
Por Daniel Accornero
A los 12 años empezó a hacer música profesionalmente; hoy, a los 24, presenta “Distinta”, el disco que define como “un diario generacional”. En una charla íntima, la cantautora Yas repasó su proceso creativo, sus influencias, el vínculo con sus fans y los miedos y certezas de atravesar los veinte.
Hay artistas que necesitan encerrarse en un estudio para componer, y hay otros para quienes la canción aparece en cualquier lugar: escuchando un podcast, charlando con amigos, en una tarde tranquila en Córdoba, la casa familiar donde recarga energías. A esa segunda categoría pertenece Yas, la cantautora que arrancó a hacer música profesionalmente a los 12 años y que hoy, con 24, presenta Distinta, un disco que ella misma define como “un diario generacional”.
Grabado a lo largo de un año, Distinta atraviesa vínculos que mutan, miedos al futuro y la travesía de dejar atrás la adolescencia para asumir, de a poco, las responsabilidades y las decisiones de la adultez. Es, según cuenta, el trabajo más honesto de su carrera: “la vez que más real fui con mis canciones”, resume.
En esta charla, Yas repasó de dónde nacen sus canciones, por qué casi todas terminan hablando de amor, cómo convive la ficción con lo autobiográfico, qué le devuelven sus fans en las redes y en los shows en vivo, y por qué hoy elige el camino de la canción de autor. También habló de familia, de las influencias que la formaron desde muy chica y del significado que hoy le da a la palabra que titula su disco: distinta.
El proceso creativo: de dónde nacen las canciones
— Empecemos por el proceso en sí. ¿Componés en algún lugar particular, como tu casa en Córdoba, o las canciones surgen en cualquier momento?
Yas: Creo que surge, no sé si tiene que ver con el lugar. Aparecen cuando uno está sintiendo algo, o viendo algo que le llama la atención, ya sea propio o de alguien que conoce, y dice: “che, esto podría ser una buena canción”. Me pasa mucho con las frases también: estoy escuchando un podcast, escucho una frase y digo “esto podría ser algo interesante”, y de repente termino componiendo una canción a partir de eso.
— ¿La composición parte primero de la letra, o también puede nacer de la armonía o de otro lugar?
Yas: Puede partir desde un montón de lugares. A mí, en general, me pasa que imagino las letras y las melodías al mismo tiempo; esa es mi forma más recurrente de componer. Pero también tengo otra manera, que es agarrar unos acordes en el piano, tocarlos y empezar a cantar cosas que me van pasando.
Autobiografía, ficción y el amor como tema recurrente
— ¿Tus temas parten siempre de vivencias personales, o también hay ficción?
Yas: Por alguna razón siempre termino escribiendo sobre el amor, no sé bien por qué, pero siempre termina ahí. Depende de cada caso: a veces me junto a componer con alguien y no hay una base real, y surge una historia ficcionada; otras veces me junto con un amigo porque justo estoy viviendo una situación que quiero expresar. De ficción siempre hay algo, porque las canciones también tienen que llevarte a algún lugar. Es como ponerle un aditivo a algo que ya tenía cierta pimienta.

La devolución del público
— Cuando interactuás con tus seguidores, ¿qué devoluciones te llegan sobre las letras y lo vivencial?
Yas: Depende mucho de la canción y de lo que transmita. Hay canciones donde la gente me dice “gracias, esta canción me inspiró a seguir luchando por mis sueños”, y otras más ligadas al amor, donde en su momento me llegó mucha gente contándome que había vuelto con su pareja gracias a un tema. Es re lindo poder acompañar, de alguna manera, los momentos importantes de las personas, buenos o malos.
— ¿Te pasó con alguna canción puntual que no la tenías como favorita y terminó siendo la que más conectó con la gente?
Yaz: Sí, en este disco me pasó mucho: todas las canciones me gustan, pero la que más identificadas dejó a las personas fue “La culpa”. Habla de un tema bastante fuerte y yo no apostaba tanto por ese tema en particular; me resorprendió que muchos me dijeran que es su favorita.

