Por Daniel Accornero
La cantautora uruguaya, la artista femenina con más Premios Graffiti en la historia de la música de su país, celebra sus 15 años de carrera con ‘Década y Media’, una gira que la llevará por Uruguay, Argentina, Brasil y España. En la previa de su show del 24 de julio en el Torquato Tasso, Florencia Núñez habló de Jorge Drexler, de cómo nacen sus canciones, del peso de ser mujer en la industria y de por qué, después de tres lustros, sigue sintiendo que recién empieza.
Hay artistas que necesitan una efeméride para mirar para atrás. Florencia Núñez eligió, en cambio, una gira. ‘Década y Media’ es el nombre del recorrido con el que la cantautora uruguaya celebra sus quince años de trayectoria, con fechas que ya confirmó en Uruguay, Argentina, Brasil y España, y que tendrá su cierre en el Auditorio Nacional del SODRE, en Montevideo. El 24 de julio llegará al Torquato Tasso, en San Telmo, para ofrecer un show íntimo que funciona, según sus propias palabras, como un revisionismo de todo lo que hizo hasta hoy.
Nacida en Rocha, el departamento más al este de Uruguay, Núñez creció en una familia conservadora y entre dos influencias que terminarían siendo decisivas: la cultura brasileña que se respira en la frontera y las radios argentinas que, desde su casa, le abrieron la primera ventana al mundo. La guitarra apareció como herramienta y como refugio; sus primeras canciones las tocó para sus amigos, que fueron también su primera audiencia.

Desde entonces, su obra puede leerse como un viaje que va del territorio físico al territorio simbólico. Empezó en 2014 con ‘Mesopotamia’, su ópera prima, con la que ganó su primer Premio Graffiti como Mejor Álbum Indie. En 2017 llegó ‘Palabra Clásica’, el disco que la convirtió en la primera mujer en recibir el Graffiti a Compositora del Año, un hecho histórico en Uruguay.
Pero fue ‘Porque Todas Las Quiero Cantar’ (2020), un homenaje a la canción rochense con formato de disco y documental, el trabajo que consolidó su lugar: se consagró en siete categorías de los Premios Graffiti, incluyendo Álbum del Año, y la convirtió en la primera mujer en llevarse las principales estatuillas de la música uruguaya. El disco, además, llegó a Disco de Oro en ventas.
Su trabajo más reciente, ‘Fe’ (2024), suma colaboraciones con Jorge Drexler, Laura Canoura y Raly Barrionuevo, y cruza bolero, rumba, pop-rock, indie y música de raíz sin costuras. Obtuvo cinco Graffiti, entre ellos un segundo Compositora del Año, y “Las vueltas”, su dueto con Drexler, fue elegido Tema del Año.
Con catorce estatuillas en quince años de carrera, Florencia Núñez es hoy la artista femenina con más Premios Graffiti en la historia de la música uruguaya, además de doble ganadora del Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura de Uruguay y del Premio Ibermúsicas.
Con esa trayectoria como base, Núñez se prepara para lo que define como la apuesta más grande de su carrera. En la previa de su llegada a Buenos Aires, habló sobre el balance de estos quince años, sobre el empujón de Jorge Drexler que la convenció de salir a girar, y sobre el lugar todavía incómodo que ocupan las mujeres en la música.
“No cambiaría muchas cosas”: el balance de 15 años
Cuando mirás para atrás después de 15 años de recorrer los caminos de la música, ¿lo ves como lo soñabas? ¿Cambiarías algo?
Florencia Núñez: No, no creo que cambiaría muchas cosas. Yo sabía que esto iba a ser un camino difícil, en el sentido de que es un oficio que te demanda un montón; también te da muchas satisfacciones, pero cuesta hacerte un lugar. Elegir vivir de esto es una quijotada. Era un poco lo que me esperaba, pero es cierto que lo vengo trabajando mucho, y cada saltito viene siendo cada vez más grande. Eso me da gusto pensar qué será lo que esté por venir, cuál será el nuevo lugar para crecer.
