lo garantizan.
También cabe esperar que nuevas audiencias redescubran The Moody Blues a través de su obra colectiva y su figura como uno de los pilares del sonido británico de fines del siglo XX.
Murió a los 76 años una de las figuras más influyentes de la historia del rock. Fundador de Black Sabbath, pionero del metal y personaje icónico de la cultura pop, su legado trasciende la música.
Ozzy Osbourne no fue solo un cantante de rock: fue una fuerza incontrolable, un símbolo del exceso, la oscuridad y la reinvención. Falleció este martes a los 76 años, dejando atrás una carrera monumental que comenzó en las fábricas de Birmingham y terminó en los escenarios más grandes del mundo, consagrándolo como el inconfundible Príncipe de las Tinieblas.
De Aston al mundo: los orígenes del mito
Nacido como John Michael Osbourne el 3 de diciembre de 1948 en Aston, Birmingham, creció en un entorno obrero y dejó la escuela a los 15 años. Pasó por varios oficios hasta que, junto a sus amigos Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, formó en 1968 la banda que cambiaría la historia del rock: Black Sabbath.
«Inventamos algo que no sabíamos que iba a ser tan grande«, solía decir Ozzy sobre el nacimiento del heavy metal, con riffs densos, letras oscuras y una actitud desafiante que marcó época.
Con himnos como «Paranoid», «War Pigs» e «Iron Man», Sabbath se convirtió en un ícono del rock duro, vendiendo más de 70 millones de discos. En escena, Osbourne desarrolló un personaje sombrío, provocador y magnético. Uno de los momentos más recordados fue cuando mordió la cabeza de un murciélago en pleno show en 1982. “Pensé que era de goma”, confesó más tarde. Tuvo que ser tratado contra la rabia.
Carrera solista: el rugido no se detuvo
En 1979, Ozzy fue expulsado de Black Sabbath debido a tensiones internas y a sus adicciones. Pero lejos de hundirse, lanzó su carrera solista con el disco «Blizzard of Ozz» (1980), que incluía clásicos como «Crazy Train» y «Mr. Crowley». “Me habían dado por muerto, así que me propuse demostrar que estaban equivocados”, dijo alguna vez.
Le siguieron discos que definieron el género como «Bark at the Moon» (1983), «No Rest For The Wicked» (1988) y «No More Tears» (1991). Con su melena negra, sus gafas oscuras y esa voz rasgada, se consolidó como un símbolo absoluto del heavy metal.
En los años noventa, junto a su esposa y mánager Sharon Osbourne, creó el festival Ozzfest, que se convirtió en una plataforma clave para bandas de metal en Estados Unidos y Europa.
Más allá del escenario: TV, familia y enfermedad
Entre 2002 y 2005, Ozzy protagonizó el reality show «The Osbournes», que mostraba su vida cotidiana en Los Ángeles con Sharon y sus hijos Jack y Kelly. El programa fue un éxito rotundo y lo transformó en una figura de la cultura pop.
En 2019, reveló que había sido diagnosticado con Parkinson, pero continuó actuando mientras pudo. Su última reunión con Black Sabbath fue el 5 de julio de 2025 en el concierto homenaje «Back to the Beginning» en Birmingham, donde compartió escenario con leyendas como Anthrax, Metallica y Guns N’ Roses.
Actuó sentado en un trono negro, como un rey del metal rodeado de sus discípulos.
Una leyenda para siempre
Ganador de 5 premios Grammy y 12 nominaciones, Ozzy Osbourne fue mucho más que un cantante exitoso. Fue un innovador, un provocador y un ícono cultural que trascendió generaciones.
«Fui un loco, un adicto, un payaso… pero también fui parte de algo grande«, dijo en una de sus últimas entrevistas. La historia del rock no podría contarse sin él.
El icónico cantante falleció a los 76 años, acompañado por su familia. Figura central del metal, escandaloso e inolvidable, dejó un legado que marcó a generaciones.
Ozzy Osbourne, el inolvidable vocalista de Black Sabbath, murió este martes a los 76 años, “rodeado de amor”, según confirmó su familia en un comunicado.
“Con más tristeza de la que las palabras pueden expresar, tenemos que informar que nuestro querido Ozzy Osbourne falleció esta mañana. Estaba con su familia y rodeado de amor. Pedimos que se respete la privacidad de nuestra familia en este momento”, señala el texto.
