La DJ y productora argentina Cele Arrabal presentó su show «CELEBRE» ante más de 6.000 personas que colmaron la Avenida Corrientes y el Obelisco en una noche inolvidable.
El evento, gratuito y abierto a todo público, se realizó en conjunto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y transformó uno de los espacios más emblemáticos del país en una pista de baile a cielo abierto.
Durante dos horas, Cele Arrabal desplegó una propuesta artística de alto impacto, con un escenario profesional, pantallas de gran formato y una puesta en escena de nivel internacional.
La multitud extendida por cuadras celebró de manera colectiva una noche histórica para la escena electrónica argentina.
Visiblemente emocionada y acompañada por su equipo de VIBE Management, Cele Arrabal atravesó el show como uno de los hitos más importantes de su carrera, expresando el orgullo y la responsabilidad de representar a una nueva generación de artistas argentinas con identidad propia, visión global y proyección internacional.
«CELEBRE» nació con un propósito claro: crear un punto de encuentro para su comunidad, un espacio donde la música electrónica se combina con raíces latinas, identidad y emoción compartida. Su presentación en el Obelisco marcó un antes y un después para la escena nacional, consolidando un mensaje de diversidad, inclusión, innovación y futuro.
Las fotos de Cele Arrabal ante una multitud en el Obelisco
Bad Bunny no dio un recital. Dio un mensaje. Y lo hizo en el escenario más visto del planeta, donde cada gesto se mide en millones de miradas. El halftime show del Super Bowl fue mucho más que música: fue identidad, territorio, idioma, poder cultural y una declaración clara sobre qué significa hoy ser latino en la industria global del entretenimiento.
Estas son las 10 claves fundamentales para entender lo que pasó —y por qué no fue casual.
1. El idioma español dejó de ser invitado: fue protagonista
Por primera vez, el español no apareció como guiño exótico ni como relleno “latino friendly”. Fue el idioma dominante del show. Bad Bunny no tradujo, no pidió permiso y no suavizó nada. Cantó como canta siempre. El mensaje fue directo: el mercado global ya no gira solo alrededor del inglés.
No fue inclusión. Fue ocupación del espacio.
2. Puerto Rico como centro del mundo
La puesta en escena fue un retrato vivo de Puerto Rico: estética caribeña, referencias a la vida cotidiana, símbolos populares, orgullo de barrio. No hubo postal turística para exportar. Hubo identidad cruda, real, reconocible.
En un evento históricamente asociado al patriotismo estadounidense clásico, Bad Bunny puso a su isla en el centro del escenario y dijo: “de acá vengo, y desde acá hablo”.
3. “América” no es solo Estados Unidos
Uno de los conceptos más potentes del show fue la redefinición de “América”. No como país, sino como continente. La idea de unidad latinoamericana, caribeña y migrante atravesó todo el espectáculo.
El mensaje fue claro: la cultura latina no es una minoría dentro de Estados Unidos, es una fuerza que lo atraviesa, lo transforma y lo redefine.
4. Fiesta sí, pero con memoria
El show fue bailable, energético, masivo. Pero debajo del ritmo hubo contenido. Canciones y visuales que remiten a problemas estructurales: apagones, desigualdad, abandono estatal, consecuencias del colonialismo moderno.
Bad Bunny logró algo difícil: meter crítica social en un show de Super Bowl sin bajar la intensidad ni caer en el panfleto.
5. El amor como bandera política
El cierre del espectáculo apostó a una consigna simple y poderosa: el amor como respuesta al odio. No desde el romanticismo vacío, sino como postura política frente a la polarización, el racismo y el discurso excluyente.
En tiempos de grietas profundas, eligió una consigna clara y entendible para cualquiera, sin necesidad de subtítulos.
6. Invitados que no estuvieron “porque sí”
Cada aparición tuvo un sentido simbólico. Artistas y figuras latinas de distintas generaciones y estilos reforzaron la idea de comunidad, diversidad y cruce cultural. No fue una suma de nombres para inflar rating. Fue un mapa del poder latino en el entretenimiento actual.
El mensaje implícito: no es un artista solo. Es un movimiento.
7. La boda en escena: lo personal es político
La inclusión de una boda real durante el show no fue un golpe de efecto gratuito. Representó comunidad, celebración, vida compartida y futuro. En un contexto global de discursos de odio y exclusión, mostrar amor real, cotidiano y público fue una toma de posición.
Sin discursos. Sin consignas explícitas. Con hechos.
8. Coreografía, estética y control absoluto
Nada estuvo librado al azar. Desde el vestuario hasta la iluminación, desde los movimientos hasta los silencios. Bad Bunny mostró algo clave: además de artista, es un director conceptual de su obra.