— ¿Y ese feedback tan directo que dan hoy las redes sociales te condiciona a la hora de escribir, o vas más por tus propias vivencias?
Yas: Justamente en este último tiempo hice un proceso mucho más personal, de buscar qué es lo que a mí me llena como artista y qué mueve ese fueguito interno. Empecé a hacer música profesionalmente a los 12 años y hoy tengo 24; en el medio probé muchos estilos, algunos que me proponían de más chica y otros que fui buscando por curiosidad.
En un momento me pregunté qué es lo que realmente quiero hacer, qué es lo que realmente me identifica, y así surgió Distinta. Creo que uno transmite de la forma más genuina cuando lo que hace viene realmente de uno, y no de pensar “esto lo van a escuchar porque está de moda”. Si a vos eso no te identifica, tampoco va a llegar, porque no estás siendo vos.
“Distinta”: el disco bisagra
— Distinta parece un disco bisagra en tu carrera. ¿Sentís que va a marcar un antes y un después?
Yas: Hay varias cosas que me pasan con este disco. Primero, que es la vez que más real fui con mis canciones: todo es muy honesto y habla de mis procesos y de mi etapa con respecto a los 20. Personalmente, me genera algo raro pensar que tengo un poco congeladas mis historias de los 20 en un disco que seguramente el día de mañana voy a escuchar y decir “mirá lo que me pasaba”. Y como artista, creo que el quiebre más grande es animarme a contar con tanta verdad las cosas que pienso y que me pasan.

Miedos, libertades y los procesos de los 20
— El disco atraviesa vínculos que mutan y miedos al futuro. ¿Qué tanto te marcó atravesar los veintitantos para que quedara tan presente en las canciones?
Yas: Es una etapa hermosa, muy linda y muy divertida, pero también una etapa donde uno tiene que tomar muchas decisiones y asumir responsabilidades sobre todo el futuro. Es un poco el cambio de la adolescencia a la adultez, donde empezás a hacerte cargo de verdad de lo que vas eligiendo. En el disco hablo por mí y también por mi entorno: a los 20 uno verdaderamente está eligiendo qué quiere hacer y hacia dónde va, y a las personas que se toman eso con responsabilidad, por lo general, les da un poco más de miedo.
— Más allá de esta etapa puntual, el disco también habla mucho de procesos.
Yas: Sí, hoy vivimos con todo tan rápido, y eso está bueno en muchos sentidos, porque el mundo avanza y el ser humano busca que todo sea más fácil. Lo que no tiene lógica es trasladar esa lógica a los procesos de la vida, porque ahí es cuando uno se ahoga en un vaso de agua y pierde la magia de disfrutar lo que está viviendo en el momento.
De hecho, el proceso de composición de este disco fue por ese lado: empezar a escribir canciones con amigos, sin saber si se iban a publicar o no, y disfrutar el proceso en sí. Terminó siendo un año entero de trabajo, y para mí fue clave ser consciente de esos procesos y disfrutarlos.
Los shows en vivo y lo que viene
— Ya en los shows en vivo, presentando el disco, ¿cómo fue la recepción del público?
Yas: Mi momento favorito como artista es estar arriba del escenario, ahí uno puede liberar de verdad lo que le pasa. Fue hermoso: en mis dos primeras presentaciones en vivo me sorprendió mucho que la gente se emocionara tanto con las canciones, que ya se las supiera de memoria apenas habían salido. Es muy lindo ver cómo, cuando uno habla de cosas tan propias, se vulnerabiliza al contar lo que le pasa, y eso hace que el otro también se abra. Fue lo más lindo de esos shows: ver a la gente muy emocionada e identificada con cada canción.
— ¿A qué atribuís esa conexión tan fuerte, en comparación con discos anteriores?