Siento que en poco tiempo logré un montón de cosas, algunas que no me imaginaba que iban a pasar en tan corto plazo. Me ha tocado ocupar ese lugarcito que, por suerte, apareció, y después, lo que venga para adelante. Está bueno recorrer y mirar para atrás porque valoriza lo que ya hiciste, pero esto no puede terminar ahí: lo que ya hiciste, ya está. Ahora la gracia es seguir con lo que no has hecho. Por ejemplo, una gira por Uruguay, irme a España: eso es lo que voy a hacer, lo que no he hecho.

El empujón de Jorge Drexler
Justamente eso: salir y mostrar lo tuyo a través de una gira por distintos países. ¿Cómo elaboraste esa decisión? ¿Qué te llevó a dar el paso en este momento y no antes?
Florencia Núñez: Después de 2021, después de que la pandemia nos dejó sacar la cabeza, me costó bastante retomar el hábito de pensar en términos de giras. Me quedé un poco anclada a Uruguay; tuve salidas, giré un par de veces por Argentina, fui varias veces a Brasil, pero esa cosa de establecerme en otro lado por un tiempo, que ya venía pensando, se fue posponiendo. Este verano fue Jorge Drexler quien, charlando en La Paloma después de compartir un concierto, me dijo en la cara: tenés que irte, esto ya está buenísimo, pero tenés que venir a Madrid.
Tanto insistió que ahora me voy a ir a Madrid, a probar estar un tiempo y ver qué pasa con las canciones del otro lado, con un recorrido ya hecho, para que no se sienta como empezar totalmente de cero. Mi temor era volver a salir con la mochila a llevar el disco, como antes; eso ya lo pasé y no me gustaría volver a estar ahí. Pero nunca se sabe, porque esto es circular y lo que toque hacer se va a hacer. Tomo el consejo de Drexler con mucho cariño, como la sugerencia de alguien que ya vivió un montón de cosas, pero sin cargarlo como una verdad absoluta ni como una presión.
Una gira sin disco nuevo: “Un revisionismo de estos 15 años”
Con todas las canciones y los discos que tenés, imagino que el repertorio en Argentina será distinto al habitual en Uruguay. ¿Va a ser un revisionismo de estos 15 años?
Florencia Núñez: Sí, totalmente. La gira la planteo así, como un revisionismo. Es la primera vez que voy a girar sin disco nuevo: no es la presentación de un disco, es la gira por el hecho de girar y por celebrar un recorrido. Eso quiere decir que hay un montón de canciones deseando que las vuelva a poner, que sea nuevamente el momento de revisitarlas.
También estoy pensando en darme algunos gustos versionando cosas que me gustan, no solo ligadas a mi etapa discográfica sino a mi etapa como escucha. A la hora de armar un repertorio hay que pensar muchas cosas, y a mí me interesa que tenga esa coherencia y esa honestidad que tienen los conciertos: que cada elección esté vinculada a un concepto, que tenga siempre algo detrás que la sostenga.
¿Cómo está compuesta tu banda y con quiénes venía a Argentina?
Florencia Núñez: Para Argentina vamos con un trío, el mismo con el que fuimos a Brasil: Guillermo Berta en batería y Santiago Miraglia en teclados, acordeón y dirección musical. Son dos socios muy importantes del proyecto. Santiago es además amigo desde el liceo, los dos somos de Rocha.
Guillermo es productor, mezcla y masteriza casi todos mis álbumes, los ha mezclado todos; nos conocemos de memoria, él sabe las cosas que me gustan. Para la parte internacional vamos con ellos dos, y para Uruguay se suma el quinteto, una banda más estándar, pero con gente que me acompaña de verdad hace 15 años.

Proceso creativo: papel, lápiz y disparadores
¿Cómo es tu proceso compositivo y si cambió con el tiempo? ¿Primero la letra, la melodía, la armonía?