No se adaptó al Super Bowl. Hizo que el Super Bowl se adaptara a él.
9. El debate posterior era inevitable (y buscado)
Las reacciones divididas no fueron un efecto colateral: fueron parte del plan. El show incomodó a sectores que no están listos para aceptar que el centro cultural ya se movió. Y cuando hay incomodidad, hay cambio.
Si no generaba ruido, no valía la pena.
10. No fue un show: fue un punto de inflexión
Este halftime show marcó un antes y un después. No solo para Bad Bunny, sino para la industria. Demostró que un artista latino puede liderar el evento más mainstream del mundo sin diluir su identidad.
No pidió permiso. No explicó demasiado. No tradujo su cultura. La puso en pantalla gigante.
Cierre
Bad Bunny no fue al Super Bowl a entretener solamente. Fue a marcar territorio. A decir quién es, de dónde viene y hacia dónde va la cultura global. Y lo hizo bailando, cantando y sonriendo, que suele ser la forma más elegante —y más efectiva— de incomodar al poder.
El rock fue el gran protagonista de la tercera noche de la Fiesta Nacional de la Confluencia 2026. En su 13.ª edición, la Isla 132 volvió a consolidarse como punto de encuentro de miles de personas que, entre guitarras encendidas, clásicos inolvidables y una emoción compartida, celebraron la vigencia de un género que atraviesa generaciones y sigue marcando la identidad musical argentina.
La jornada comenzó por la tarde con las bandas de la Pre Confluencia, Klown y Ñuke Mapu, encargadas de abrir el escenario y calentar motores ante un público que, desde temprano, anticipaba una convocatoria multitudinaria.
En el escenario principal, Comodines dio el puntapié inicial del line up oficial con un show sólido y eléctrico, marcando el pulso de una noche atravesada por la potencia sonora.
Luego llegó el turno de Bersuit Vergarabat, emblema indiscutido del rock nacional, que ratificó su vigencia con un repertorio cargado de clásicos y una impronta festiva que conectó de inmediato con el público.
La energía siguió en ascenso con Kapanga, que hizo estallar la Isla 132 con su inconfundible fusión de rock, ska y actitud popular. Dueños de una mística construida a lo largo de más de dos décadas, transformaron el predio en una verdadera celebración colectiva.
El clima se mantuvo alto con La Beriso, que aportó un tramo cargado de emoción y rock directo. Con una convocatoria sólida y una relación cercana con su público, la banda reafirmó su lugar dentro del rock nacional actual.
NTVG y un show arrollador en Confluencia 2026
El gran cierre quedó en manos de No Te Va Gustar, una de las bandas más convocantes de Latinoamérica, que desplegó un show arrollador y de alto vuelo artístico. Con una puesta contundente y miles de voces acompañando cada canción, sellaron una noche memorable, destinada a quedar entre los grandes momentos de esta edición.
La noche del sábado convocó a una multitud, dejando una postal que resume el espíritu de la Fiesta Nacional de la Confluencia: familias, jóvenes y adultos de distintas generaciones reunidos alrededor de bandas que forman parte de la historia musical del país.
Así, la Fiesta Nacional de la Confluencia 2026 continúa afianzándose como un espacio de encuentro cultural y musical, donde conviven estilos, públicos y generaciones, reafirmando su lugar como uno de los festivales más importantes y federales de la Argentina.
Árbolcomienza a cerrar el ciclo de celebración por sus 30 años de trayectoria con un show especial que marcará el inicio de la despedida de la gira aniversario. La cita será el sábado 11 de abril a las 20 h en el patio de Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131, CABA), en lo que será la primera presentación de la banda en este emblemático escenario.
El concierto promete una noche diferente y cargada de emoción. Pensado especialmente para la ocasión, el show recorrerá canciones que acompañaron a distintas generaciones a lo largo de tres décadas, con sorpresas y la energía que caracteriza al grupo desde sus inicios.
Luego de una extensa gira que pasó por Paraguay, Chile, México y las principales salas de Argentina, Árbol eligió el Konex como punto de partida para comenzar a despedir este ciclo histórico, en una fecha que se anuncia como irrepetible.
Las entradas ya se encuentran a la venta a través de entradas.cckonex.org.
11/04 – Ciudad Cultural Konex (CABA) Próximas fechas por anunciar
Sobre Árbol
Árbol es una banda de rock alternativo formada en 1994 en Haedo, zona oeste del Gran Buenos Aires. A lo largo de más de treinta años, construyó una identidad propia fusionando rock, punk, reggae y sonidos latinos, convirtiéndose en una de las propuestas más singulares del rock argentino.