En 2020, Osbourne había revelado que padecía Parkinson, luego de una dura caída que lo afectó seriamente. Su imagen irreverente y su vida cargada de excesos lo convirtieron en una figura polémica: desde sus atuendos negros hasta el escándalo por morder la cabeza de un murciélago en pleno show, siempre estuvo en el ojo de la tormenta. Pero también mostró su lado más humano en el reality familiar “The Osbournes”, donde se reveló como un padre torpe pero entrañable.
El álbum debut de Black Sabbath (1969), considerado por muchos como el nacimiento mismo del heavy metal, fue un golpe de realidad sonora en plena era hippie. Con una portada inquietante y canciones cargadas de oscuridad, marcó un antes y un después en el rock. El segundo disco de la banda, “Paranoid”, incluyó himnos inmortales como “War Pigs», «Iron Man» y «Fairies Wear Boots», convirtiéndose en uno de los discos más influyentes del género. Aunque el tema “Paranoid” apenas alcanzó el puesto 61 del Hot 100 de Billboard, se convirtió en la canción emblema del grupo.
En palabras de Dave Navarro (Jane’s Addiction), publicadas en Rolling Stone:
“Black Sabbath son los Beatles del heavy metal. Cualquiera que sea serio sobre el metal te dirá que todo se reduce a Sabbath”.
La muerte de Osbourne se produce apenas 16 días después de una histórica reunión con los miembros de Black Sabbath en el estadio del Aston Villa, en su natal Birmingham, donde también estuvieron presentes bandas como Guns N’ Roses y Metallica. Ese día, Osbourne anunció que no planeaba volver a presentarse en vivo, aunque dejó abierta la posibilidad de seguir grabando en estudio.
Araceli Julio, reconocida por su trayectoria como vocalista de Satélite Kingston y su lucha por el acceso a tratamientos oncológicos, falleció anoche a los 39 años en el Hospital Central de San Isidro. Su muerte fue confirmada este jueves por sus compañeros de banda, con quienes compartió más de dos décadas de música.
Conocida artísticamente como Julia, Julio nació en La Plata y fue madre de un hijo y una hija. En los últimos meses se convirtió en una figura pública no solo por su voz distintiva dentro del ska argentino, sino también por haber denunciado la interrupción de su tratamiento contra un cáncer agresivo a causa de los recortes en salud implementados por el Gobierno de Javier Milei.
En enero de 2024, la artista hizo su primera denuncia pública: la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (DADSE), dependiente del Ministerio de Salud, había interrumpido la provisión de sus medicamentos. A partir de entonces, su historia generó una ola de solidaridad que incluyó festivales, colectas y el acompañamiento de organismos de derechos humanos. Con esos fondos, logró iniciar un recurso de amparo, que ganó. Sin embargo, el Estado apeló, y los medicamentos no llegaron a tiempo.
El pasado 5 de julio se realizó un último festival en su honor. Para entonces, el deterioro de su salud ya era visible, aunque se mantuvo acompañada de familiares, amigos y colegas.
La que canta es Araceli Julio junto a su banda Satélite Kingston.
Tenía 39 años cuando falleció anoche. Era paciente oncológica y el gobierno de Milei le cortó los medicamentos para su tratamiento, impagable para la mayoría de la población. Tenía 2 hijos.
“Es imposible transmitir lo que sentimos en estos momentos, pero quienes compartimos veinte años con ella…”, comienza el comunicado de Satélite Kingston, donde la recuerdan como una compañera luminosa: “Hacíamos música, riendo, creando, viajando, conversando de temas profundos o bromeando sobre trivialidades. La extrañaremos como quizá aún no sabíamos que se podía extrañar a alguien en esta vida. Solo nos reconforta saber que tendremos siempre muy presentes la dulce compañía de los recuerdos y también los registros de su voz, su sonrisa, sus canciones”.
Además de su recorrido junto a Satélite Kingston, Julio desarrolló un proyecto solista bajo el nombre La Bicicleta de Saturno, con el que editó tres discos. Su voz dulce, filosa y reflexiva le abrió puertas más allá de la escena local: fue escuchada con entusiasmo en Chile, Brasil y México.
Fundador y alma creativa de The Beach Boys, falleció a los 82 años. Fue pionero del pop, creador del mítico álbum Pet Sounds y responsable de hits inolvidables como Good Vibrations y California Girls. Su legado cambió para siempre el sonido del rock.
