
Por Daniel Accornero
Hay algo en la voz de Bahiano que no envejece: no porque el tiempo no pase, sino porque él decidió no quedarse a vivir en el pasado. Mientras muchos artistas terminan orbitando alrededor de su propia historia, él parece moverse en otra lógica: la de seguir haciendo, seguir probando, seguir dudando. En tiempos donde todo es inmediato, efímero y sobreexpuesto, su mirada va en dirección contraria: menos ansiedad por encajar, más búsqueda personal.
En una charla distendida, entre anécdotas, reflexiones y cierta ironía, aparece un Bahiano lúcido, que piensa la música como proceso más que como resultado, y que se permite incomodarse para no repetirse. La conversación atraviesa su forma de componer, el peso de la trayectoria, la relación con el público, el rechazo a la nostalgia y el desafío de seguir creando después de cuatro décadas.

“No me interesa el autoplagio: soy yo, no puedo ser otro”
—Después de tantos años, ¿cansa dar entrevistas y repetir siempre lo mismo?
—No, no me jode. Lo que cansaba antes era todo el recorrido: ir a estudios, moverte todo el tiempo. Hoy con el Zoom es más simple. Después sí, hay periodistas más creativos que otros. Pero me gusta comunicar.
—¿Y en la música? ¿Cómo evitás repetirte, caer en el autoplagio?
—Eso del “autoplagio” me parece medio feo. Uno es uno. No podés escapar de tu identidad. Las notas son las que son, no hay mucho más. Sí me molesta cuando me repito componiendo, sobre todo si estoy muy encima del proceso. Ahí es clave dejar aire, que las ideas decanten.
El proceso creativo del Bahiano: entre la intuición y el freno
—¿Cómo es hoy tu proceso de composición? ¿Cambió con el tiempo?
—Al principio era más caótico, más desprolijo. Todos tocaban todo y era agotador. Con el tiempo aprendí a elegir, a decir que no. Y eso es fundamental.
—¿Y como solista?
—Siempre necesité un coequiper. Trabajo hace años con Matías Zapata. Me entiende rápido, es ágil, y eso hace todo más liviano. Yo tiro ideas y él ya está grabando. Es clave esa conexión.
—¿Qué aparece primero: la letra o la melodía?
—Generalmente la melodía. Siempre fue así. Después aparecen frases sueltas. Admiro a los que pueden escribir letras rápido, sin filtro. A mí me cuesta más, le doy más vueltas.

Bahiano: “Las canciones no tienen que explicarlo todo”
—¿Cómo encarás las letras hoy?
—Me gusta dejar espacio para que la gente interprete. No decir todo de forma directa. Que cada uno lo lleve a su lugar.
—¿Y sobre qué estás escribiendo ahora?
—Estoy viendo para dónde voy. El amor y el desamor siempre están, pero no estoy en un momento triste. Y muchas veces las mejores canciones salen de ahí. Así que estoy buscando el “anzuelo”, el disparador.
Trayectoria, edad y público: el equilibrio incómodo del Bahiano
—Después de 40 años, ¿cómo te posicionás frente a un público más joven?
—Es raro, porque la mayoría de los consumidores de música son jóvenes. Yo tengo 63. Entonces te preguntás: ¿por dónde voy? ¿Hago algo más universal o algo más acorde a mi edad?
—¿Te nutrís de lo que escuchan tus hijos o las nuevas generaciones?
—No tanto. Veo cosas, pero no estoy todo el tiempo actualizándome. Es imposible. Hay un tsunami de música. Prefiero quedarme con lo que me formó.
“La palabra nostalgia no me gusta nada”
—Tu carrera atraviesa generaciones. ¿Cómo lo vivís?
—Me encanta ver gente joven en los shows. Eso me empuja a seguir. Lo que no me gusta es la palabra “nostalgia”. Me hace ruido. Es como si ya hubiera terminado todo, y no.
—Pero el público va a buscar los clásicos…
—Sí, obvio. Y está bien. Las canciones nuevas necesitan tiempo. Pero yo canto lo que me sigue generando algo. No es automático.
El vivo como verdad
—¿Dónde está hoy la esencia del artista?
—En el vivo. Ahí no hay truco. En el estudio podés corregir todo. En el escenario es lo que sale. Ahí se ve todo.
—¿Te apoyás mucho en tu banda?
—Sí, totalmente. Me rodeo de buenos músicos. Eso te sostiene.
Industria, exposición y límites
—¿Cómo manejás la exposición en estos tiempos?
—Me preservo. Hay un clima muy agresivo, muy polarizado. Yo tengo mis ideas, pero no necesito exponerlas. La gente viene a buscar otra cosa.
Bahiano: “Ya no tengo que demostrar nada”
—Después de todo lo recorrido, ¿sentís presión?
—No. Me saqué ese peso. No tengo que demostrar nada. Si me gusta lo que hago, si me siento cómodo, lo muestro. Si no, no.
—¿Qué consejo le darías a tu yo del pasado?
—Que siga. Que no mire para los costados. Que empuje.
Una definición propia
—Si tuvieras que definirte en una línea…
—Un distinto.
Bahiano no habla desde la nostalgia ni desde la comodidad del “ya está todo hecho”. Habla desde un lugar más incómodo y, por eso mismo, más interesante: el de alguien que sigue buscando. En un contexto donde todo empuja a repetir fórmulas o a adaptarse a la inmediatez, su apuesta parece otra: sostener una identidad, aceptar las dudas y seguir creando sin garantías.
Porque, como él mismo dice, no hay fórmulas. Y tal vez ahí esté la clave.

Bahiano se presenta el 16 de mayo en Niceto Club
Bahiano continúa su recorrido por los escenarios en 2026 con un show renovado que celebra más de 35 años de trayectoria. Con una propuesta potente, actual y cargada de identidad, el artista repasa grandes clásicos como Pupilas Lejanas, Tarde Gris, Sin Cadenas y Óyelo, junto a material más reciente, manteniendo intacta la esencia reggae que lo convirtió en una de las voces fundamentales de la música latinoamericana.
Referente indiscutido del género, Bahiano construyó desde 2004 una sólida carrera solista con discos como BH+, Nómade, Original Roots, Mucha Experiencia y el álbum en vivo Pura Adrenalina, donde refleja la energía y la conexión única que logra en cada presentación.
En esta nueva etapa, Bahianoreafirma su vigencia con shows intensos, emotivos y festivos, acompañados por giras internacionales y colaboraciones junto a figuras del reggae mundial.
Un recorrido por sus raíces, su presente y la celebración permanente de la música como punto de encuentro.
El próximo 16 de mayo se presentará en Niceto Club, en una noche que promete convertirse en una verdadera fiesta reggae.