Tras editar de manera independiente su primer disco Jardín Frenético, la banda fue convocada por Gustavo Santaolalla para integrar el sello Surco, dando inicio a una etapa de fuerte crecimiento artístico y proyección internacional, con giras por Argentina, Latinoamérica, Estados Unidos y México.
Con discos clave como Chapusongs, Guau!, Hormigas y No me etiquetes, y canciones que se volvieron emblemáticas —como “El Fantasma”, “Pequeños Sueños” y “Ji Ji Ji”—, Árbol consolidó un repertorio que marcó a varias generaciones.
En los últimos años, el grupo se mantuvo activo con nuevos lanzamientos, colaboraciones, reversiones de sus clásicos y trabajos recientes como Hongo (2022), además de extensas giras por Argentina, Latinoamérica y Europa.
Actualmente, Árbol celebra sus 30 años de historia con una gira especial que repasa su recorrido y confirma su vigencia dentro del rock nacional.
Con más de 300 videoclips nominados en 37 categorías, un récord absoluto en la historia del premio, los Video Prisma Awardsanunciaron oficialmente su séptima edición, reafirmándose como la ceremonia de premiación de música y audiovisual más importante de Latinoamérica.
La entrega se realizará el 3 de marzo en la Usina del Arte, en la Ciudad de Buenos Aires, y contará con actuaciones en vivo y actividades especiales que volverán a reunir a los principales referentes de la industria musical y audiovisual de la región.
Un año récord para los Video Prisma Awards
Organizados por BAMV, los premios Video Prisma Awards alcanzan este año una dimensión inédita: las nominaciones provienen de 24 países, reflejando el crecimiento sostenido del certamen y su consolidación como plataforma regional. Además, se incorporaron nuevas categorías, ampliando las oportunidades de participación para artistas, directores y productoras.
El récord de más de 300 videoclips nominados confirma el momento de expansión del videoclip como formato creativo central dentro de la música contemporánea.
Cazzu lidera las nominaciones del Video Prisma Awards
El videoclip “Ódiame”, de Cazzu, encabeza la competencia con siete nominaciones. Dirigido por la propia artista junto a Alan Olmedo, el video se destaca por su impronta tanguera y una épica rioplatense que dialoga directamente con el clima sonoro de la canción.
Milo J, nuevamente entre los más nominados del Video Prisma Awards
Por segundo año consecutivo, Milo J se posiciona como uno de los artistas más destacados de la premiación, con seis videos nominados. El universo audiovisual de su tercer álbum de estudio, La vida era más corta, fue desarrollado íntegramente por The Movement, que también recibió una nominación en la nueva categoría Casa Productora.
Detrás aparecen Benito Cerati y MHTRESUNO, con cinco nominaciones cada uno.
Los directores más nominados del año del Video Prisma Awards
En el rubro dirección, el nombre que lidera es Juan Manuel Pinzón, con nueve videoclips nominados, gracias a trabajos realizados para artistas como Ángela Torres y El Zar.
Le sigue Lucas Rosas, con ocho nominaciones, entre ellas la destacada “// THROW UP SESSION // Vol. 5” de Acru, una live session que marca la expansión del premio hacia formatos audiovisuales alternativos.
María Becerra, Louta y Bizarrap también pisan fuerte en el Video Prisma Awards
El videoclip “7 vidas”, de María Becerra, dirigido por Lucas Fossati, aparece como uno de los favoritos al competir en cinco categorías. El mismo número de nominaciones obtuvo “No sé quién sos”, de Louta y Bizarrap, dirigido por Jaime James, reafirmando el peso del cruce entre música y concepto visual.
Nuevas categorías y competencia Billboard Music
En esta edición se incorporan oficialmente las categorías:
Visualizer
Dirección Creativa
Casa Productora
Además, se suma la Competencia Billboard Music, con premios específicos para:
Video Pop
Video Rock
Video Urbano
Video World Music
Video Cumbia
Video Electrónica
Video Hip Hop
Una ampliación que refleja la diversidad de géneros y estéticas que atraviesan hoy la escena musical latinoamericana.
BAMV y el lugar del videoclip en la industria
BAMV es una plataforma que impulsa el poder del videoclip y de todas las imágenes que expanden el universo visual de la música. Diseña experiencias innovadoras, genera cruces entre disciplinas y promueve conexiones dentro de la industria.
Los Video Prisma Awards se consolidaron como su evento insignia y como el principal punto de encuentro entre la música y el audiovisual en Argentina y Latinoamérica. En su última edición, el evento reunió a más de 5.000 asistentes y contó con la participación de artistas como Dillom, Yami Safdie, Acru, Benito Cerati y Clara Cava, entre otros.