Brian Wilson, el legendario líder y cofundador de The Beach Boys, falleció a los 82 años, anunció su familia este miércoles.
“Nos duele el corazón anunciar el fallecimiento de nuestro querido padre, Brian Wilson”, expresaron sus hijos en un comunicado. “Nos faltan las palabras. Por favor, respeten nuestra privacidad en este momento de duelo familiar. Compartimos nuestro dolor con el mundo”.
Nacido en 1942 en Los Ángeles, Wilson formó The Beach Boys junto a sus hermanos Carl y Dennis, su primo Mike Love y su amigo Al Jardine. La banda no tardó en convertirse en una de las más influyentes y exitosas del rock estadounidense.
Con más de 100 millones de discos vendidos y clásicos eternos como Surfin’ USA, I Get Around, California Girls, Good Vibrations y God Only Knows, Brian Wilson fue mucho más que un compositor: fue un revolucionario del sonido.
Un genio del estudio
La revista Rolling Stone ubicó a The Beach Boys en el puesto 12 de su lista de los 100 Mejores Artistas de Todos los Tiempos, en buena parte gracias al trabajo de Wilson. Su uso innovador del estudio como instrumento —especialmente en el álbum Pet Sounds— lo convirtió en un pionero de la música pop.
Detrás del brillo musical había también sombras. Diagnosticado con esquizofrenia paranoide en 1984 y con demencia en 2024, Wilson lidió con problemas de salud mental gran parte de su vida. Sin embargo, su capacidad para resurgir y seguir creando hasta el final fue admirable.
Infancia compleja, legado inmenso
Su padre, dominante y abusivo, lo empujó al mundo de la música desde niño. A los 8 años ya tocaba el piano y cantaba en el coro de la iglesia. A los 19, sordo del oído derecho, recibió una grabadora como regalo: allí comenzó su obsesión con las armonías y la sobregrabación, pilares del sonido característico de The Beach Boys.
Durante una estadía de sus padres en México, Brian, Carl, Dennis, Mike y Al grabaron Surfin’, usando dinero que debía ser para comida en equipo musical. Así nacieron los Beach Boys, y con ellos una nueva forma de entender la música popular.
El surf, el amor y los sueños juveniles
Aprovechando el boom del surf en los ’60, temas como Surfin’ Safari, Fun, Fun, Fun y Help Me, Rhonda capturaron la esencia de la juventud californiana: olas, velocidad y romance.
Pero Wilson quiso ir más allá. Su obsesión por crear algo trascendente dio como fruto Pet Sounds, una obra maestra admirada incluso por los Beatles.
Brian Wilson no solo escribió canciones; esculpió paisajes sonoros con emoción, riesgo y profundidad.
Hoy, con su muerte, el mundo pierde a uno de los más grandes arquitectos del pop moderno. Pero su música seguirá sonando como las olas que alguna vez cantó: eternas, nostálgicas y libres.
El legendario guitarrista y productor estadounidense Rick Derringer falleció el 26 de mayo de 2025 a los 77 años en Ormond Beach, Florida. Su deceso fue confirmado por su esposa, Jenda Derringer, y su amigo y cuidador Tony Wilson. Aunque no se ha especificado la causa oficial de su muerte, se sabe que recientemente había sido sometido a una cirugía de triple bypass y padecía problemas cardíacos.
Nacido como Richard Dean Zehringer el 5 de agosto de 1947 en Celina, Ohio, Derringer alcanzó la fama a los 17 años con la banda The McCoys, cuyo sencillo «Hang On Sloopy» llegó al número uno en las listas de éxitos en 1965. Posteriormente, consolidó su carrera solista con el clásico «Rock and Roll, Hoochie Koo» en 1973.
A lo largo de más de seis décadas, Derringer colaboró con destacados artistas como Johnny y Edgar Winter, Alice Cooper, Steely Dan, Cyndi Lauper, Barbra Streisand y Ringo Starr. Además, produjo varios álbumes para «Weird Al» Yankovic, incluyendo los galardonados «Eat It» y «Fat».
En 1985, compuso «Real American», tema que se convirtió en el himno de entrada del luchador Hulk Hogan en la WWE y que posteriormente fue utilizado en campañas políticas de figuras como Barack Obama y Donald Trump.