Yas: Creo que tiene que ver con que invitan a ser vulnerable. Son canciones más simples, que van directo a la historia que quiero contar. Y también cambió la puesta en escena: antes los shows eran un poco más performáticos, con coreografía, algo que también amo hacer, pero con este disco fuimos hacia un lugar más íntimo. Creo que generar ese clima hace que la otra persona también pueda encontrarse con sus propias emociones e historias.
— ¿Hay planes de gira o nuevas presentaciones para lo que resta del año?
Yas: Hay ideas de shows en vivo, todavía no hay nada que pueda confirmar al 100%, pero la idea es seguir cantando este disco y seguir encontrándome con gente que pueda identificarse con estas historias.

Un diario generacional
— Definiste a Distinta como un diario generacional. ¿Qué miedos y qué libertades de esta etapa quisiste capturar puntualmente?
Yas: Para mí una de las cosas más importantes es entender que uno está en constante cambio, en constante movimiento y en constante búsqueda. Por eso elegí ese título: muchas veces se piensa el concepto de “distinta” como algo malo, como que una persona cambió y ya no es la misma, y a mí me parecía lindo darlo vuelta, pensarlo como evolución y búsqueda. Me parece buenísimo que las cosas sean constantemente diferentes, porque eso nos permite crecer, tanto en cómo estamos internamente como en nuestros vínculos.
— ¿Qué diferencia ves más marcada entre la Yas de los 12 y la de hoy, con veintitantos?
Yas: Lo primero que veo es esto de animarme a contar mis historias y dar mis mensajes. Cuando era más chica me daba más vergüenza; si me preguntaban si componía, decía que no, aunque lo hacía, por pudor y por no querer contar tanto mi intimidad. Ese es un cambio muy grande en mí. Y también aprendí a aceptar qué es lo que a mí me identifica, e ir por eso, en lugar de hacer lo que hacen los demás.
La familia y las influencias musicales
— ¿Qué rol cumple tu familia en todo este proceso? ¿Son más críticos o más complacientes?
Yas: Mis padres son mis mayores fans, así que no sé si son muy objetivos. Mi familia siempre me apoyó, desde muy chiquita, en todo lo que hice, no solo en lo artístico. Siempre tuve gente, tanto familia como amigos, que me acompañó en cada decisión, y eso es lo que me dio la seguridad para hacer lo que hoy hago.
— En cuanto a gustos musicales, ¿fueron cambiando con el tiempo?
Yas: De chica escuchaba mucho baladas, porque era lo que sonaba en el auto con mi papá: Christina Aguilera, Sin Bandera, todo eso. Después, creciendo, seguí por esa línea con Jesse & Joy y Reik. Más grande me crucé con géneros que estaban de moda, como el reguetón: lo probé bastante, pero me di cuenta de que, al menos en este momento, no es para mí. Hoy consumo mucho lo que hago: cantautoras, artistas nuevas. Escucho mucho a Tate McRae, a Joaquina, y una de las artistas que más admiro es Aitana.
— Dijiste que el reguetón no era para vos. ¿Por qué, por la temática, por el ritmo?
Yas: Me parece un género buenísimo, pero considero que soy una persona un poco más profunda, y me gusta más transmitir mensajes que sensaciones. Fui buscando mi propia esencia y eso me llevó a otros lugares. Siento una gran responsabilidad como artista con lo que vivo, con lo que hablo en una entrevista y con lo que digo en mi música, porque hay un montón de personas, incluidos muchos chicos, que escuchan y consumen eso. Para mí es superimportante poder transmitir, y este estilo musical me lo permite.
Yas en tres palabras
— Para cerrar: si tuvieras que definirte con tres palabras para un diccionario, ¿cuáles elegirías?
Yas: Te diría honesta, sensible y… “veinti”, para que lleguemos a Distinta, a esta etapa de los 20 (risas).
Con Distinta, Yaz cierra un capítulo y abre otro: el de una artista que decidió mostrarse tal cual es, con sus procesos, sus miedos y sus certezas, convencida de que ahí —y no en la fórmula que garantiza views— está lo que realmente conecta con el público.