Lista completa de nominados: Video Prisma Awards | 7ma edición
COMPETENCIA GENERAL
Todos los videos de estas secciones participan automáticamente por el máximo galardón: Video del Año.
◆ SECCIÓN ARGENTINA
Selección oficial.
Premios a otorgar: “Mejor Video (Argentina)” y “Mejor Dirección”.
«#TETAS» — Ca7riel, Paco Amoroso (dir. Martin Piroyansky)
«7 vidas» — Maria Becerra, XROSS (dir. Lucas Fossati)
«Advertencia» — Babasonicos (dir. Juan Cabral)
«Bajo de la piel» — Milo J (dir. Teresa Carril)
«Ciudad del Sol» — Dandára (dir. Juan Ignacio Maria)
«Todo es diferente» — Chai Torres (dir. Agustín Sozzi / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Todo el tiempo» — Felipe Chantada (dir. Catalina Tolchinsky / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Cápsula Espacial» — Ana y La Otra (dir. María Velásquez / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Quemándose Lento» — Lujo (dir. Victoria Chamorro / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Kalesita» — Ela Iglesias (dir. Candela Boragno / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Quiera» — Avi (dir. Avril Bandoni / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Feroz» — El germinal (dir. Julieta Cerimedo / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Reina del Barro» — Natasha Doe (dir. Guadalupe Serrano / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Estás Mejor sin mi» — Míster (dir. Emily Hsiao / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«Hadas» — Megan (dir. Matías Sisaric / Universidad de Buenos Aires – UBA)
«SOLTANDO EL DOLOR» — Junior Baby (dir. Santiago Fernandez / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«OLVIDANDO EL OLVIDO» — Doble Par (dir. Trinidad Degenhardt / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«Noche interminable» — Lukest (dir. Luciana Wlasiuk / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«BUCHE» — TOYOTA (dir. Valentina D’Alessandro / Universidad Argentina de la Empresa – UADE)
«El Sueño de Fiorito» — Los Garciarena, Cóndor Sbarbati, Daniel Suárez, Nano Campoliete (dir. Martina Cicero Palo / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
«SLOW IT DOWN» — Enez 4r, Bize 4r (dir. Martina Palma / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
«Redtube» — Hopeless (dir. Paula Valentina Scardulla / Universidad Abierta Interamericana – UAI)
El cantautor malagueño El Kankapublicó La Calma, su séptimo trabajo de estudio, un álbum de diez canciones que consolida su identidad artística: letras donde lo cotidiano se vuelve universal, humor e ironía bien dosificados y una búsqueda musical que cruza el folclore latinoamericano, la música de raíz española y otras referencias que amplían su paleta sonora sin perder autenticidad.
El disco llega luego de los adelantos La Calma, La apuesta y Pensando en ti, que ya anticipaban el clima del álbum. Fiel a su estilo, El Kanka vuelve a demostrar que no necesita grandilocuencia para decir cosas importantes: alcanza con observar la vida diaria, escucharla con atención y convertirla en canción.
La Calma puede sostenerse tanto en formato solista como con banda completa, una versatilidad que atraviesa toda su discografía y que explica, en parte, su fuerte conexión con el público. Cada tema ofrece matices musicales claros, pero lo que termina de definir al artista es su capacidad para escribir letras cercanas, inteligentes y profundamente humanas.
Canción por canción: el universo de La Calma
El propio El Kanka desgrana el disco tema a tema. La Calma, que da nombre al álbum, funciona como una declaración de principios: un deseo explícito de bajar el ruido y reivindicar ese estado tan escaso en tiempos acelerados.
La apuesta es una rumba con aires brasileños que pone en valor el amor costumbrista, lejos de idealizaciones épicas. Los compadres es una oda a la amistad atravesada por el paso del tiempo, mientras que Pensando en ti combina bolero, ska y una introducción con guiños a The Beatles para hablar de la ausencia y el extrañar a la pareja.
En Ansiedad, El Kanka aborda uno de los males más recurrentes de la época: lo hace con energía, incluso con furia, pero dejando siempre una ventana abierta hacia la calma y la posibilidad de encontrar paz. Limpieza general vuelve al terreno doméstico con otra declaración de amor cotidiana.
He dicho que no pone el foco en la dificultad de negarse, tanto emocional como socialmente, con un tratamiento musical potente que incluye un riff con referencias a la música tradicional irlandesa. Pasitos benditos es otra rumba, esta vez autobiográfica, que relata una historia de pareja real y sin adornos.
Las ganas tiene aires de Carlos Cano y es definida por el propio artista como una canción “antidepresiva”, mientras que Le pasa solo al resto cierra el álbum con un enfoque distinto sobre la muerte, envuelto en una melodía pegadiza y coros de la banda que simulan un coro góspel.