En sus últimos años, Derringer exploró géneros como el jazz suave y la música cristiana, lanzando varios álbumes junto a su familia. Su legado perdura en la historia del rock y en la influencia que tuvo en generaciones de músicos.
Las redes sociales se han llenado de homenajes de colegas y fanáticos que recuerdan su virtuosismo y su energía inconfundible en el escenario.
El popular cantante de “Fugitiva” y “Corte y confección” falleció a los 87 años. Fue figura emblemática de la nueva ola y símbolo de una generación que revolucionó la música popular en los años 60.
El mundo del espectáculo argentino despide a Nicky Jones, uno de los cantantes más queridos del Club del Clan, quien murió este martes a los 87 años, según informó su hija, Mariana Jones, a través de un emotivo mensaje en redes sociales:
“Queridos amigos, lamentablemente tengo que avisarles que falleció papá Nicky”.
Nacido como Norberto Camilo Fago el 1 de febrero de 1938 en el barrio de Floresta, Nicky fue una figura clave de la nueva ola argentina. Su carrera comenzó en coros escolares y se consolidó con incursiones en el jazz, el bolero y el rock & roll, género del que fue pionero en la Argentina.
El Club del Clan y el nacimiento de Nicky Jones
Fue el histórico productor Ricardo Mejía, de RCA Víctor, quien lo bautizó artísticamente como Nicky Jones, tras escucharlo interpretar una versión en español de “Fugitiva”, éxito de Del Shannon. A partir de allí, su carisma, sus camisas hawaianas y su estilo humorístico lo convirtieron en una estrella juvenil, especialmente gracias a su participación en programas como La Cantina de la Guardia Nueva y El Club del Clan.
Canciones inolvidables de Nicky Jones
Entre sus temas más recordados se encuentran:
“Corte y confección”
“Papa Ooh Mon Mon”
“Corazones tatuados”
“A mí me llaman Popeye”
“Locomoción”
“Sacate los ruleros”
“Vieja vitrola”
Una vida dedicada a la música y al espectáculo
En 1969 viajó a España, donde formó una banda junto a su amigo Lalo Fransen. A su regreso, siguió ligado a la escena artística como asesor musical en ciclos como Modart en la noche. También se destacó como arreglador orquestal, comediante y compositor, consolidando su lugar como una figura integral del entretenimiento nacional.
Un legado imborrable
Nicky Jones fue mucho más que una voz de la nueva ola: fue un símbolo de los años felices, de una Argentina musicalmente vibrante y llena de color. Su legado permanece vivo en la memoria de quienes crecieron con sus canciones.
Para el público, será por siempre “el joven de las camisas hawaianas” que puso ritmo, alegría y frescura a toda una época.
Joe Louis Walker, el pionero guitarrista, vocalista y compositor de blues cuyo sonido que desafiaba los géneros transformó el blues moderno, falleció en la noche del 30 de abril de 2025. Tenía 75 años. A su lado estaban su esposa desde hace 16 años, Robin, y sus dos hijas, Leena y Bernice. La causa fue una enfermedad relacionada con el corazón.
Con una carrera que abarcó más de seis décadas, el electrizante trabajo de guitarra de Walker, su voz angelical y su composición introspectiva dejaron una huella imborrable en la música estadounidense y tocaron a audiencias de todo el mundo.
La producción musical de Walker abarcó todo el espectro de la música de raíces estadounidense, lo que le valió un lugar entre los bluesmen más venerados de su generación. Billboard describió una vez su estilo como “que se desparrama por todo el mapa… blues crudo, góspel alegre, rock al estilo Rolling Stones y R&B desgarrador”, añadiendo: “El toque de guitarra de Walker es fino y feroz”.
Brillantemente expresivo como guitarrista, con una voz que conmueve el alma y un prolífico talento como compositor, Walker recorrió el mundo durante décadas, pisando los escenarios de festivales de renombre internacional como Glastonbury y Montreux. Sus dinámicas presentaciones alcanzaron a millones más a través de apariciones en televisión nacional, como en Late Night with Conan O’Brien, The Don Imus Show y el británico Later… with Jools Holland, consolidando así una devota audiencia internacional.
A lo largo de su célebre carrera, Walker colaboró con íconos como Ike Turner, Bonnie Raitt, Taj Mahal y Steve Cropper; fue telonero de leyendas como Muddy Waters y Thelonious Monk; y contó entre sus amigos y contemporáneos a figuras como Jimi Hendrix, Freddie King y Mississippi Fred McDowell. También fue amigo cercano y ex compañero de cuarto del virtuoso guitarrista Mike Bloomfield.