Florencia Núñez: Depende del caso. Hay canciones que escribo todas de un tirón, y después las toco y es perfecto lo que toco; y hay otras que parten más de una idea o un disparador. Últimamente me pasa más eso: algo me dispara una imagen y a partir de ahí empiezo a tirar de ese hilo, como una cometa. Pero siempre implica estar atenta a los estímulos, ya sea trabajando, en las vueltas, caminando; me anoto algo y después lo retomo.
No tengo una metodología de sentarme con un programa a hacer un beat y tirar ideas. Lo mío es mucho más artesanal: papel y lápiz, ir anotando, grabando algunas cosas y retomándolas unos días más tarde si todavía no estaba terminada.
¿Y esas temáticas parten de vivencias personales, son ficcionadas, o ambas cosas?
Florencia Núñez: Un poco de todo. La música me inspira mucho, una idea, algo que escuché en una canción, algo que vi en el cine, algo que leí: imágenes que se me disparan y que no necesariamente tienen que ver conmigo, o que me disparan algo que después me doy cuenta que sí tiene que ver conmigo. O escribo algo que tiene que ver con lo que me pasó y después me doy cuenta de que la gente lo interpreta por un lado totalmente distinto. Es tan azarosa la inspiración que no está ligada a un patrón en particular, al menos en mi caso.
Rocha, el lugar al que siempre vuelve
El origen, Rocha, está presente siempre en tus canciones, ¿no?
Florencia Núñez: Sí, obvio. Aunque ya no vivo ahí, en verano voy mucho; hay un vínculo muy musical con La Paloma y con el festival de la Serena, hace años que en los veranos surgen un montón de cosas a nivel musical. En mis canciones siempre hubo algo de un lugar o algo que pasó en un lugar, que se menciona al pasar. Ya estando en Montevideo me empezó a pasar lo mismo, pero desde acá; viajando por el mundo, me pasa lo mismo pero ubicando las historias en cualquier ciudad.
Me gustó la idea de hacer el disco homenaje a Rocha, un disco de versiones, porque quería que esas canciones que para mí son tan clásicas le gustaran también a la gente que me sigue por mis propias canciones. Me puse a investigarlas y produjimos un disco especial, de intérprete, que también reavivó mi vínculo con Rocha. Mucha gente sigue pensando que vivo ahí, cuando hace 17 años que vivo en Montevideo, casi la mitad de mi vida; pero bueno, que piense lo que quiera.
Tengo dos casas, ya está. Salvo ese álbum, que fue superconceptual y específico sobre ese territorio, el resto de mi obra, desde el segundo disco en adelante, ya no escribió mucho más sobre esa cosa costumbrista de balneario que sí estaba en el primero.
Rescatás el patrimonio cultural de tu país, más allá de ser de Rocha, de Montevideo o de donde sea…
Florencia Núñez: Y eso pasa en todo el mundo, de maneras inesperadas e inexplicables, a raíz de ese homenaje. Hay una película, un documental sobre eso, y me pasó que, por la memoria emotiva que generaron esas canciones, gente que se mudó a algún balneario se compró una casa y le puso ‘Rochana mía’, porque es una frase de una de las canciones.
Pasaron cosas que no estaban pensadas; la idea era hacer un puente entre generaciones, entre gente que escucha determinada música y la que escuchó otra, entre nietos y abuelos. Me escribía gente contándome que su nieta estaba tocando la guitarra en un fogón con amigos, empezó a tocar ‘Contigo y en el Palmar’, y la abuela le decía: no, eso es de mi época.
Se mezclan las tradiciones; para que algo no se muera hay que cambiarlo, modificarlo, traerlo, ayornarlo. Me pareció una linda manera de avivar algo que tuvo mucho impacto en mi vida y en la de toda la gente que nació y creció con esas canciones, y estoy segura de que ese trabajo va a ayudar a que la obra perdure: es un trabajo de acervo, de patrimonio y de memoria.
Canciones que cambiaron de destino
¿Te pasó con alguna canción que pensabas que iba a pegar más que otra, y no fue así, o al revés?