El Kanka, un presente sólido y un vínculo fuerte con Argentina
En octubre de 2025, El Kanka se presentó con entradas agotadas en el Teatro Ópera de Buenos Aires, confirmando el fuerte vínculo que mantiene con el público argentino y su crecimiento sostenido fuera de España.
El disco La Calma ya está disponible en todas las plataformas digitales y también en formato físico, tanto en CD como en vinilo. Puede adquirirse a través de la tienda online oficial del artista y en los conciertos de la gira.
Gira presentación: fechas confirmadas hasta 2027
La gira de presentación de La Calma comenzará el 6 de marzo de 2026 en Sevilla (Cartuja Center, dentro del Festival Insólito) y se extenderá hasta noviembre de 2027, con un cierre histórico en el Movistar Arena de Madrid, el recinto más grande de su carrera hasta el momento.
Entre las primeras fechas confirmadas se incluyen ciudades como Palma, Barcelona, Girona, Santander, Alicante, Granada, Valladolid, Las Palmas de Gran Canaria, Zaragoza, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, Pamplona, Logroño, Cáceres y una serie destacada de seis funciones consecutivas en el Teatro Cervantes de Málaga.
Leo Rizzi vuelve a escena con “Puro”, un lanzamiento que marca un punto de inflexión en su carrera y confirma algo que ya se intuía: hay crecimiento, riesgo y madurez artística. El tema —junto a su videoclip oficial— ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales.
La evolución de Leo Rizzi en el mundo musical
Compuesta por el propio Rizzi junto a Jesús José Ortega Bermúdez y Juan González Sánchez, y coproducida junto a RYO, “Puro” es una confesión sin red. Una canción sobre la entrega amorosa total, esa que obliga a bajar defensas y exponerse sin armaduras emocionales. Justamente eso: decir lo que duele, pero decirlo de frente.
En lo musical, el single se mueve dentro del soft rock, con una batería constante que sostiene un pulso casi hipnótico, guitarras acústicas que preservan la intimidad del relato y un recurso clave: el silencio en el coro. Ese vacío no es capricho, es sentido. Ahí ocurre la conexión, ahí se entiende todo sin decir nada.
La voz de Leo —etérea, magnética— flota sobre reverberaciones que acompañan el clima de pureza que propone la canción. Hacia el final, el arreglo de cuerdas de Daniel Acebes (“El Cheli”) toma protagonismo: violines y violonchelos aportan una fragilidad luminosa que potencia la carga emocional y eleva el cierre del tema.
El lanzamiento se completa con un videoclip rodado en Madrid, donde la metáfora se vuelve cuerpo. Rizzi aparece vestido con una armadura de caballero medieval, atravesando una tormenta de nieve, mientras se desprende de cada capa protectora. No hay sutilezas: desnudarse es el mensaje.
El clip fue dirigido por Sofía Boriosi (Little Spain, Alizzz, Amaia), con dirección creativa de Ana Roda y dirección de fotografía de Sofía Colodrón (Valeria Castro, Carlos Sares). Estética cuidada, clima épico y vulnerabilidad en primer plano.
Con “Puro”, Leo Rizzi no solo amplía el universo que presentó en su debut PÁJARO AZÚL: lo supera. Hay más profundidad, más riesgo y menos miedo a mostrarse tal cual es. Y eso, en tiempos de corrección permanente, es casi un acto de valentía artística.
Cada 6 de febrero no se celebra solo un nacimiento: se celebra una idea. Bob Marley cumpliría años y el mundo vuelve a girar al ritmo del reggae, pero sobre todo a la cadencia de un mensaje que no envejece. Paz, justicia, identidad, resistencia. Nada mal para alguien que, guitarra en mano, decidió decir las cosas como son.
Robert Nesta Marley nació en 1945 en Nine Mile, Jamaica, y terminó convirtiéndose en el artista que llevó la música de su isla a todos los rincones del planeta. No fue marketing. Fue convicción. Marley no cantaba para agradar: cantaba para despertar. Y lo hizo con melodías simples, letras directas y una espiritualidad que incomodaba tanto como abrazaba.
El reggae, antes de Marley, era un género local. Después de Marley, fue un idioma universal. Con The Wailers grabó discos que hoy son manuales de conciencia social: Catch a Fire, Burnin’, Natty Dread, Exodus. En cada canción hay una toma de posición. Contra el racismo, contra la opresión, contra la resignación. “Get up, stand up”, decía. No era metáfora.
Bob Marley también fue un puente. Entre África y el Caribe. Entre la religión rastafari y la cultura pop. Entre la denuncia política y el hit radial. Logró que canciones con contenido profundo sonaran en fiestas, estadios y radios comerciales sin perder un gramo de sentido. Eso no es casualidad: es talento y coherencia.