Su álbum debut de 1986, Cold Is the Night, lanzado por HighTone Records, marcó una entrada audaz y señaló la aparición de una nueva voz formidable en el blues. Sus siguientes lanzamientos en sellos como Verve, Alligator y HighTone consolidaron aún más su reputación como uno de los principales artistas de blues de su era. The New York Times lo elogió como “un cantante con una voz Cadillac”, destacando que sus solos “gimen con una desesperación bluesera”. Rolling Stone simplemente lo llamó “feroz”. Su aclamado primer álbum fue reeditado recientemente como Cold Is the Night Reimagined por Valley Entertainment.
Diversas organizaciones prestigiosas homenajearon a Walker a lo largo de su carrera. Fue incorporado al Salón de la Fama del Blues, nombrado USA Fellow por United States Artists, y recibió múltiples premios W.C. Handy y Blues Music Awards. También fue reconocido con los estimados premios Bammy de San Francisco y recibió un premio a la trayectoria por parte de la Mississippi Valley Blues Society.
Ampliamente considerado como “el músico de los músicos”, Walker se ganó su lugar en el panteón de los grandes cantantes y guitarristas de blues eléctrico junto a B.B. King, Buddy Guy y Robert Cray. Herbie Hancock lo calificó como “un tesoro nacional”. Chick Corea, con su ingenio característico, lo apodó “el Chick Corea del blues”, mientras que Aretha Franklin lo honró de manera simple —y definitiva— como “El Hombre del Blues”.
El legado de Walker perdura en su vasto catálogo de grabaciones, en las generaciones de músicos que inspiró y en los incontables fanáticos cuyas vidas fueron tocadas por su música.
El baterista de la banda estadounidense de rock Blondie, Clem Burke, falleció a los 70 años a consecuencia de un cáncer, según divulgaron este lunes sus compañeros en las redes sociales.
«Clem no era solo un baterista, era el pulso de Blondie. Su talento, energía y pasión por la música no tenían parangón, y sus contribuciones a nuestro sonido y éxito son inmensas», escribió la banda en Instagram, dedicándole un homenaje.
Burke (Nueva Jersey, 1954) se unió en 1975 a Blondie, banda que habían creado el año anterior la cantante Debbie Harry y el guitarrista Chris Stein, entonces pareja, y que produciría numerosos éxitos musicales en sus nueve años en activo.
«La influencia de Clem se extendía más allá de Blondie. Autoproclamado ‘survivalista del rock and roll’, tocó y colaboró con numerosos artistas icónicos», como Ramones, Bob Dylan, Iggy Pop, Nancy Sinatra o los Go-Go’s, dijo la banda en su mensaje.
Considerado uno de los grandes baterías de todos los tiempos y homenajeado en el Hall de la Fama de la música, Burke colaboró también con Bob Geldoff, Joan Jett, Chequered Past, The Fleshtones, The Romantics o Dramarama, entre otros grupos.
Según el medio New York Post, Burke se casó en 2003 con su esposa, Ellen Burke, y la pareja no tuvo hijos.
En 1976, Blondie lanzaron al mercado su primer y homónimo álbum, tras el que llegarían ‘Plastic Letters’ (1977), ‘Parallel Lines’ (1978), ‘Eat to the Beat’ (1979), ‘Autoamerican’ (1980) y ‘The Hunter’ (1982).
Gracias a una lograda mezcla de punk, rock y disco, Blondie se hizo un hueco importante en la industria musical, cosechando grandes éxitos en Australia, Europa y EE.UU., pero se disolvió en 1983 por los problemas de salud de Stein.
La cantante Debbie Harry, alma y rostro de la banda, utilizó posteriormente Blondie como plataforma para su carrera en solitario y en el cine, pero el grupo, incluyendo a Burke, se reunió y produjo en 1999 el álbum ‘No exit’ y en 2017 ‘Pollinator’.
Durante sus primeros años, Blondie llegó a lo más alto de las listas de ventas gracias a temas tan conocidos como ‘Denis’, ‘Heart of glass’, ‘Call me, ‘The tide is high’ o ‘Hanging on the Telephone’, así como el posterior ‘hit’, ‘Maria’ (1999).