Florencia Núñez: Sí, muchas veces, y está bueno que pase, porque la música y la vida te van enseñando que tienen sus propios planes, que uno no se los puede cambiar. A mis canciones hay que dejarlas vivir, ellas mismas van tomando su curso; no hay que tener expectativas grandes ni creer que cada canción tiene una misión que ya sabemos cuál es.
En el momento en que uno escribe no está pensando en el destino de la canción, sino en su presente; lo que pasa después es totalmente azaroso. Me pasó con ‘Lo canté’, que abre el disco Fe: la escribí saliendo de la pandemia, es una canción optimista, y la elegimos como primer corte porque parecía condensar el espíritu del disco.
A los pocos meses me empezaron a llegar mensajes de directoras de escuelas: la canción se había metido en el ámbito institucional, los chicos la cantaban como lema o himno del año, sin que yo tuviera nada que ver.
El año pasado recorrí algunas escuelas y este año voy a seguir; fue impactante ver lo que significaba para ellos. Algo parecido me pasó con ‘Las vueltas’, la canción con Jorge Drexler: para mí era una linda canción, la última que entró en ese disco, pero no me imaginaba que iba a ser elegida Tema del Año. Uno escribe un montón de canciones y no puede elegir cuál va a despegarse de las demás; me pasó también con una canción de mi segundo disco que no me imaginaba que se iba a destacar, y se terminó destacando. Es la magia que hay.
Ser mujer en la música: “Nos dimos cuenta de que hay un muro”
Sos la primera mujer en ganar el Premio Graffiti en varias categorías. ¿Creés que te costó más, por el hecho de ser mujer, llegar o establecerte en la música?
Florencia Núñez: Hay varias cosas para discernir. Por un lado, hay una cuestión evidente: a las mujeres nos cuesta más lograr la validación a nivel social, la sociedad es más exigente con nosotras que con los hombres. Como se nos exige más para demostrar nuestra valía y llegar al mismo lugar, tenemos que hacer el doble esfuerzo; mi única alternativa ha sido trabajar el doble o el triple.
No quiere decir que mis colegas varones no trabajen, pero te puedo decir que soy como los caballos: me pongo el parche y dale para adelante. Las cosas que se han ido logrando no han sido porque sí; además, incluso entre nosotras mismas, cuesta valorar y validar lo que hacemos, porque es algo que atraviesa de forma integral toda la capa social y también la mente. A mí ponerme el mote de cantautora me costó un montón, igual que aceptar que digan que soy la mujer con más premios; todavía lo tomo con pinzas. Yo me veo como una aprendiz que está trabajando, porque soy obsesiva.
Pero también creo que el momento en que estamos hace que se mire mucho más a las mujeres que antes. Como comentaba hoy con un colega, no es que ya derribamos ese muro: recién nos dimos cuenta de que hay un muro. Lo estamos viendo, pero estamos lejos, muy lejos, de haberlo tirado.
Una cantante argentina me contó en una nota que se sentía como una ‘famosa culposa’, que le costaba decir que era cantautora aunque lo fuera. ¿Te identificás con eso?
Florencia Núñez: Totalmente. Creo que cuanto más trabajamos, cuanto más sabe una lo que cuesta, más le cuesta asumir el lugar que se ha ganado. No para decir ‘yo llegué a esta casa’, sino para hacerte cargo de tu oficio, de quién eres y de a qué te dedicás. Es casi terapia. Lo que hay que aprender también es que no le vas a gustar a todo el mundo, y hay que estar de acuerdo con eso, sin que eso signifique que seas mejor o peor.
Tiene que haber lugar para todos; esto no es una lucha de ir eliminando a nadie, no es un mundial. Si al otro le va bien, si a la industria nacional le va bien, nos va mejor a todos: crece el periodismo, la comunicación, los contenidos, el audiovisual, todo el mundo crece. Crecer implica superarse a uno mismo, y al único que hay que superar es a uno. No se trata de vender más o menos entradas o tener más o menos rotación en la radio: cada uno tiene su lugar.
La frontera con Brasil y las influencias de toda una vida
¿Cambiaron tus influencias musicales con el tiempo? ¿Cuánto hay de la música de Brasil, por la cercanía de la frontera?