Su figura excede largamente lo musical. Marley se transformó en un símbolo cultural, político y espiritual. Un artista que habló de libertad cuando no estaba de moda, que pidió unidad cuando el mundo se partía en bloques, que defendió la identidad negra sin bajar el tono ni pedir permiso. Y que, aun enfermo, siguió de gira porque entendía la música como misión, no como negocio.
Murió en 1981, con apenas 36 años. Poco tiempo para una vida, muchísimo para un legado. Sus canciones siguen sonando en contextos muy distintos a los que las vieron nacer, pero funcionan igual. Porque el conflicto sigue ahí. Porque la desigualdad no se fue. Porque la búsqueda de paz interior y colectiva sigue siendo urgente.
El Día de Bob Marley no es nostalgia
Es vigencia. Es recordar que la música puede ser algo más que entretenimiento. Que puede incomodar, unir, empujar. Que una canción puede ser un acto político sin perder belleza. Y que un tipo con rulos, sonrisa calma y voz firme puede cambiar la forma en que el mundo escucha.
Como decía él, con la sencillez de los que no necesitan vueltas: “One good thing about music, when it hits you, you feel no pain”. Mentira piadosa, Bob. A veces duele. Pero vale la pena.
Las inolvidables creaciones que dejó Bob Marley
Jammin’ (1977)
Sin duda es una de las canciones más icónicas del artista jamaicano. Sólo basta escuchar los primeros 10 segundos para sentir la energía del reggae característico de Bob Marley. Perteneciente al ya mencionado álbum Exodus, esta canción que nos invita a bailar de forma relajada, se queda con el primer lugar de esta lista.
Could you be Loved (1980)
Un clásico inconfundible que formó parte de su último disco Uprising. Tanto fue el grado de popularidad que alcanzó, que el grupo norteamericano Toto hizo su propia versión en el álbum Through the Looking Glass (2002). Con una legra positiva y esperanzadora, el sello de Bob Marley, diciéndonos «love would never leave us alone» (el amor nunca nos dejaría solos).
Is This Love (1978)
«Quiero amarte y tratarte bien, quiero amarte cada día y cada noche», así parte esta hermana canción escrita por Bob Marley en 1977 y publicada al año siguiente en el álbum Kaya. Su videoclip tiene una particularidad notable, ya que aparece la modelo Naomi Campbell cuando tenía sólo 7 años.
No Woman No Cry (1975)
La historia oficial dice que fue escrita por Vincent Ford en una noche junto a Bob Marley, mientras ambos rememoraban con nostalgia los años en que vivieron en el barrio jamaiquino de Trenchtown. Pero todo indicaría que el real autor fue Marley, pero que decidió entregarle los créditos a su amigo de infancia por problemas con un sello y como un afectuoso regalo, al igual que un par de temas más.
Get Up, Stand Up (1973)
En su época como miembro de The Wairles, Bob Marley escribió y compuso este tema junto a Peter Tosh. Un clásico del reggae perteneciente al disco Burnin’ (1973), logró tanta fama que en 1988 fue interpretado durante el Amnesty International Concert for Human Rights por Bruce Springsteen, Sting, Peter Gabriel, Tracy Chapman y Youssou N’Dour.
One Love (1977)
Parte del gran disco Exodus (1977), este tema es un hermoso himno que llama a la unidad del mundo en tiempos difíciles, algo que hasta el día de hoy nos causa sentido. «Un amor, un corazón, juntémonos todos y nos sentiremos bien», esa es la invitación que nos hace Bob Marley en este tema, que cuenta con un video en el que tiene la participación especial del ex Beatles Paul McCartney.
Redemption Song (1980)
Quizás no es el tema más popular pero si es el que llama más la atención de los diversos músicos, por lo mismo se ha transformado en uno de los temas de la discografía de Bob Marley más versionados. Chris Cornell, Peer Jam, Annie Lennox, Attaque 77, Rihanna y Cultura Profética son algunos de los artistas que han interpretado este tema, por lo general en sus shows.
Buffalo Soldier (1983)
Es uno de los temas publicados tras la muerte de Bob Marley. Parte del disco Confrontation (1983), Bob Marley se inspiró en los regimientos de caballería negros que eran regularmente conocidos como «Buffalo Soldiers», hombres que lucharon en las guerras anticoloniales indígenas en Estados Unidos en el periodo posterior a 1866.
Three Little Birds (1977)
En cuando a la inspiración de esta canción hay una disputa, ya que el amigo de Bob Marley, Tony Gilbert, afirma que se inspiró en la naturaleza y en tres pajaritos que vio al rededor de su casa, mientras que el grupo I Threes, integrado por Rita Marley, Judy Mowatt y Marcia Griffiths y creado en 1974 para apoyar a Bob, asegura que ellas fueron la inspiración. Three Little Birds fue parte del álbum Exodus (1977).
Iron Lion Zion (1973)
Este tema fue grabado en 1973, pero vio la luz de forma oficial en 1992, once años después de la muerte de Bob Marley, en el pack especial Song of Freedom que incluyó temas inéditos y reversiones en vivo. Un himno rastafarai que hace referencia a la tierra sagrada de Zion, en una especie de oraci
Muerdo vuelve a cruzar el charco. Y no es una visita más. El cantautor español regresa a la Argentina con una gira distinta, pensada desde otro lugar, lejos del ruido, los fuegos artificiales y la grandilocuencia que domina buena parte de la escena musical actual. Esta vez, la apuesta es clara: intimidad, cercanía y canciones desnudas.
Después de su última visita en 2024, cuando presentóSinvergüenza,su último álbum, Pascual Cantero —tal su nombre real— vuelve en marzo con una gira acústica que recorrerá varias ciudades del país. Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Chapadmalal y Mar del Plata forman parte del itinerario argentino, que suma seis fechas en total, además de presentaciones en Montevideo y Chile.
“Siempre el público argentino es un regalo”, dice sin dudar en una entrevista con Pogo de Rock. “Esa efusividad, ese cariño, esa manera de estar en los shows… uno vuelve con muchas ganas”. No es una frase de compromiso: Muerdo tiene una relación sostenida con Argentina y lo demuestra regresando, una y otra vez, a escenarios que ya siente propios.
Una gira distinta, por decisión y por accidente
La particularidad de esta gira no está solo en los destinos, sino en el formato. Muerdo se subirá al escenario acompañado por un solo músico, algo que no ocurría desde hace muchos años en su carrera. Acostumbrado a giras con banda completa y a escenarios de festivales, el cambio fue casi accidental.
“Todo surgió en España, a finales de noviembre. Tuvimos un problema con los trenes y tres músicos no pudieron llegar. Tuvimos que hacer el concierto en un formato muy reducido… y nos encantó”, recuerda. Lo que parecía una solución de emergencia terminó convirtiéndose en una revelación artística. “Ahí dijimos: hay que hacer una gira así”.
El resultado es un espectáculo profundamente íntimo, donde la conexión reemplaza a la expansión. “Tiene menos que ver con lo espectacular y más con la fidelización, con la conexión profunda”, explica. En escena, ambos músicos se multiplican: guitarras, teclados, percusiones, vientos, coros. Una experiencia sonora austera pero rica, donde cada decisión cuenta.
Canciones desnudas, sin maquillaje
Despojar las canciones de su vestimenta original no es un gesto menor. Implica exponerlas. “Si una canción funciona con una guitarra y una voz, es porque es una buena canción”, sostiene Muerdo. “No hace falta meterle fuego de artificio”.
El sonido cambia, claro. No es lo mismo una banda de seis o siete músicos que un dúo. Pero la esencia permanece. Para Muerdo, lo que manda son las canciones, la voz y la poética. Este formato, lejos de exigirle más, le abre posibilidades nuevas: más libertad escénica, más margen para improvisar, para hacer silencios, para cambiar estructuras sobre la marcha. “Con una banda eso es imposible. Acá sucede esa magia de la libertad creativa”.
Escribir desde el mundo y desde adentro
Mientras gira, Muerdo también escribe. Siempre escribe. Y motivos no faltan. El contexto global —crisis migratorias, gobiernos belicistas, retrocesos sociales, crisis climática— atraviesa inevitablemente su obra. “Hay material para muchos discos y muchos libros. Algunos hechos darían incluso para películas de terror”, dice con ironía amarga.
Estados Unidos, Argentina, Europa: los escenarios cambian, pero las tensiones son globales. Sin embargo, su escritura no se limita a la denuncia. También hay espacio para lo íntimo: el enamoramiento, los procesos personales, el fuero interno. “Todo lo que uno escribe está atravesado por la época que vive. El artista es un cronista de su tiempo, es inevitable”.
Ya hay canciones nuevas en proceso y, si todo fluye, espera comenzar a publicar material hacia fines de 2026.
Valores antes que ideologías
Muerdo recorre países con realidades políticas distintas y públicos atravesados por contextos muy diversos. Su posicionamiento, dice, no pasa tanto por la ideología como por los valores. “Solidaridad, respeto, identidad, ecología, defensa del territorio. Eso es lo que atraviesa mi música y eso es común en cualquier lugar”.