Florencia Núñez: Al litoral de Uruguay le pasa mucho con Argentina, y a la zona del este, con Brasil. Es interesante el caso brasileño porque tienen un mercado interno tan grande que tienen figuras megafamosas que uno ni se entera de quiénes son; no tienen tanta necesidad de consumir música de afuera, prendés la radio en Brasil y suena música en portugués y en inglés, no hay español.
Y sin embargo estamos muy cerca geográficamente, de Rocha a Porto Alegre es un toque, más cerca que ir a Buenos Aires; y aun así parece que estamos lejos.
Pero cuando te acercás, ves que no lo estamos tanto: el gaucho de allá toma mate, come asado, el clima se parece. Desde que empecé a escuchar a Marisa Monte, Adriana Calcanhoto, Caetano Veloso, Chico Buarque, Elis Regina, Roberto Carlos, esos grandes autores siempre estuvieron presentes; de chica escuchaba mucho a los hermanos que cantaban ‘Oh, Ana Julia’, y ya de grande me enganché con la obra de Rodrigo Amarante y de Marcelo Camelo por separado.
Hay muchas cosas lindas que, por el tamaño de ese mercado, no nos llegan.
Discos físicos, plataformas y la importancia de los créditos
Antes nos juntábamos con amigos a escuchar los discos que salían, a ver el arte de tapa y leer las letras. Hoy eso parece una utopía…
Florencia Núñez: Es raro hacer discos hoy, ¿no? Que la gente haga diez o doce temas y los saque como una obra entera ya casi no existe. Me doy cuenta de que es raro que la gente escuche un disco entero, y más raro todavía que lo compre en físico, pero es increíble cuando pasa.
Yo también soy de las que escucha discos enteros, y me enojo cuando no tengo tiempo de escuchar todo lo que quisiera; tengo discos de colegas pendientes esperando un viaje en auto para poder ponerlos. De chica iba a la casa de amigos de mis padres y revolvía la discoteca para ver quién había producido cada disco, los créditos, todo; me fascinaba ese mundo.
En mi casa se compraba mucho disco en el Chuy, porque tampoco había disquería en Rocha. Por eso para mí es importante que en mi sitio web la discografía tenga todos los créditos, que todas las personas que participaron estén en un lugar legítimo, porque en YouTube o en las playlists no entra todo eso.
A mí los créditos me han dado información durante quince años, me disparan curiosidad por un productor o un compositor que no sabía que estaba detrás de una canción; la música es como una red, no es lineal, y eso me parece maravilloso.
Si Florencia Núñez estuviera en el diccionario…
Si estuvieses en el diccionario, ¿qué significado tendrías, o qué te gustaría que fuera?
Florencia Núñez: Podría ser algo como: persona valiente que fue en contra de las cosas que se suponía que tenía que hacer para tener una buena vida. O una aprendiz constante y eterna, porque el paso del tiempo no me impide seguir aprendiendo.
¿Eso quiere decir que quebraste mandatos familiares, que fuiste en contra de algo?
Florencia Núñez: Totalmente. Soy la única música, la única artista de la familia; costó que esa información entrara. No fue tan complicado porque yo estudié, hice la facultad de Comunicación, lo cual les daba una tranquilidad, aunque era una tranquilidad un poco ficticia, porque tampoco la comunicación es un trabajo que acá te asegure nada.
Lo bueno es que uno es un poco todo lo que hace: todo lo que te formó termina llevando hacia quién eres. Pasar por la facultad me recontrasumó en todo sentido y no me arrepiento; la formación es permanente. No es que uno empiece a hacer discos y deje de estudiar: este es el comienzo, hay que estudiar siempre.
Florencia Núñez se presentará el viernes 24 de julio en el Torquato Tasso (Defensa 1575, San Telmo) en el marco de ‘Década y Media’, la gira con la que celebra sus 15 años de carrera y que continuará por Brasil y España antes de cerrar en el Auditorio Nacional del SODRE, en Montevideo. Las entradas están disponibles en Passline