Con especial cuidado cuando se trata de América Latina, evita caer en discursos condescendientes o intervencionistas. “Ya ha habido demasiada injerencia extranjera. No me corresponde venir a explicar la política de otro país”. Prefiere hablar desde la empatía y el respeto, consciente de que no vive esas realidades en carne propia.
Fama, éxito y libertad
Hace tiempo dijo que no le interesa ser famoso, sino respetado. Hoy lo reafirma. “La fama es una consecuencia negativa del éxito. Es un precio que se paga”. No salir en televisión ni vivir bajo el foco permanente le permite algo invaluable: intimidad y libertad.
Libertad para caminar por la calle, para equivocarse, para vivir… y para componer sin presión. “Yo escribo por necesidad, como un proceso terapéutico. No escribo para hacer hits ni para sumar streams”.
Sobre la inteligencia artificial, es claro: la usa en la vida cotidiana, pero no en su mundo creativo. “El ser humano necesita el placer de escribir canciones, aunque sean malas. Eso no lo reemplaza nada”.
Volver al centro
Para Muerdo, no falta amor en el mundo: falta ponerlo en el centro. En una época marcada por el individualismo, la virtualidad y la construcción constante de una imagen, cree que nos estamos alejando de lo esencial. Aun así, mantiene la fe en la humanidad. “Todo es cíclico. Volveremos a encontrarnos”.
Esa búsqueda atraviesa también esta gira. El público que asiste, dice, va en busca de esa conexión. Y la encuentra. “La gente sale del show sintiéndose mejor, más conectada consigo misma y con los demás. Ese es el objetivo”.
En tiempos de sobreestimulación, Muerdo propone lo contrario: volver a lo pequeño, a lo humano, a la esencia de la música. Una persona tratando de comunicar algo.
Si hubiera que definirlo en un diccionario, lo dice sin grandilocuencia: “Muerdo: música ligada al viaje y a la sensibilidad humana”.
Bajo una lluvia torrencial que no espantó a nadie y terminó de convertir la noche en leyenda, Soledad Pastorutti y Cazzuprotagonizaron uno de los momentos más intensos y emotivos de Cosquín. Fue en la Plaza Próspero Molina, y no en cualquier contexto: el show aniversario por los 30 años de carrera de La Sole.
La lluvia caía sin tregua sobre la ciudad de Cosquín, pero nadie se movía. Algo estaba por pasar. El folklore abrió la puerta y dejó entrar al presente.
Antes de cantar, La Sole tomó el micrófono y puso contexto, sin vueltas: “Se habla mucho de nuevas generaciones que están amando el folklore. Yo creo que esto siempre pasó, pero sí se agradece mucho cuando alguien que tiene mucha visibilidad empieza a mirar para adentro el país”. Y entonces anunció el momento: “Por eso quiero que reciban cariñosamente a una mujer que lo da siempre todo y que esta noche eligió esta canción para cantar conmigo. Cazzu está en este escenario”.
La ovación fue inmediata. Mojada, cerrada, genuina.
El intercambio fue tan humano como el clima. —Bienvenida. —Qué honor. —¿Estás bien vos? ¿Ya estás perdiendo todo? —Ya volamos todos, listo. Risas. Nervios compartidos. “Rompí todo porque me puse nerviosa”, confesó Cazzu. Y Soledad, sin solemnidad impostada: “¿Cómo te vas a poner nerviosa vos si yo estoy más nerviosa que mucha gente que hay acá, bicho?”.
Soledad y Cazzu: dos mujeres, dos generaciones, un mismo escenario
“Qué lindo dos mujeres en este escenario”, dijo Soledad. “Wow”, respondió Cazzu, todavía emocionada.
Hubo agradecimientos sinceros, sin pose. “Gracias por estar acá, acompañándome”, dijo La Sole. “Estoy inmensamente agradecida con vos, muy feliz”, respondió Cazzu. Incluso hubo una dedicatoria íntima: la canción sería para la hermana de Cazzu, fan de Soledad desde chica. “Nos ha matado con tus canciones en casa”, contó. Beso al aire, sonrisa, complicidad.
Y entonces sí. “Cómo será” empezó a sonar bajo una lluvia que ya era parte del espectáculo. La interpretación fue contenida, respetuosa, profunda. No hubo cruces forzados ni búsqueda de impacto fácil: hubo escucha, emoción y verdad. El folklore no se defendió; se expresó. La música urbana no invadió; dialogó.
El público primero guardó silencio. Después explotó en aplausos.
En una noche pasada por agua y atravesada por la historia, Cosquín fue testigo de un momento que no se fabrica. Treinta años de carrera, una canción compartida y una plaza empapada que entendió todo: cuando el talento se encuentra sin prejuicios, la lluvia no molesta. Hace épica.